*El autor es Premio Nacional de Periodismo 2016.
De verdad os digo que José Antonio Meade fue muy valiente para aceptar la candidatura del PRI. Y ni cómo negar que su atrevimiento le cuesta caro y como difícilmente triunfará, también está en riesgo su futuro burocrático, salvo que se acomode con sus amigos los banqueros.
El asunto es que el abanderado tricolor no ha podido siquiera superar la primera prueba, sea la de convencer tanto a la militancia como a “los históricos” de que significa la mejor opción.
No bastaron las espectaculares reuniones con los sectores tras su “destape”, las cuales hicieron creer que el PRI iba con todo en apoyo del ex secretario multi-sexenal. Pero nada, solo se trató de impactos mediáticos con el sello tricolor.
Usted dirá que el hombre hace lo posible para no sentir los efectos de la soledad y tiene razón. Este miércoles por ejemplo, tuvo encerrona con ex gobernadores, dirigentes y uno que otro de “los pesados” en busca de apoyo, aunque sabemos que muchos de los presentes “no tendrán cara” para ver de frente a la ciudadanía en solicitud de votos. Y no pregunte por qué.
De manera que Meade enfrenta los rigores del rechazo civil por los motivos de sobra conocidos. El más grave sin duda es la enorme carga que significan los errores del supremo gobierno y la constante agresión a la economía popular de un régimen al que pretende dar continuidad.
Transcurren los días, las semanas y los meses y pepe toño “no levanta” y menos metido en pleitos como el que sostiene con Ricardo Anaya el cual solo le ha producido desgaste innecesario y mayor aversión considerando que el joven queretano se ha defendido como tigrillo y hasta es probable que deje en ridículo a sus investigadores, es decir, a la PGR, acusada por el panista de ser “la casa de campaña del PRI”.
Quedamos en que Meade fue muy valiente para aceptar la candidatura tricolor. En este caso el columnista considera que igual debiera serlo para desligarse del régimen que lo patrocina y tratar de caminar solo, digo, si es que aun puede rescatar algo de credibilidad.
Sin embargo a como se ve la situación, ¿sabe cuándo dará ese paso?…¡Nunca!. Total que pepe toño te llamas y ahí te quedas.
LAS CONTRADICCIONES
Lo anterior es grave para el PRI pero “lo más pior” es que acuda a organizaciones internacionales buscando desprestigiar a Ricardo Anaya acusándolo de mentir “para evadir la justicia”. ¡El colmo!.
Y fue la secretaria general Claudia Ruiz Massieu quien alzó la voz en el seno de la OEA mostrando la incapacidad de las autoridades mexicas para aclarar la situación del candidato panista, colocando a nuestro país al nivel de otros que dicha organización considera “subdesarrollados” para resolver sus problemas políticos, sociales y económicos.
De sobra es conocido que la OEA es el instrumento del gobierno gringo para intervenir en los asuntos de otras naciones a cambio de supuesta “asistencia” técnica, económica y al parecer también legal tomando en cuenta la actitud del PRI. Aunque algunas veces también es utilizada “para combatir el terrorismo”.
SUCEDE QUE
Mientras tanto sigue siendo una incógnita la selección de Américo Villarreal Anaya como candidato morenista a senador. ¿Por dónde llegó?, ¿de dónde vino?, pero de que hubo discriminación al más puro estilo de las viejas oligarquías eso-que-ni-que. En esto sí que MORENA superó al PRI…Y ni modo que sea invento.
Se cuenta que cuando a Marco Antonio Bernal le dieron la orden de votar por Sergio Guajardo Maldonado para presidente del CDE tricolor, dijo: “pos de perdido díganme quién es pa’ conocerlo”. ¡Ah, raza!.
Y hasta la próxima.




