CIUDAD DE MÉXICO.- Ante la presencia del Presidente Enrique Peña Nieto, el Papa Francisco recordó hoy que cada vez que se buscan privilegios ilegítimos triunfa la corrupción, el narcotráfico, la exclusión y la violencia.
«Cada vez que buscamos el camino del privilegio o beneficio de unos pocos en detrimento del bien de todos, tarde o temprano, la vida en sociedad se vuelve un terreno fértil para la corrupción, el narcotráfico, la exclusión de las culturas diferentes, la violencia e incluso el tráfico de personas, el secuestro y la muerte», afirmó el Pontífice.
Esto, en opinión de Francisco, quien lucía muy serio en la ceremonia, frena el desarrollo y provoca sufrimiento.
Con palabras claras, afirmó que es necesario frenar el «individualismo», para que los grupos políticos y económicos se comprometan por el bien común.
«El pueblo mexicano afianza su esperanza en la identidad que ha sido forjada en duros y difíciles momentos de su historia», aseguró.
«Para poder superar las situaciones nacidas de la cerrazón del individualismo, es necesario el acuerdo de las Instituciones políticas, sociales y de mercado, y de todos los hombres y mujeres que se comprometen en la búsqueda del bien común y en la promoción de la dignidad de la persona», dijo.
Según Francisco, la clase política tiene el deber de ayudar a los pueblos a tener acceso a la vivienda adecuada, trabajo digno, alimento, justicia real, seguridad efectiva, un ambiente sano y de paz.
«Esto no es sólo un asunto de leyes que requieran de actualizaciones y mejoras -siempre necesarias-, sino de una urgente formación de la responsabilidad personal de cada uno», clamó.
Esta realidad nos lleva inevitablemente a reflexionar sobre la propia responsabilidad a la hora de construir el México que queremos, el México que deseamos legar a las generaciones venideras. También a darnos cuenta de que un futuro esperanzador se forja en un presente de hombres y mujeres justos, honestos, capaces de empeñarse en el bien común, este «bien común» que en este siglo 21 no goza de buen mercado.
En este sentido, afirmó que el Gobierno de México puede contar con el apoyo de la Iglesia católica. Por ello, pidió encontrar nuevas formas de diálogo, de negociación, que permitan encontrar compromisos.
«Una cultura ancestral y un capital humano esperanzador, como el vuestro, tiene que ser la fuente de estímulo para que encontremos nuevas formas de diálogo, de negociación, de puentes», admitió.
Con todo, dijo que la mayor riqueza del País son sus jóvenes.
«Pienso, y me animo a decir, que la principal riqueza de México hoy tiene rostro joven; sí, son sus jóvenes. Un poco m·s de la mitad de la población está en edad juvenil», consideró.
“Lee la cartilla” Papa a obispos
El Papa Francisco leyó ante Obispos y Cardenales mexicanos un duro discurso, en el que incluyó críticas y advertencias sobre las enfermedades más comunes que minan la salud del clero.
En su mensaje en la Catedral de Ciudad de México, el máximo jerarca de la Iglesia católica señaló las tentaciones y diferencias en las que pueden caer obispos, incluso improvisó unas palabras para conminarlos a resolver las diferencias.
«Esto no está en el texto pero me sale ahora: Si tienen que pelearse, peléense; si tienen que decirse cosas, se las digan, pero como hombres, en la cara. Como hombres de Dios», dijo enérgico el Pontífice.
«Después van a rezar juntos, a discernir juntos, y si se pasaron de la raya, a pedirse perdón, pero mantengan la unidad del cuerpo episcopal», exigió.
Clama Francisco por pobres ante la Virgen
En un Santuario colapsado por miles de fieles venidos de todo el País, el Papa Francisco cambió esta tarde de registro y envió un mensaje más conciliador al colectivo con el cual mayormente se identifica: el ciudadano a pie de calle.
Alejándose de los tonos más directos y determinados de la mañana, el Pontífice argentino se dirigió desde la BasÌíica de Guadalupe en particular a aquellos que se encuentran en situaciones de dificultad económica y sufren pobreza o marginación.
«Todos somos necesarios», les dijo Francisco.
«Especialmente, aquellos que normalmente no cuentan ‘por no estar a la altura de las circunstancias’ o por ‘no aportar el capital necesario’ para la construcción de las mismas», afirmó.
Más aún, indicó, no hay que olvidar el drama de los jóvenes y de los ancianos, los cuales -unos por unas circunstancias y los demás por otras- son sometidos a un injusto trato en las sociedades.
«El Santuario de Dios es la vida de sus hijos, de todos y todas en sus condiciones, especialmente de los jóvenes sin futuro expuestos a un sinfín de situaciones dolorosas, riesgosas, y la de los ancianos sin reconocimiento, olvidados en tantos rincones», afirmó.
«El Santuario de Dios son nuestras familias que necesitan de los mínimos necesarios para poder construirse y levantarse», continuó, abordando los daños que conlleva el actual sistema económico.
CONDENA PAPA LOS ACUERDOS “BAJO LA MESA”
Francisco exhorta a autoridades y sacerdotes católicos a olvidar intrigas y habladurías y a trabajar por los pobres, indígeneas y migrantes
El Papa leyó ante Obispos y Cardenales mexicanos un duro discurso de seis folios, en el que incluyó críticas feroces y advertencias sobre las enfermedades más comunes que minan la salud del clero, entre las cuales, dijo, la tentación de los acuerdos bajo la mesa.
«Sean Obispos de mirada limpia, de alma trasparente, de rostro luminoso. No tengan miedo a la transparencia. La Iglesia no necesita de la oscuridad para trabajar»,
inició su discurso en la Catedral de Ciudad de México.
«Vigilen para que sus miradas no se cubran de las penumbras de la niebla de la mundanidad; no se dejen corromper por el materialismo trivial ni por las ilusiones seductoras de los acuerdos debajo de la mesa».
Aunque evitando citar casos concretos, advirtió a los Obispos de no ponerse en manos de los actuales «faraones», según dijo, en implícita referencia a los poderes fácticos que gobiernan México.
«No pongan su confianza en los ‘carros y caballos’ de los faraones actuales, porque nuestra fuerza es la ‘columna de fuego’ que rompe dividiendo», afirmó.
Reconoció que el mundo de hoy es muy complejo, pero esto no debe ser excusa para no «interceptar la pregunta que grita en el corazón de vuestra gente».
Hablando de lo que Él no se espera de sus sacerdotes, les pidió evitar habladurías, intrigas y caer en las telarañas de grupos de poder.
«No pierdan, entonces, tiempo y energías en las cosas secundarias, en las habladurías e intrigas, en los vanos proyectos de carrera, en los vacíos planes de hegemonía, en los infecundos clubs de intereses o de consorterías», pidió.
«No se dejen arrastrar por las murmuraciones y las maledicencias».
Refiriéndose al narcotráfico, fue aún más duro y les dijo de no minusvalorar el alcance de estas organizaciones criminales.
«Les ruego no minusvalorar el desafío etico y anticívico que el narcotráfico representa para le entera sociedad mexicana, comprendida la Iglesia», puntualizó.
Más aún, afirmó que el clero no debe condenar de manera genérica, sino seguir casos puntuales y meterse en los problemas de la gente.
«La proporción del fenómeno, la complejidad de sus causas, la inmensidad de su extensión, como metástasis que devora, la gravedad de la violencia que disgrega y sus trastornadas conexiones, no nos consienten a nosotros, Pastores de la Iglesia, refugiarnos en condenas genéricas», aseguró.
Por el contrario, pidió estar cerca de las periferias humanas y ser humildes.
«Imiten su condescendencia y capacidad de reclinarse», dijo.
En concreto, llamó a los sacerdotes mexicanos a subrayar los problemas de los indígenas, que aún no han visto reconocidos sus derechos y sufren marginación.
«Los indígenas de México aún esperan que se les reconozca efectivamente la riqueza de su contribución y la fecundidad de su presencia», afirmó.
En relación a la turbulenta historia de la Iglesia en México, consideró que es importante que se recuerden las raíces del País, que han permitido la amalgamación de
la culturas originarias con la religión cristiana.
Pero, nuevamente sin citar a caso alguno, pidió superar el clericalismo.
«Es necesario superar la tentación de la distancia y del clericalismo, de la frialdad y de la indiferencia, del comportamiento triunfal y de la autorreferencialidad», dijo.
Argumentó que es necesario que se siga con atención la formación de los sacerdotes pues la Iglesia es un sitio donde las personas se deben sentir a gusto.
«La Iglesia, cuando se congrega en una majestuosa Catedral, no podrá hacer menos que comprenderse como una ‘casita’ en la cual sus hijos pueden sentirse a su propio gusto», indicó.
En esta línea, se preguntó si esta falta de humildad no ha contribuido a acrecentar los problemas que sacuden a México y América Latina.
«Este habernos olvidado de este ‘quitarse las sandalias’ para entrar, ¿no está posiblemente en la raíz de la pérdida del sentido de la sacralidad de la vida humana, de la persona, de los valores esenciales, de la sabiduría acumulada a lo largo de los siglos, del respeto a la naturaleza?».
Reconoció los pasos dados por el Episcopado Mexicano en el aumento de número de sacerdotes, pero volvió a repetir que se ha de evitar el clericalismo.
Citó el caso de los migrantes que transitan por México y por eso pidió que se refuerce el lazo con los obispos de Estados Unidos.




