20 enero, 2026

20 enero, 2026

Juegos pirotécnicos

Laberintos del poder

Ricardo Anaya, líder del PAN en el país, hizo pública ayer la solicitud del Comité Ejecutivo Nacional de ese partido para que intervenga el INE en el proceso electoral que ya se vive en Tamaulipas, sobre el argumento de que no hay imparcialidad de la autoridad local en ese terreno.

¿Qué se esconde detrás de ese anuncio?

En realidad, lo que hizo el dirigente es sólo anticipar la postura azul en las elecciones tamaulipecas de este año, basada en tratar de “judicializar” este ejercicio cívico, en un tácito reconocimiento de que esa será su herramienta principal, además de los votos, para buscar la gubernatura siguiente.

Una pregunta confirma, en la opinión de su servidor, esa percepción:

¿De dónde le nació a Anaya y a Acción Nacional tanta credibilidad en el Instituto Nacional Electoral, cuando en todo momento han cuestionado ferozmente su objetividad?
La verdad es que a los panistas, tanto en el círculo nacional como en el estatal, les resulta igual en el terreno electoral lidiar con la autoridad federal que con la estatal, porque las leyes y reglamentos son los mismos. Acusar al IETAM de parcial es un absurdo, porque este instituto tiene que sujetarse a esos ordenamientos sin excepción y cualquier intención de manipular la normatividad sería invalidada.

¿Qué caso tendría una intentona de esa naturaleza si terminaría por ser exhibida?

Sin embargo, los panistas encontraron una veta aprovechable en una evidente omisión de la ley perpetrada por sus precandidatos y la están usando a manera de juegos pirotécnicos para iluminar en forma artificial los caminos de sus abanderados.

En otras palabras, son fuegos que en realidad queman poco, ¡pero cómo hacen ruido!…

LAS MANZANAS DEL PROFESOR

Lo confieso: Entiendo muy poco del tema, pero tampoco encuentro una explicación coherente al galimatías presupuestal de la Federación.

Lo cierto es que dentro de ese mar de asignaciones, recortes emergentes a las mismas y subejercicios del gasto, estoy a punto de declararme vencido por cansancio en el intento de comprender semejante embrollo.

Para tratar de aclarar mi confusión, he recurrido al viejo ejemplo recibido en mis tiempos de escolapio con las famosas manzanas, en el cual tal vez usted recuerde la pregunta clásica de los profesores en la enseñanza de la aritmética básica: Si tengo cinco manzanas y me como tres, ¿Cuántas me quedan?… dos, sin duda.

Pero esa respuesta no parece aplicarse en las finanzas públicas, donde se define para un año –las cifras son sólo aproximaciones– un presupuesto de 4 billones de pesos, en el transcurso del mismo le quitan 140 mil millones y al final no ejercen otros 90 mil, lo cual en una resta simple significaría que de las arcas federales no se gastaron 230 mil millones; los del recorte por un presunto ahorro y los del subejercicio por ineficiencia y valegorrismo. Una bonita suma, muy alejada de lo que usted y yo necesitamos para los chicles y propinas del café.

Para un profano como su servidor, es dinero que ahí está. En el símil de las frutas, si no me comí dos manzanas, éstas deberían estar en la canasta.

Pues no. Ese dinero que no se erogó parece desaparecer, porque en teoría está aplicado y en el ejercicio siguiente ya no se incluye, porque no se usó.

Como dice Condorito: ¡Que alguien me explique…!

Twitter: @LABERINTOS_HOY

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