Culminó la visita del PAPA FRANCISCO a tierra azteca y la verdad cumplió las expectativas, lo mismo se le vio visitando hospitales, abrazando niños enfermos, dándole paz a mujeres y hombres que purgan condenas en cautiverio que hablándole fuerte a los clérigos, políticos y almas perdidas.
Quizá para algunos la visita del Sumo Pontífice a México no significó más que un gasto pero la verdad es que fue muy gratificante, lo gastado es poco para la tranquilidad y paz que trajo a este país que necesita fe y esperanza para aliviar sus penas y seguir luchando por un futuro mejor.
Definitivamente el PAPA FRANCISCO no sólo es el líder de la iglesia católica, es un gran ser humano y un extraordinario político.
Sin temor a equivocarnos podemos decir que el Sumo Pontífice es el mejor diplomático del mundo, es lo que la iglesia católica requería en estos tiempos, un hombre de carne y hueso que igual se dice pecador pero que es un gran negociador.
No sólo es el primer PAPA latino, el que ha roto tabús, protocolos, levanta la voz, se atreve a hablar hasta de corrupciones de la propia iglesia y además exhorta a los clérigos a que peleen como hombres para defender la fe y a la gente, a los afligidos, a las madres solteras, los desamparados, también contribuye, y mucho, a que se realicen acuerdos diplomáticos y de paz internacionales.
Muchas fueron las frases del PAPA que invitaron a la reflexión de los mexicanos, entre ellas cuando dijo que no es bueno pactar con el diablo, esas palabras deben de resonar fuerte en la gente de bien para no caer en tentaciones porque después de ofertar el alma no hay vuelta atrás, tarde o temprano la vida nos cobra las cuentas y llega la oscuridad.
Igual eso de que no se debe pactar con el diablo lo deben de tener siempre presente los políticos mexicanos, los que son capaces de ofertar su alma al mismísimo demonio para lograr sus deseos de poder, fama y fortuna sin importarles que en esta bella patria se esté peor que en el infierno con tanto ente del mal suelto.
“No bautizar a hijos de madres solteras es mentalidad enferma”, fue otra frase que dijo su Santidad al tiempo que exhortó a los clérigos a cumplir con su compromiso de ayudar a quitar el pecado original, ojalá todos los sacerdotes atiendan la instrucción del PAPA FRANCISCO porque, como dijera la abuela, al cortarles la cola a los niños sirve para que sean personas de fe, a crecer con valores, fomentarles el amor a DIOS, su madre, familia y respeto a su entorno para que el día de mañana sean hombres y mujeres de bien.
Porque el educar a los niños con valores, fomentarles la fe, el respeto, amor, provocará que poco a poco se vaya reestructurando el tejido social, es apostarle a tener mejores sociedades y es tarea de los padres de familia, las instituciones, la sociedad y la misma iglesia, eso lo tiene bien claro el PAPA y se los hace ver a sus sacerdotes, sobre todo aquellos que se empeñan en poner trabas para bautizar a hijos de madres solteras.
De todas las imágenes que se vieron en las transmisiones del recorrido del PAPA FRANCISCO en México, hubo una que en lo particular conmovió, en la visita al reclusorio, cuando bajo los candentes rayos del sol se dio tiempo para orar con los reos, ver cómo muchos de ellos con lágrimas en los ojos se arrodillaban, quizá lo hacían pidiendo perdón por sus pecados o tal vez de alegría porque sentían alivio en el alma, pero es ver que en los penales hay gente buena, arrepentida, hombres que sólo DIOS sabe qué les orilló a cometer delitos, a coartar vidas, es la evidencia clara que todos tienen sentimientos, fe y esperanza.
Claro que las imágenes con los niños enfermos, el ave María cantada por una pequeña enferma de cáncer conmovió, el pequeño que con suma alegría le extendía los brazos al PAPA y él con una sonrisa le abrazaba, todo eso sirve para la reflexión y deja claro que este PAPA es un hombre de carne y hueso, con gran sensibilidad, un ser que a su paso va dejando paz y tranquilidad.
Independiente de que se practique cualquier culto nadie puede negar que el PAPA FRANCISCO además de aliviar el alma y hablar fuerte para que se atiendan los problemas de los que sufren, hoy por hoy, es el gran diplomático, conciliador, en pocas palabras, el mejor político no solo para dirigir la iglesia católica sino para crear puentes de paz entre naciones o religiones con años de conflicto.
Cierto, con su actitud el PAPA está llevando fieles a la iglesia católica, predicando la fe está regresando almas al catolicismo, acrecentando la fortaleza eclesiástica, pero no hay duda que con ello provoca paz, tranquilidad, mueve conciencias, genera cambios, que el entramaje social se fortalezca y eso es bueno no solo para los católicos, lo es para todos y en este México que tanto requerimos de esperanza, paz y tranquilidad la visita del Santo PAPA cumplió las expectativas.
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