La vida al PRI se le escapa de las manos, solo un milagro podría evitar su muerte, a decir de los pronósticos electorales que sobre este 4 de junio han llegado a los principales despachos de Los Pinos y de la dirigencia nacional tricolor.
Así es mis queridos boes, las encuestas son aterradoras para un partido que el año que entra se jugará su resto, pero que incluso este domingo pudiera quedar liquidado, sin posibilidad siquiera de llegar al 2018.
Encuestas como en cada proceso electoral hay muchas, de todos sabores y colores, de las que se hacen por encargo para ser usadas como propaganda y de las reales, las que se mandan hacer para consumo interno y la toma de decisiones, pero que se esconden de los electores.
Estas últimas generalmente son de firmas poco conocidas, marcas que van más allá de lo comercial y que por lo tanto son más serias.
El caso es que ayer una de estas, la de Massive Caller, se hizo presente en los grupos de WhatsApp de líderes de opinión y personajes de la grilla nacional, los números son reveladores, sin quererlo nos explican el porque en el PRI de Enrique Ochoa Reza les vale Tamaulipas y el resto de los estados sin dirigencia nacional.
Con los números de Massive Caller se entiende porque toda la maquinaria y las chequeras del PRI y del gobierno federal están están ancladas en el Estado de México.
A simple vista el PRI y Morena están en empate técnico, porque el primero tiene de intención del votó el 28.9 por ciento, con Alfredo del Mazo, mientras que la priista Delfina Gómez alcanza un 27.2 por ciento, Josefina Vázquez Mota del PAN 12.5 por ciento y Juan Cepeda del PRD 11 por ciento.
Si solo vemos los números así, cualquier inocente diría: bueno pero en día D, el PRI se va a dejar caer con harta lana, echará toda la carne al asador y aumentará su ventaja, pero no, no es así de sencillo.
El primer gran dato revelador de lo que puede ocurrir el domingo en el Edomex es que ahí el 18 por ciento de los posibles electores dijo que aún no se decide por quien va a votar; es decir qué hay un gran bloque que podría marcar la diferencia hacia cualquiera de los punteros, incluso a los tercero y cuarto lugar.
Pero el gran dato, el más terrífico para la causa del PRI es el que revela por qué partido los electores nunca votarían.
Resulta que el 53 por ciento dijo que nunca votaría por el tricolor; es decir que de los indecisos, ese partido podría no recibir un solo sufragio.
Estamos hablando que un poco más de la mitad de los mexiquenses con capacidad para votar el próximo domingo de antemano rechazan al PRI de Eruviel Ávila, Madrazo y Enrique Peña Nieto.
Y ¿qué creen?, el panorama para el PRI en el Estado de México es el más alentador respecto a los tres Estados donde habrá elección para gobernador, porque en Nayarit y Coahuila el pronóstico es más negro para la causa tricolor.
Acá por el norte, en Coahuila, uno de los estados más corruptos de México; el de Rubén y Humberto Moreira, el tricolor se enfila a una derrota segura, porque el PAN con 32 por ciento aventaja al tricolor por 7 puntos.
Guillermo Anaya del azul se convertiría en el próximo gobernador dejando en el camino a Miguel Ángel Riquelme.
Ahí en Coahuila, el dato también muy interesante es el de que en 54 por ciento de los posibles electores dijeron que nunca votarían por el PRI y solo el 10 por el PAN.
En Nayarit la causa del blanquiazul también está en caballo de hacienda, porque su candidato Antonio Chavarria lleva de preferencias el 36 por ciento por el 20 por ciento del tricolor Manuel Cota.
Y se repite la historia: ¿porque partido nunca votaría?: PRI 56 por ciento, PAN 11 por ciento.
Si revisamos las tres encuestas, la constante es el rechazo al PRI, en las tres entidades más de la mitad no quiere saber nada del tricolor.
Si esa tendencia se repite en el país, entonces en el PRI tienen que estar muy preocupados, muy ocupados y esto último no se ve.
Lo que si dicen de verdad los del PRI de cara a la elección del domingo es que está en juego el futuro del país, pero también como arriba había dicho, el PRI se está jugando hasta la vida, porque si llega a perder las tres elecciones en discordia, bye, no hay forma de que vaya a competir el año que entra.
Y es que incluso, si el PRI gana el Edomex y lo hace muy ajustado, estamos hablando de que su principal bastión, el estado donde hay mayor
número de electores, los números indicarían que al menos está dividido y que la mitad los rechaza.
Obviamente, la moneda está en el aire, pero parece que el PRI apostó a que está caería parada, de canto y así la derrota campea en sus parcelas.
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