La situación económica, es bien cierto, cada día está más difícil que nos cuesta un ojo de la cara vivirla y si todavía comemos es porque Dios es muy grande sino desde cuando nos hubiera llevado la tostada y estuviéramos haciéndole compañía al Mezquite Gacho del panteón de mi pueblo.
Nos defendemos nada más, diría mi compadre don Teófilo, y es lo único que nos queda por hacer sino imagínese usted por donde andaríamos partiéndonos la progenitora.
Pues ahí tienen que el viejo y abandonado edificio del Banco de Crédito Rural ubicado hacia la parte sur de la entrada al pueblo de mis mayores será acondicionado como hospedaje temporal con el propósito de darle un espacio a las personas y familias que visiten el Ombligo de Tamaulipas según una fuente de crédito que informó para esta tribuna sobre el mencionado proyecto que vendrá a darle un impulso al turismo regional pues parece mentira que de tres negocios de esta índole que teníamos en la cabecera municipal de un día para otro cerraron las puertas al público y sus dueños prefirieron irse a probar suerte en otras ciudades de Tamaulipas pues parece que la primera villa fundada por mi compadre Pepe Escandón ya no es negocio.
Y tienen razón, pues oiga usted no hay dinero como tampoco fuentes de trabajo, los comercios existentes son como luego se dice poquiteros, los gobiernos federal y estatal nos tienen abandonados, con decirles que ni siquiera nos visitan al menos para que vengan a bañarse al río Guayalejo y a probar el rico melado y los piloncillos de ajonjolí y cacahuate que por acá se fabrican.
En fin sea por dios y las once mil vírgenes del firmamento pero desde hace años cada día mi pueblo querido cada vez se ve más solo, con decirles que hasta la inscripción escolar ha bajado bastante y los inspectores como directores cada vez batallan más para conseguir alumnos al grado que algunas escuelas del medio rural se han visto orilladas a cerrar sus puertas, las calles prácticamente se ven solas, por la plaza ya nadie se para y el comercio prefiere cerrar más temprano.
Llera, de seguir así, un día será ni más ni menos un pueblo fantasma como ya está pasando acá por el barrio oriente donde vivo y en el que se está volviendo costumbre ver casas solas y abandonadas algunas de las cuales está principiándose a caer.
Lo único que nos consuela y ayuda es el río Guayalejo que todavía atrae turistas de afuera y dentro, de ahí para adelante ni para que hablar.
Ojalá los gobiernos estatal y federal así como nuestros dizque diputados volteen un poco sus ojos hacia acá pues con eso de que solo les gusta pasear por el sur y norte ya ni los conocemos, razón por la cual invitamos a la prensa escrita, radio y televisión nacionales para que se den una vueltecita por estas tierras y nos ayuden con los gobierno federal y estatal a despegar porque de no ser así llegará el día en que de plano, como la burrita aquimichú, ni para atrás ni para adelante.
Lo anterior me recuerda la ocasión aquella cuando nos visitó el entonces gobernador Américo Villarreal Guerra y al saludarnos me pregunta ¿oye Othón de dónde sacas tanta noticia de un pueblo tan rascuache como Llera?
A lo que le respondí: Por favor mi gobernador no le diga así a mi pueblo, pues todos los pueblos del mundo tienen algo que contar el problema es que no tienen un Othón Villarreal Guzmán.
Américo soltó la carcajada y se alejó de mí.
Qué les parece, ¿tenía o no razón?
HASTA MAÑANA Y BUENA SUERTE




