Ni hay palabras mas cansadas
Que las de los políticos que agotan la despensa de promesas y buenos augurios y que la vuelven a llenar
Una y otra vez.
El prometer -dice el dicho- no empobrece. Si enriquece a quienes prometen y no cumplen engañando a la gente, sobre todos la gente más pobre.
Engañar, verborrea que ensaliva
Pero que no deja huella en obras ni dinero.
Robar, saquear las arcas no es deporte ni un acto generoso de los que detentan el poder. Es sencillamente quitar el pan de la boca a cientos ,miles, o millones de pobres. Las palabras son fofas,
El lenguaje se retuerce de
Mentiras, de palabras que se las lleva el viento. Palabras cansadas por los políticos que las llevan a rastras
En los laberintos legales de la corrupción, los casos de Duarte, el gobernador con licencia de Veracruz
Y Padrón de Sonora, son conciertos en fuga de la mas fantástica corrupción que hemos vivido los mexicanos en tiempos modernos. Políticos escondidos en
Las palabras, ocultos en el poder del dinero. Chorreando la dignidad, enjabonados en la opulencia que para su tragedia disfrutan en silencio, en las paredes perdidas de la memoria pública.
Las palabras lucen agotadas, cansadas en las bocas de las Políticos, sentados en las talegas
De la demagogia y la mentira
Que ha tocado fondo. México tendrá que cambiar. Porque México no es un país de tanto pendejo. Y la lengua no tiene palo.




