A ver, a ver…
Como decían los maestros en las escuelas de antaño, si es que alguien se acuerda de ellas: se sube el cero y no contiene.
Trataré de explicar el porqué poner sobre la mesa esta frase.
Tras la emergencia que desataron las torrenciales lluvias que cayeron sobre el sur del Estado y dejaron decenas de miles de damnificados, así como millones y millones de pesos en pérdidas materiales en varios municipios, fue un resultado natural y obligado que se encendieran nuevamente las luces rojas y se reactivaran las señales de alarma sobre posibles nuevas tragedias a corto plazo, si no se llevan a cabo las obras hidráulicas que por sexenios sólo se han
planeado en esa región de Tamaulipas.
Vistas así las cosas, tienen razón los voceros del gobierno del Estado cuando anuncian que la prioridad en la obra de ese orden público en el 2017 será ese frente de trabajo. Qué bien por tampiqueños, maderenses y altamirenses, víctimas históricas de esas circunstancias.
Pero es aquí donde ese cero se sube y no se entiende la operación.
Le diré por qué, en la percepción de su servidor.
Casi inmediatamente después de lo sucedido en el sur, Matamoros y Reynosa se vieron sometidas en el norte a tormentas que sin llegar a los extremos de las sufridas en las riberas del Pánuco, sí provocaron inundaciones severas en colonias y zonas céntricas, complicaciones graves en sus comunicaciones y hasta la pérdida de una vida humana.
Y sin embargo, frente a esas contingencias, secretarios como el de Bienestar Social estatal, en lugar de ponderar estas circunstancias prefiere minimizar los hechos climatológicos en la frontera como si los niveles de esas precipitaciones fueran a ser de esa medida para siempre, en una contradicción marcada con la declaración del titular de la Comisión Nacional del Agua en esa región, que dio a conocer que Reynosa, Río Bravo y otras poblaciones de esas latitudes están en riesgo permanente de nuevas inundaciones, a pesar de que ya prácticamente terminó la temporada de ciclones.
No, no contiene el cero.
Respeto para siempre
Tuve el gusto de conocer al periodista Miguel Ángel Pérez, quien ayer lamentablemente falleció a edad temprana. No lo traté como amigo entrañable, pero sí como un permanente compañero de profesión. Guardo de él un grato recuerdo que en este amado oficio –y por favor que me disculpen otros colegas– es inusual: Siempre fue un caballero, de quien recibí sólo atenciones y deferencias.
Como en vida, entregaré siempre mi reconocimiento permanente a la memoria de Miguel Ángel, a quien por respeto personal nunca me atreví a llamarlo por su cariñoso sobrenombre: “Pototo”.
Descanse en paz…
Gratitud
Mil gracias a quienes han dedicado su valioso tiempo para desearme un pronto restablecimiento por un temporal problema de salud. Valoro en su justa dimensión su interés y preocupación. Un cálido abrazo a todos ellos…
La frase de hoy
“Hay tres clases de gente: Las que se matan trabajando; las que deberían trabajar y las que tendrían que matarse…”
Mario Benedetti/Escritor, poeta y dramaturgo uruguayo
Twitter: @LABERINTOS_HOY




