El impuesto sobre nómina, se aplica a la clase empresarial. Es un impuesto de carácter estatal, parecido a la tenencia. Representa el dos por ciento de lo que el patrón le paga a sus empleados, y en épocas de crisis financiera como la que se vive actualmente en el estado, dichos recursos
representarían un excelente ingreso para los vientos de cambio.
Digo representarían porque, dichos dineros los recibe actualmente BANORTE, mismo que integró un fideicomiso particular, para cobrarse por esa vía, algunos préstamos concertados. La duda es si BANORTE estaría tomando además dinero de otras partidas.
El tema de fondo aquí, es que, en el actual sexenio, de acuerdo a su proyecto de ingresos para el 2017, al parecer se plantea que el mencionado impuesto sobre nómina, en lugar de que sea por el dos por ciento, sea del tres por ciento. Dicho incremento, le permitiría al gobierno estatal obtener recursos adicionales, con los dineros que se obtuviesen.
El tema es complejo, y se adivina ya desde ahora que, el mencionado raund, lo ganará sin mucho apuro el jefe político Cabeza de Vaca ante la minoría
priísta del Congreso local.
Ahora bien, ¿Por qué manejarlo a nivel nacional, como ocurrió ayer, en el periódico El Universal? El mandatario estaría jugando sus cartas en ligas mayores, y demostrando que tiene suficientes aliados en el altiplano, como para sacar adelante, este proyecto que le redituaría recursos frescos, en un momento difícil para Tamaulipas.
Hablando de aliados estatales, para muchos pasó desapercibida, la presencia ayer en la colocación del Pino navideño, del estratega senatorial, el calderonista Roberto Gil Zuarth. Como se sabe, Gil Zuarth sigue siendo un importantísimo aliado de Cabeza, prueba de ello es que, su cuñado Wiliam David Knigth Corripio, es el actual Subsecretario de Transporte en el estado.
Atrás de la nota aparecida ayer en medios nacionales, subyace la guerra por el presupuesto. Aquí, los paganos serían los empresarios, porque BANORTE, no creemos que suelte el mencionado fideicomiso, mismo que, se dice, tiene candados legales.
La Comapa, y el manejo responsable de la información ciudadana
Desde el domingo por la noche, la Comapa victorense, estuvo informando a la ciudadanía, en torno a un desperfecto en las redes de abastecimiento de agua en la ciudad. Por cierto, el mencionado servicio nunca se fue totalmente y aunque en menor medida, estuvo saliendo agua de las llaves. El elemento más importante fue que las cosas se manejaron de manera transparente y oportuna. Hoy, por lo que vemos, en el sector donde se realizaron las
reparaciones, el servicio se ha restablecido por completo. Por aquí vivimos nosotros. En estilo coloquial, la gente se expresa bien, y dice que ahora, si se les avisa y se les toma en cuenta. En términos más técnicos, podríamos decir que, la gerencia actual, sabe operar muy bien un manejo de crisis.
¿Y los de cuello elegante apá?
Recientemente el gobierno de Cabeza de Vaca, envió a la cárcel a un dirigente borrachín y grosero, que se atrevió a patear las puertas de palacio. El citado sujeto ya está en prisión, acusado de despojo, daños en propiedad ajena y delitos por el estilo. Esta persona, se dice, esquilmaba a las personas con cantidades de 150 a 300 mil pesos.
Me parece importante que el sexenio panista establezca desde el inicio, un principio de autoridad, y que meta en cintura a gente aventurera, lumpen proletaria, que no tiene nada que ver con los auténticos liderazgos urbanos y rurales. Hasta ahí las cosas bien, pero… ¿Qué está haciendo la actual administración contra los corporativos del contratismo que cometieron mil atrocidades y se quedaron con cientos de millones de pesos, de manera por demás ilícita?
Los ilustrativos casos, siguen apareciendo, y no hay, por lo visto, nadie que diga esta voz es mía: por ejemplo, en Tampico, el hospital más emblemático del sur tamaulipeco, como lo es el “Carlos Canseco”, se está derrumbando, pese a que no hace ni un año que fue pomposamente remodelado.
La reconstrucción parcial del mencionado nosocomio, fue uno de los compromisos más notables del Presidente Enrique Peña Nieto en Tamaulipas. Dicha obra devoró un presupuesto de 936 millones, 726 mil pesos. La infraestructura de salud, que hoy se está cayendo a pedazos, según elocuentes gráficas, estuvo a cargo del consorcio constructor Aryve.
Un día después de la Navidad del 2013, el gobierno estatal le levantó la mano al emporio constructor del empresario Eduardo Vela Ruiz.
Como en política, nada es gratuito, obras relevantes como el Hospital “Carlos Canseco y el polémico hidrotunel, fueron asignadas al grupo Vela, avaladas por la pandilla de los hermanos Bolado.




