El estimado colega ARMANDO JUÁREZ BECERRA, con el ingenio que tiene para contar chistes, nos contó uno verdaderamente hilarante. Un boxeador estaba siendo vapuleado por su rival, por lo que al llegar a su esquina, pidió que tiraran la toalla pues estaba a punto del nocaut. Ante esto, el manager le dijo: “no te preocupes, arreglé para que en la transmisión de radio digan que vas ganando”. Algo parecido le pasó al perdidoso candidato del PRI a la gubernatura de Tamaulipas, BALTAZAR HINOJOSA OCHOA.
Cuando las encuestas imparciales señalaban que estaba por debajo en las intenciones del voto frente al aspirante panista JAVIER GARCÍA CABEZA DE VACA y que hasta en el transporte público, supuestamente controlado, aparecía el emblema de los cuernos, sus asesores le presentaban sondeos manipulados en los que aparecía hasta con 15 puntos porcentuales arriba de su oponente.
Así, mientras que para la generalidad era evidente que la campaña de BALTAZAR estaba haciendo agua, su equipo, como en el cuento del boxeador, le aseguraba que no tenía de que preocuparse. El resultado ya todos lo sabemos.
Aquel 5 de junio se derrumbó un imperio político que había dominado en la entidad a lo largo de ocho décadas, dejando al antes invencible partido en una verdadera orfandad, con todas las consecuencias que ello implicaba.
Hoy vemos que aquel aparato administrativo a nivel estatal que se había creado en gran parte en base a complicidades, amistades y compadrazgos, se está desmantelando.
Las “purgas” en dependencias oficiales y organismos descentralizados están a la orden del día.
Miles de burócratas que vivían a costa del erario gracias a su filiación priísta están viendo perdida su zona de confort.
Y a más de cuatro meses de aquella debacle electoral, el diagnóstico que se hace sobre el futuro del Revolucionario Institucional es fatal.
Quedó herido de muerte y difícilmente podrá recuperarse para estar en condiciones de ser competitivo en los comicios del 2018.
Sin ser gobierno, el PRI se convierte en pedacería nada fácil de rearmar. Eso lo reconocen hasta sus mismos militantes, muchos de los cuales ya están buscando acomodo en el nuevo régimen pues la necesidad no sabe de colores.
Aunado a esto, la estrategia del gobernador CABEZA DE VACA de incluir en su gabinete a personalidades de todas las regiones, incluso a algunos de pasado priísta, le asegura un control político y administrativo que los anteriores mandatarios no supieron cultivar.
Que se recuerde, nunca antes habían estado tantos sudtamaulipecos en cargos de alto nivel de manera simultánea.
Durante muchos años sólo se repartieron el pastel los grupos de Matamoros y Ciudad Victoria, de donde salían la mayoría de los gobernadores y dirigentes estatales del PRI.
Eso también fue generando resentimiento entre destacados militantes que se sintieron desplazados y algunas veces hasta reprimidos.
Cuando CAVAZOS LERMA vio que ÁLVARO GARZA se encaminaba a un segundo período como alcalde, operó para meterle zancadilla, consciente de que el hombre del Posada de Tampico quedaría en condición de ser candidato del PRI a la gubernatura.
También desde aquellas latitudes temieron que el carismático FERNANDO AZCÁRRAGA, dos veces alcalde y candidato a diputado federal, creciera como para competir contra los grupos dominantes. Y se la ingeniaron para que fuera derrotado.
Todas esas mezquindades, el abuso del poder, el solapamiento de corruptos y los negocios hechos al amparo del poder público “sin repartir” formaron la mezcla para que quedara lista la losa con la que los tamaulipecos sepultaron al tricolor el primer domingo de junio.
Y cada día queda más al descubierto que muchos de sus propios integrantes ayudaron a colocarla.
Hemos platicado con políticos experimentados que han ocupado puestos importantes y que conocen bien las entrañas priístas y todos coinciden en que será muy problemático que haya una recuperación, máxime cuando el propio gobierno de ENRQUE PEÑA se encuentra altamente cuestionado con el consiguiente impacto en el electorado de Tamaulipas.
Por ello, reiteramos, el diagnóstico que se hace sobre el estado de salud política del PRI suena a fatalidad. Así que hay que ver quién es el valiente que se anima a ser dirigente estatal, empezando porque no sea parte del problema sino de la solución.
ALEJANDRO GUEVARA , ENRIQUE CÁRDENAS oÉDGARMELHEM,porejemplo, no podrían revivir al muerto cuando ellos fueron parte del equipo de sepultureros. Así, o lo quieren más claro.
Siguen los nombramientos sorpresivos en la naciente administración estatal panista. Ahora se sabe que JOEL VELA ROBLES, quien fuera secretario del ayuntamiento de Tampico y dirigente local del Partido Revolucionario Institucional, fue designado titular del Secretariado Ejecutivo estatal de Seguridad Pública, que es la entidad que controla administrativamente el sistema llamado “C4”.Antes,suamigoGONZALOALEMÁN había sido nombrado secretario de Desarrollo Rural. Esto, estimado lector, ¿le dice algo?.
Convencida de que el rubro turístico es vital para la economía de Tampico, la alcaldesa MAGDALENA PERAZA ordenó la rehabilitación de los “tranvías” y de las embarcaciones del canal de La Cortadura a fin de garantizar su funcionamiento con la seguridad requerida.
Y también en el área deportiva la maestra le está echando ganas.Otro chismecillo: se sabe que el colega HUGO MEDELLÍN ya atiende como jefe de Vinculación Social en la COMAPA zona conurbada.
Él se encargó de los mismos menesteres en el ayuntamiento anterior de Ciudad Madero.
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