13 enero, 2026

13 enero, 2026

Calentamiento: Sin vuelta atrás

Bastan las temperaturas registradas en El Barretal para confirmarlo, con efectos en el consumo de electricidad, el fracaso de las siembras de temporal, en la productividad laboral y en la salud

CIUDAD VICTORIA, Tamaulipas.- En el último lustro la estación meteorológica en El Barretal, municipio de Güemez, ha llegado e incluso rebasado varios días cada verano hasta por un grado la temperatura máxima histórica registrada entre 1950-2010, que son 47 grados, y lo mismo ha ocurrido en Nuevo Laredo, Reynosa y Victoria, donde los máximos históricos se rebasan año con año.

Bastarían las temperaturas registradas en El Barretal para mostrar que en Tamaulipas el calentamiento global es más que una teoría y el cambio climático una realidad que tiene fuertes efectos en el consumo de electricidad, el fracaso de las siembras de temporal, en la productividad laboral y en  la salud.

El Barretal, ubicado a 20 minutos por carretera al norte de Victoria, municipio capital de Tamaulipas, es ya durante los meses del verano una de las tres estaciones meteorológicas que más días aparece como el punto más caluroso del país, según la Comisión Nacional del Agua (Conagua) rebasando las lecturas de calor de estaciones meteorológicas como Altar, Sonora y Mexicali, Baja California, que han sido tradicionalmente los puntos más caluroso tórridos del país. 

«El calentamiento global no tiene vuelta atrás. Nos hemos pasado de la raya, es algo irreversible», asegura el científico español, Adolfo Eraso Romero, quien ha pasado casi toda su vida profesional estudiando este fenómeno.

Victoria y Nuevo Laredo llegan a aparecer en esta lista de la ciudad más calurosa, lista en la que no figuraban el siglo pasado. 

Además del calor al que simplemente le llaman “atípico” la cantidad de días de lluvia ha disminuido, sin embargo la cantidad de agua promedio en cada una de las precipitaciones aumentó aunque las lluvias duran menos. 

“Lo que varía es la duración de las tormentas; antes se presentaba una lluvia de tres o cuatro días, que te aportaba 80 a 90 milímetros de precipitación y a la mejor ahora esos 80 a 90 milímetros de precipitación se presentan en una hora”, dijo el pasado 10 de marzo a EXPRESO, el Director General de la Comisión Nacional del Agua, Jaime Felipe Cano Pérez.

Según la escasa información que revela el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) de la Conagua, que ha retirado de la Internet la información anual sobre temperaturas y precipitaciones de cada mes y de los días con temperatura máxima, que tuvo desde 1950 a 2004,  es posible ver tendencias de un calentamiento climático acelerado en esta entidad. 

Incluso el Instituto Nacional de Geografía y Estadística ha sacado de sus anuarios estadísticos de Tamaulipas las temperaturas promedio, al tiempo que han desaparecido de los discursos de políticos estatales las frases “calentamiento global”, “generación de gases con efecto de invernadero”. 

Desde los 16 años de 2000 a 2015, en Tamaulipas se han emitido 19 declaratorias de emergencia por eventos de lluvia catastrófica, y de estos, siete han ocurrido en los últimos cuatro años. 

Desde 2009 han registrados eventos de sequía, desde clima anormalmente seco hasta sequía extrema, 41 de los 43 municipios de Tamaulipas han sido afectados casi ocho millones de hectáreas mientras que el promedio histórico de lluvias, paradójicamente, ha sobrepasado el promedio normal para los años 1950 a 2010.
 
Y SIN EMBARGO CALIENTA
Al graficar los promedios de temperatura máxima mensual en los meses de la canícula (Julio y Agosto) según los datos del Servicio Meteorológico Nacional hay una clara tendencia al incremento que podría ser hasta de un cuarto de grado en solamente cinco años. 

Las temperaturas promedio, máximas o mínimas que se informan, se obtienen sumando  el punto máximo al punto  mínimo de cada día y dividiéndola entre dos, por lo que éstas cifras no muestran las horas de calor ni tampoco los días de calor.

Sin embargo una suma y división simples, señalan que de 2004 al 2010, solamente en dos ejercidos -años de sequía-  2006 y 2009, se rebasó el promedio máximo mensual para los meses de canícula, que es  34.8 grados centígrados. 

En cambio en los meses de canícula de los cinco ejercicios de 2011 a 2015, solamente en uno, 2011, no se rebasó el promedio de 34.8 grados, pero en los cuatro restantes marcan sucesivamente 34.9°, 34.9°, 35.3°, 35.7°, es decir, un aumento sucesivo que llegó a casi un grado arriba del promedio. 

El promedio de kilómetros cuadrados de selvas en la entidad bajó desde 2005 del cinco al 2.5 por ciento de territorio del estado, lo que en cifras significa que se han  perdido dos mil kilómetros cuadrados de selvas. 

Desde el año 2000 se ha perdido una cuarta parte de las hectáreas de bosques y la mitad de las hectáreas de matorrales, mientras la disponibilidad de agua ha pasado de media a baja.
 

VULNERABLES PERO DESPREOCUPADOS
Según el estudio sobre las consecuencias del Cambio Climático, del Centro Nacional para la Prevención de Desastres (Cenapred) Tamaulipas es una de las cuatro entidades con mayores pérdidas económicas por ciclones tropicales junto con Nuevo León, Veracruz, Nayarit y Quintana Roo, desde 2010 a la fecha. 

El Cenapred enlista a los siete municipios costeros de Tamaulipas: Aldama, Altamira, Ciudad Madero, Matamoros, San Fernando, Soto La Marina y Tampico, entre los municipios más vulnerables del país a los efectos de los ciclones tropicales.

Una gran parte de los que ahora son playas y terrenos cercanos al mar o a las lagunas y que están ubicados a menos de dos metros, comenzarán a ser cubiertos por el mar a partir de 2025. 

A la fecha Tamaulipas no tiene en marcha ningún programa para reubicar a la población que vive a menos de dos metros sobre el nivel del mar y la cual es casi el 20 por ciento de los que viven en los municipios costeros. 

Hace más de cinco años que Tamaulipas recibió de la Comisión de Cooperación Ecológica Fronteriza (Cocef) el Inventario de Emisiones de Gases Invernadero y hace poco más de cuatro que la entidad delineó el Programa Estatal de Acción Climática.

Sin embargo, a la fecha fuera del tratamiento de aguas residuales no hay ninguna acción de mitigación a excepción de las plantas de energía eólica que firmas privadas han construido en la entidad para ser utilizadas mayormente en otros estados. 

En los últimos 15 años las dos principales fuentes de emisión de gases contaminantes o gases con efecto de invernadero se podrían haber duplicado, sin que existan mediciones confiables ni programas gubernamentales para regular el crecimiento de la contaminación. 

Pese a que el crecimiento económico en la entidad ha sido mínimo desde 2002 a la fecha, la producción de energía eléctrica, que es ya la segunda fuente de contaminación, creció en ese periodo 165 por ciento, mientras el parque vehicular se duplicó. 

 “El sector transporte en México es el responsable por casi la quinta parte de las emisiones de GEI que se emiten en el país, siendo uno de los mayores generadores de CO”, afirma un estudio de la Semarnat o Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales. 

Datos del Instituto Nacional de Ecología señalan que en la frontera de Tamaulipas hay municipios donde el parque vehicular promedio hasta uno por cada dos personas y el 60 por ciento de estos vehículos tienen edades superiores a 10 años y la mayor parte han sido importados sin catalizador catalítico para disminuir la emisión de gases GEI.

Aunque el subsecretario de Ecología del Gobierno de Tamaulipas, Heberto Cavazos Lliteras, rechazó otorgar una entrevista para este reportaje, hace seis meses declaró a EXPRESO que los vehículos importados que circulan ilegalmente, emiten una gran cantidad de gases con efecto de invernadero, muy superior a la de los vehículos comprados en el país y de modelos posteriores al 2005. 

El pasado 10 de junio en el Diario Oficial de la Federación, la Semarnat publicó la nueva Norma Oficial Mexicana NOM-041-SEMARNAT-2015, donde da como máximo permisible el 2.5 por ciento el monóxido de carbono y en dos mil 500 partes por millón  de óxidos de nitrógeno del total de emisiones de gases de un vehículo automotor que utilice gasolina como combustible. 

La mayor parte de la chatarra que se utiliza para el transporte de rutas urbanas en Tamaulipas y en la frontera no pasarían hoy día un examen de control de emisiones. 

Estos transportes utilizan Diesel o gasolina Magna Sin los cuales no cumplen con la Norma Oficial Mexicana 86-SEMARNAT-SENER- SCFI- 2005, pues tienen una cantidad de azufre superior a las 30 partes por millón, según lo publica la Asociación Mexicana de Empresarios Gasolineros.

LETRA MUERTA
En 2010 el Congreso de Tamaulipas emitió reformas al Código para el Desarrollo Sustentable del Estado de Tamaulipas que preveían la verificación vehicular de todos los vehículos automotores que circulan
en Tamaulipas y que actualmente ascienden a un millón registrados y al menos 300 mil sin registrar.

El artículo 85 del citado Código, señala la obligación del estado y los municipios en materia de prevención y control de la contaminación atmosférica, la cual incluye establecer y operar sistemas de verificación de emisiones de automotores en circulación. 

En junio de 2010 se emitió en consecuencia del Código para el Desarrollo Sustentable, el Reglamento para el Sistema Estatal de Verificación Vehicular, el cual debería haber iniciado el proceso de licitación y adjudicaciones desde 2011 y estar vigente para todos los vehículos del estado. 

“Su entrada en vigor se establece a partir del 1 de enero del 2011, plazos que se consideran prudentes para impulsar y lograr una cultura de verificación vehicular en las personas”, dice el Reglamento citado.
 
Y AGUA CONTAMINADA
El agua en afluentes someros y muchos de los profundos en Tamaulipas es ácida, tiene materia fecal y además la lluvia arrastra aceites, gasolina, sustancias químicas y materia fecal desde ciudades y cultivos hacia las principales cuencas de Tamaulipas. 

Algunos acuíferos como las lagunas en la zona conurbada de Tampico y el río San Marcos, llegan a presentar una cantidad de materia fecal que excede hasta por tres veces la norma de agua limpia, y la Comisión Nacional del Agua acepta que no hay un monitoreo constante que permita corregir problemas. 

En uno de cada seis puntos de los 450 sitios en que la Conagua realiza el monitoreo, que son ríos arroyos, pozos y veneros, se encontraron niveles de agua desde contaminada hasta fuertemente contaminada.

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