20 enero, 2026

20 enero, 2026

Crónica urbana

Ciudad y silencio

Crónica urbana

Comenzaba Margarita Michelena en un poema memorable; «Hoy no ha pasado nada en la ciudad..».

El silencio callado en los muros de las calles y los edificios públicos.

El silencio del silencio como si de pronto la ciudad hubiera quedado encantada.

El silencio que se contrae y se aviva, el silencio en el concreto de las avenidas.

El silencio del silencio entre las decenas de butacas de los cines y parques.

El silencio del cine mudo, de hablar en silencio, de cantar en silencio, de rezar en silencio.

El silencio que asciende por las rejas y balcones, el silencio remora que se cuela en los orificios de las puertas y en las ventanas se anida.

Silencio, el silencio vivo en las cornisas, en las grietas, en los postigos, en las banquetas. El silencio de los que hablan callados y de los que son callados por el silencio.

El silencio es la personalidad oscura que gravita en las bocas mudas.

El silencio es ovíparo pero sin güevos.

El silencio es poesía y se hace poesía en las venas.

El silencio de los rostros, de los niños que juegan, de la pasividad de la plaza, el silencio seco, calorífico.

Dice el tango; «silencio en la noche el músculo duerme y la emoción despierta».

El silencio es la partitura de la poesía y la música, del silencio nacen las canciones.

Del silencio la vida vive.

El silencio es el conquistador de los sueños y a veces el silencio es una pesadilla.

Silencio en la ciudad y en las ciudades con unas lámparas que pestañean como si fueran lámparas nauseabundas y llenas de melancolía. Tal vez de tristeza.

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