Hay elogios que enaltecen pero los hay también que denigran, sobre todo cuando provienen de un gobierno que ha tratado a México con la punta del pie, como el que encabeza actualmente el presidente de los Estados Unidos Donald Trump, al que, lamentablemente, nuestras autoridades han brindado el trato de amigo que no se merece.
Tocamos el punto a propósito de la declaraciones hechas sobre nuestro país por el Secretario de Seguridad Interna de Norteamérica, John Kelly, quien elogió al gobierno del presidente Enrique Peña Nieto por la amplia colaboración que dice que este ha brindado a Washington en tareas como la inmigración.
Después de señalar que existe una buena relación con México, el funcionario estadounidense dijo que “estamos obteniendo un monto de enorme de cooperación de los mexicanos… tanto sobre su frontera sur, donde el año pasado detuvieron a 160 mil inmigrantes ilegales de Centroamérica y de ahí hasta la frontera norte”.
Pero también hizo fuertes criticas. “La corrupción – comentó- está muy extendida…(México)es una lugar peligroso por la corrupción y el tráfico de drogas, mucho de lo cual está nutrido por el consumo de enervantes de los Estados Unidos”.
Luego en una abierta actitud injerencista en los asuntos internos de nuestro país comentó que “tenemos un problema con México, ahora mismo hay mucho sentimiento antiestadounidense en esa nación. Si la elección (presidencial) fuese mañana, probablemente acabaría con un presidente de izquierda, antiestadounidense. Eso no puede ser bueno para los EE. UU. ni para México”.
La intromisión, sin embargo, tiene ya más de un siglo. La más reciente, como se recordará, ocurrió el 2012, en plena campaña por la presidencia de la República, el entonces vicepresidente Joseph Biden vino a México a platicar con el presidente Felipe Calderón y aprovechando el viaje, aunque quizá el verdadero objetivo de su vista era este, se entrevistó con los aspirantes presidenciales del PRI, Enrique Peña Nieto, del PAN, Josefina Vázquez Mota, y del PRD, Andrés Manuel López Obrador.
Al término del conciliábulo, las fotos del evento que se difundieron al público explicaban el resultado de los conciliábulos.
Mientras que el visitante y los candidatos priista y panista lucían una amplia sonrisa, en la de AMLO el gesto adusto era la particularidad, razón, entre otras, por las que no fueron pocos los que dijeron que a lo que había venido realmente el segundo de a bordo del presidente George W. Bush no era a dialogar con el presidente Calderón, sino a darle el visto bueno a los abanderados del tricolor y Acción Nacional y a vetar al tabasqueño.
En esta ocasión, como en las anteriores, la respuesta del actual Secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray Caso, fue tibia, se limitó
simplemente a pedirle a los políticos de Gringolandia no meterse en nuestros asuntos, igual que la del presidente del Senado, Pablo Escudero Morales, quien dijo que se trató de una intromisión no grave.
Lamentablemente, el elogio y las críticas de Kelly al gobierno mexicano, así como el rechazo a la eventual llegada de dirigente nacional de MORENA a la Presidencia de la República para lo único que han servido ha sido para repudiar la política injerencista de Norteamérica y al mismo tiempo aumentar la animadversión contra el gobierno federal.
El asunto que acaparó la atención, no obstante, fue la denuncia penal que los regidores del ayuntamiento de Tampico, Teresa Sosa Garza y Néstor Luna Ortiz, interpusieron ante el Ministerio Público contra el ex alcalde Gustavo Torres Salinas, el ex Tesorero, Gerardo Gómez Ibarra, y los ex síndicos Jorge Tacea y José Mathieu Faure, a los que se acusa de presuntos responsables de los delitos de peculado, uso indebido de recursos públicos y evasión de impuestos federales, entre otros.
Antes de finalizar, es oportuno destacar que, además de los esfuerzos que desarrolla cotidianamente el gobierno de la alcaldesa Alama Laura Amparán Cruz de Altamira para mejorar los servicios públicos y ayudarle a resolver los problemas más apremiantes de la gente, la funcionaria dedica gran parte de su tiempo a inculcar los valores éticos y morales a las familias del municipio.
Labor que es fundamental no sólo para recomponer el tejido social roto por la violencia criminal sino para evitar la caída de los jóvenes en la drogadicción y en la delincuencia, especialmente de los sectores pobres que son los más vulnerables.
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