3 junio, 2026

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Laberintos del poder

¿Misión imposible?

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Un fenómeno singular se está presentando en el terreno político en el norte del país.

Para ser más específico, en el Partido Revolucionario Institucional.

Los casos hasta ahora más relevantes se han registrado en Sonora y en Coahuila, en donde la militancia y jerarquía locales priístas, ávidas de encontrar apoyo para fortalecer la hegemonía tricolor en el caso sonorense y de impedir que Acción Nacional les arrebate el poder en el coahuilense, se han lanzado a los brazos de sus ex gobernadores. Por lo menos de algunos.

En Sonora, en pleno apogeo de su actual mandataria Claudia Pavlovich, no tuvieron empacho en lanzar una carnada al ex Manlio Fabio Beltrones, al imponerle su nombre a una vialidad y con ello atraerlo, con todo el poder e influencia que conserva casi intactos, para trabajar de la mano con –ésta sí– primera dama de ese Estado.

Coahuila camina en paralelo con esa visión. El ex gobernador Humberto Moreira, quien fue impugnado como candidato por voto directo a una diputación local por el evidente satélite del PRI, el Partido Joven, ahora será ungido como plurinominal en una decisión que resultó peor para la oposición porque con esa etiqueta Moreira podrá hacer campaña sin rubor ni limitaciones en toda la extensión de la Entidad.

El origen de esas decisiones es claro. No perciben ni apoyo ni fuerza en el mando nacional del tricolor y prefieren rascarse con sus propias uñas y colmillos domésticos, por cierto muy largos y retorcidos en los dos ex gobernadores mencionados.

¿Podrían hacer algo semejante los priístas tamaulipecos?
Ni por asomo. Cualquier parecido con un filme de la saga “Misión Imposible” no sería casualidad, sino la realidad tricolor en nuestro Estado.

Los ex mandatarios tamaulipecos priístas desde Manuel Cavazos Lerma en adelante representan para el Revolucionario Institucional local el “beso del diablo”, debido a la imagen negativa que justa o no se les ha creado con malvada generosidad. Y en algunos casos, con plena razón.
¿A quién acudirían los priístas locales si buscaran respaldo?

De un repaso superficial sobre nombres y apellidos cercanos y entenderá por qué quienes en el Estado aún creen en el PRI sólo tienen ganas de llorar. O como decía Pedro Ferriz padre, de rezar.

Los perfiles y trayectorias de quienes una vez mandaron en el Estado en los anteriores 24 años no conservan ni migajas de influencia política –tal vez Eugenio Hernández mantenga como excepción algunas llamitas encendidas– y lo que es peor, el saldo que dejaron como herencia en lugar de ayudar a la imagen y rescate del PRI empeora su tragedia.

Pobre PRI tamaulipeco. Tan lejos de sus glorias y tan cerca todavía de sus ex gobernadores…

Garbanzo de a libra
El caso de la Comapa de Victoria empieza a convertirse en el garbanzo de a libra en el círculo de esos organismos en Tamaulipas.

Van las razones:
Hasta ahora, desde que Óscar Almaraz asumió la alcaldía capitalina y Gustavo Rivera retomó la gerencia general de esa comisión, todos los acuerdos en el Consejo de Administración de la misma se han tomado por unanimidad, a pesar de la pluralidad política de sus integrantes, en donde colaboran representantes del Gobierno del Estado y del Congreso Local, panistas todos. Nada fácil.

Otro factor que confirma lo señalado al principio es que la Comapa victorense es, hasta dónde sé, la única que trabaja sin adeudos y además ha logrado con sus propios recursos, mejorar el equipamiento, la capacidad de respuesta y la eficiencia de sus trabajadores.

No es especulación. Son los hechos…

Twitter: @LABERINTOS_HOY

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