Cuando este domingo vayamos a votar, lo haremos en la elección más letal de que se tenga registro en México, con un conteo de muertos que hasta ayer sumaba 133 y que desafortunadamente podría haberse ya incrementado para cuando usted esté leyendo esta colaboración.
Así es mis queridos boes, porque la violencia que sacude al país ha llegado hasta el quehacer político electoral y ha desplazado en muchos casos al debate, al contraste de ideas y al marketing como herramientas para ganar elecciones ante la incompetencia de la autoridad que ni siquiera es capaz de contar los muertos que su negligencia ha provocado.
Por eso el conteo de muertos atribuidos a causas o en el contexto de la elección desde su inicio, el 8 de septiembre del 2017 hasta ayer, lo presenta la Consultora Etellekt y coincide con el de los medios nacionales que se han dado a la tarea de documentar el charco de sangre en el que se enmarca la sucesión presidencial y el resto de los cargos en disputa.
Los números son para dar miedo, porque hablamos de 133 muertos en poco menos de 10 meses, en promedio más de 13 por mes, que si los comparamos con la última elección presidencial lo que encontramos es aún más aterrorizante.
Y es que en el 2012, cuando este país eligió a Enrique Peña Nieto, el que presumía tener la estrategia para pacificar al país, el que aseguraba que tenía la inteligencia para ‘Mover a México’, solo se registraron 9 muertos en toda la campaña. El aumento es de escándalo y debe ser tomado como un grito en la cara a todos los mexicanos de que nos equivocamos al elegirlo para él cargo que deja a partir del 1 de diciembre.
Rubén Salazar, director de la consultora dijo esta semana en entrevistas de radio y tele que el 80% de los asesinatos fueron directamente contra candidatos y el resto contra miembros de los equipos de campaña. Citó datos del Sexto Informe de Violencia Política en México 2018.
Por grupos políticos, el frente que encabeza el PAN con PRD y MC sufrieron el asesinato de 21 candidatos, el PRI y con sus coaligados del Verde y Nueva Alianza 14 muertos y MORENA Ay los suyos 9 ataques mortales.
En el ‘parte de guerra’ dio a conocer que hasta el lunes se habían registrado un total de 543 ataques a políticos en el país. Esto quiere decir que casi se registraron en 10 meses 2 ataques diarios contra los políticos.
También se estableció que 179 dirigentes políticos fueron blanco de amenazas o actos de intimidación
El recuento hasta el lunes indicaba que PRI es el partido cuyos candidatos o dirigentes ha sufrido más agresiones (con algo de humor negro diríamos que al menos en eso va a ganar) con 130. Le sigue MORENA con 100 agresiones.
¿Qué ha pasado en el país como para que la violencia escale a tal grado y tome como rehén a las campañas políticas?, en una respuesta de botepronto podríamos decir que esto es sólo el reflejo de la falta de liderazgo del Ejecutivo federal, léase Peña Nieto, que pareció nunca sentarse en la silla presidencial y gobernar.
Porque en los más de 5 años no hemos visto una estrategia en el combate a la violencia, por eso desde que tomó las riendas del país, los números fueron rompiendo récords y cerraremos el 2018 como el más mortal de que se tenga registro.
Cómo no entender que los grupos fácticos vieron en la debilidad institucional la oportunidad de montarse a la política electoral y desde los cargos en juego asumir el control de los presupuestos y el resto de los negocios que implican por ejemplo las alcaldías.
Con un gobierno federal desfigurado y discursos de odio que casi todos los candidatos usaron una y otra vez contra sus oponentes ¿cómo no entender que la oferta de la violencia como herramienta para hacer a un lado al oponente resultaría una ganga, una tentación inaguantable?.
Por eso creo que ya nos toca a los ciudadanos de bien hacer nuestra parte, en principio votando libremente, votando tras la reflexión de estos días, votando como forma de protesta u homenaje hacia esos 133 que murieron en el fragor de la campaña. Pero ejercer el voto este domingo, debe ser apenas el primer paso de la intervención ciudadana de los hombres y mujeres buenos en el sistema de partidos del país, en el sistema de gobierno, en la vida pública pues de nuestro México.
Lo que sigue tiene que ser la participación más abierta en las organizaciones políticas; si en los partidos, porque le hemos dejado el lugar a muchos malos, a muchos corruptos, porque se nos ha hecho más cómodo mentar madres en Facebook y en Twitter que participar dando la cara.
Repito lo que he dicho antes, tenemos que madurar como sociedad, hacer que las cosas buenas sucedan y evitar con nuestra intervención que los malos sigan saciando su sed de sangre y robando para engordar sus cuentas bancarias, ante la apatía de todos nosotros.
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