Segunda Parte
CIUDAD VICTORIA, Tamaulipas.- Para los funcionarios de la Procuraduría General de la República (PGR) que durante más de dos años armaron el expediente y llevaron la investigación del asesinato de Rodolfo Torre Cantú, «fue frustrante tener todo, recursos, apoyos, colaboraciones, testimonios, todo, y no tener un culpable, ni un presunto sospechoso».
Así recuerdan su arribo a Tamaulipas, aquel 28 de junio del 2010.
«Llegamos 2 horas después del asesinato al lugar de los hechos. Los cuerpos ya habían sido levantados y los heridos también. Un escolta tenía 7 balazos en la espalda, y sobrevivió. Fue tal vez, el único que aportó más evidencias, pero no sirvieron de mucho», detalla uno de los fiscales.
Cuando llegaron sólo apoyaron en la recolección de las evidencias para no contaminar el proceso que ya estaba llevando la Procuraduría del Estado, quienes a través del subprocurador Hernán de la Garza se disculpó por haber levantado los cuerpos antes de tiempo porque la temperatura superaba los 34 grados y era riesgoso mantenerlos sobre el pavimento en esas condiciones.
El primer gran problema al que se enfrentó el personal de la PGR, recuerdan, fue el huracán Alex que empezó a sentirse la tarde noche del miércoles 30 de junio: «lavó y borró» todas la evidencias en la escena del crimen. El segundo problema es que no hubo testigos. «Nadie estuvo cerca, nadie vio nada».
Sólo sabían que los homicidas utilizaron 2 armas cortas y 7 armas largas. Ninguna de las tres cámaras que captaron el movimiento de los vehículos de los homicidas grabó los asesinatos, ni la del C-4 que estaba a 300 metros de distancia del lugar, tampoco la de una gasera ubicada a 250 metros, y menos la del Parque Científico que tenía un alcance mínimo. En las grabaciones apenas se alcanzan a ver los vehículos cuando pasan, pero no se ven placas, ni los tripulantes.
«Fue muy frustrante…muy frustrante. Teníamos un asesinato, sabíamos cómo y dónde había sido, pero no sabemos, hasta la fecha, el paradero de los responsables».
Tras horas de análisis, concluyeron que el atentado fue hecho por profesionales:
«Les cerraron el paso con una especie de media luna sobre la carretera, los bajaron a todos y los ejecutaron. Fue un trabajo perfecto hecho en segundos. Ningún improvisado hace esto. Hicieron los disparos necesarios: no gastaron tiros de más”, cuentan los funcionarios consultados por el reportero.
Fue la policía de Güémez la que aseguró una Suburban verde en una brecha. Cuando los peritos federales llegaron al lugar para revisarla, la policía y los militares estaban adentro de ella; habían contaminado las evidencias.
-¿Fue deliberado el hecho?.
-«No. Fue ignorancia. Querían encontrar algo, pero ya no había huellas de nada», revela el funcionario.
En 24 horas, la PGR se hizo cargo por completo del caso y la investigación. Felipe Calderón ordenó al procurador Arturo Chávez atraer el caso.
Los peritos admiten que fue tanta la impotencia de no dar con los responsables, que abrieron una línea de investigación por posible homicidio pasional.
La PGR citó a declarar a más de 300 personas sobre el caso. Algunos de ellos en más de dos ocasiones. A los contendientes de Rodolfo, a los presidentes de los partidos estatales rivales, a todo el personal de la campaña. Durante su declaración, el gobernador Eugenio Hernández no dejó de responder pese a las preguntas duras de los agentes ministeriales.
El coordinador de la campaña, Manuel Muñoz, acudió molesto porque las investigaciones no avanzaban. Las fuentes describen que el encuentro entre el fiscal y Beba, la esposa de Rodolfo, «fue dramático”.
Alejandro Martínez, El Bolillo, no quiso declarar en México, después aceptó con la condición de que fuera en Estados Unidos, «lo declaré dos veces. Nadie me lo dijo, pero le habían matado a su papá; eso era Rodolfo para él; no mataron a su jefe, no mataron a su candidato; mataron a Rodolfo, un padre para él», comenta el perito.
-«Rodolfo era un caballero, era un tipo íntegro. No comprendo quién le hubiera querido hacer daño”, así respondió un dirigente del PRD cuando fue llamado a declarar.
El más renuente a acudir ente el fiscal fue Egidio Torre. “Fue muy difícil acceder a él. Tenía muchos temores. De hecho, lo primero que preguntó cuando acudió fue: ‘Licenciado, dígame una cosa…¿quién mató a Rodolfo?. Necesito saber de quién cuidarme».
La última vez que estuvo Egidio ante el procurador Murillo Karam, expuso sus dudas sobre la investigación, «son muy lentos, no han llegado a ningún lado». Desde entonces no volvió más.
El doctor Egidio, en su turno, fue suplicante:
«Investíguenle por todos lados, quiero saber quién mató a mi hijo. Investiguen a todos. Alguien tiene que haber sido».
Un jefe de plaza del crimen organizado en Tamaulipas también testificó por el caso:
«No tenía la menor idea de quién era, ni cómo era Rodolfo. Él mismo dijo que no había motivo para calentar la plaza de ninguna manera». Ciudad Victoria no tenía tanta violencia. Los enfrentamientos estaban en Matamoros, Reynosa y en Nuevo Laredo.
El testimonio del escolta que sobrevivió a los 7 balazos en la espalda fue el más duro. Contó cómo lo jalaron, cómo lo tiraron al suelo y cómo le dispararon. Para la PGR los homicidas tardaron 20 segundos para consumar la ejecución. Los sujetos sabían que la camioneta del candidato no era blindada. La gente de la campaña y todos sabían que usaba la camioneta blindada sólo cuando iba a la Ribereña. Rodolfo siempre traía los vidrios de la camioneta abajo.
La agenda de Rodolfo era pública. Con observarlo unos pocos días se pudieron dar cuenta de cuántos escoltas lo cuidaban. Una ocasión, siendo candidato, a Rodolfo le enviaron una camioneta blindada para moverse de su casa al Polyforum.
-¡Regrésenla!, dijo.
«No se acuerdan cuando llegábamos hasta arriba en la San Marcos en una camionetita toda jodida. Ahora que soy candidato a gobernador, ¿cómo voy a llegar con una blindada con mi gente?».
Peritos y fiscales aseguran que jamás tuvieron de parte de la PGR obstáculos en sus indagatorias.
Una ocasión, refieren, el procurador Chávez Chávez citó al equipo para hablar del caso. -«No sé cuál vaya a ser el resultado de esta investigación, no sé si yo vaya a estar aquí todavía, pero mientras yo esté aquí, le vamos a dar tope quien tope, caiga quien caiga”, afirman, dijo el procurador.
Cuando arreció la presión política sobre el caso, una comisión de diputados en la que iba Baltazar Hinojosa, pidió informes sobre las investigaciones. En esos momentos, un subprocurador llamó al fiscal y le dijo:
-Licenciado, arrégleme ese caso. Son muchas la presiones. Le doy lo que quiera, la delegación de la PGR donde usted quiera, el cargo que quiera, donde usted quiera y el sueldo que usted quiera».
La respuesta del Fiscal se volvió pregunta.
-«Jefe, ¿usted quiere que lo resuelva, o quiere que demos con los responsables?. Porque si quiere que lo resuelva, lo resuelvo en 20 minutos. Pero si usted quiere que conozcamos la verdad, déjeme trabajar».
Cuando llegó Marisela Morales a la PGR, el expediente de Rodolfo Torre cambió de manos y también de rumbo. Funcionarios auditaron el expediente. Durante tres semanas, seis agentes del Ministerio Público lo revisaron letra por letra. La única observación que cuestionaron fue «¿por qué se hicieron inspecciones ministeriales en lugar de ordenar investigaciones a la policía?. Después de eso, el expediente fue puesto en manos de un fiscal sin experiencia.
En la Procuraduría, dicen los mismos funcionarios, cuando quieres que un asunto no se resuelva lo revuelcas, lo pasas de un lugar a otro, lo contaminas. Quienes lo revisaron por última vez, afirman que tenía arrancadas varias fojas; estaba incompleto; estaba alterado.
El expediente de Rodolfo está como él, en punto muerto. Ha pasado por la ex SIEDO, Averiguaciones Previas, y hasta donde se sabe, la última vez se quedó en la oficina del Coordinador de Asesores de la Procuraduría.
A 8 años de distancia, el crimen contra Rodolfo Torre, Enrique Blackmore y los tres escoltas, sigue impune. La PGR, en septiembre del 2012, filtró que un grupo del crimen en Tamaulipas fue el autor del asesinato de Rodolfo Torre. Los mismos peritos e investigadores de la Procuraduría niegan que sea verdad, quisieron darle un giro a la investigación con esa versión.
Un funcionario de la PGR que revisó de cerca el expediente, lo dice sin miedo y expone sus dudas: «Yo veo muy complicado que lo resuelvan. Yo creo que tenemos que mirar hacia donde no hemos visto. Un grupo de investigadores independientes valientes que tomen el caso, darían fácilmente con él o los culpables», asegura.
Y se lamenta:
-«Esto es algo que nos va a perseguir siempre…¿quién fue?, nos gustaría saberlo…¿quién fue el que mató a Rodolfo?




