Además del PRI, el PAN y el PRI, sin olvidar, por supuesto, sus frecuentes y propios desatinos y exabruptos, el fin de semana se agregó un nuevo obstáculo a las aspiraciones presidenciales de Andrés Manuel López Obrador, la designación de la candidata presidencial independiente de los pueblos indígenas de México.
María de Jesús Patricio Martínez, originaria de Tuxpan, Jalisco, elegida por el Concejo Indígena de Gobierno, quien dará voz y voto a los 58 pueblos indígenas de los 32 Estados de la República durante la elección del sucesor del presidente Enrique Peña Nieto, dividirá aún más a la fracturada izquierda política mexicana.
Aunque México no es Bolivia, en donde las etnias llevaron a la presidencia de aquel país sudamericano en el año 2006 a Evo morales, no hay que pasar por alto que, según cifras del Instituto Nacional Indígena, en 1998 la población autóctona ascendía a más de 12 millones de personas y que si ciertamente estas carecen de capacidad para llevar a uno de sus representantes a los Pinos, si pueden convertirse en un factor que podría truncar por tercera ocasión los sueños políticos de AMLO.
Sobre todo si los adversarios del nativo de Macuspana, Tabasco, especialmente los que gobiernan actualmente el país y los dueños de las más poderosas empresas, se las ingenian para financiar subrepticiamente la campaña electoral de la abanderada de los zapatistas del sureste mexicano y le dan la más amplia difusión a sus propuestas electorales.
Algunas de las cuales ya fueron adelantadas por María de Jesús, quien al aceptar el cargo el pasado fin de semana, además de poner una sana distancia de los partidos políticos y de señalar que los grupos a los que representa no son mentirosos, se declaró anticapitalista y anuncio que desde abajo y a la izquierda lucharán por la reconstrucción del país.
Tampoco hay que olvidar que el indigenismo tiene a muchos miles de seguidores y simpatizantes, como lo demostró en 1994 el alzamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional que desde Chiapas puso en jaque al gobierno del presidente Carlos Salinas de Gortari.
Mucho menos que en varias ocasiones el ex subcomandante Marcos, jefe político y militar del EZLN, ha arremetido fuertemente contra López Obrador, al que lo menos que le ha dicho es que es intolerante, criticas las que el Peje ha respondido expresando que los zapatistas le hacen el juego al gobierno y al PRI, duelo de dimes y diretes que seguramente se va reavivar y protagonizará nuevos episodios en la contienda presidencial del año que viene.
En Tamaulipas, mientras tato, más tardó el Tribunal Electoral del Estado en lanzar un ultimátum a comité directivo estatal para que en un término no mayor de diez emitiera la convocatoria de la elección del nuevo dirigente estatal, que algunos de los interesados en el cargo que dejó vacante Rafael González Benavides hace siete meses, caso concreto del diputado federal Alejandro Guevara Cobos, se han declarado listos para ocupar la posición.
Sin embargo, la novedad del cercano proceso priista es la representada por Miguel Manzur Nader.
El ex diputado local y ex candidato a la alcaldía de Tampico se destapó inesperadamente como aspirante a la presidencia del CDE y enarbolando como lema “Si es Posible” levantó sorpresivamente la mano para anunciar que luchará para convencer a los priistas de que es la mejor opción para guiar el destino de la causa tricolor en el difícil periodo de la renovación de los poderes políticos del gobierno de la República.
Además de empresario y Secretario de Organización del Comité Directivo Estatal del ex invencible Manzur Nader perdió la disputa del ayuntamiento tampiqueño del 2010 ante la ex priista Magdalena Peraza Guerra, entonces candidata del PAN al gobierno de la ciudad.
Para más señas el nuevo aspirante a guía y pastor de los priistas tamaulipecos es yerno de otro ex dirigente estatal del Revolucionario Institucional, el también ex alcalde, ex diputado federal y destacado empresario, Álvaro Garza Cantú, una de la figuras destacadas del priismo, hoy dedicado en cuerpo y alma a los negocios.
¿Quién será, sin embargo, el dirigente idóneo para unir y poner en pie de lucha al ex partido oficial, actualmente en desgracia en el Estado que gobierna el panista Francisco Javier García Cabeza de Vaca? Se aceptan sugerencias.
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