Mucho se ha quejado el pueblo de sus autoridades pero ¡no las eligen!
Impida, esta vez, que las minorías decidan por usted; y asista a la urna
Si alguien intentara manipular su voto a cambio de dinero, ¡miéntesela!
Hoy habría de darse la contienda comicial más democrática en México
Acá en Tamaulipas nada está dado para nadie; y asoma incertidumbre
Votar es un derecho constitucional, pero también, una obligación. Y es la vía más adecuada para evitar que otros decidan por usted en esta justa, donde están en juego la Presidencia de la República y el Congreso de la Unión.
En Tamaulipas elegiremos jefe del Ejecutivo federal; tres senadores (dos de mayoría relativa y uno de primera minoría); nueve diputados por la vía uninominal; y 43 ayuntamientos (éstos en comicios concurrentes).
Por ello resulta imperioso acudir hoy a la casilla que le corresponde.
Y en la urna cruzar la boleta preferentemente con bolígrafo.
En favor de quien a usted mejor le plazca. Sin presiones. Sin que en su arresto influyan el marido o la esposa (según sea el caso) ni tampoco los compadres, amigos, hijos ni parentela.
Obviamente me refiero a los 2 millones 628 mil 745 ciudadanos que aparecen inscritos en la lista nominal.
A los casados; a quienes viven en amasiato o separados y a los que todavía permanecen solteros, sin importar su preferencia sexual.
Igual hago este llamado a los jóvenes en edad de votar por ser, hoy, el presente de México y no el futuro –como la miseria política los tipifica, en claro afán de dominarlos, controlar su ímpetu y someterlos pa’ que no hagan ruido, según considera el jurásico que se niega a dejar el poder–, provocando con su participación el verdadero cambio.
Respecto a las mujeres, que igual son mayoría, creo que las más ya tienen definido su voto.
Lo estimo por los esquemas ofrecidos por algunas de las empresas encuestadoras. Y por los resultados de las tres contiendas anteriores en que las féminas figuraron como el sector poblacional más participativo.
Sin embargo, el espectro del abstencionismo amenaza nuevamente con ser el enemigo más difícil a vencer. Como en los procesos federales del 2000, 2006 y 2012, cuando no estaban empatadas las justas.
Lección esperada
Ahora bien, bajo el entendido de que nada está dado y que los electores siempre tendrán la última palabra, vale la pena insistir en que acudamos a las urnas (todos los ciudadanos). Y demos una lección de poder cívico mediante el voto.
La apatía y en consecuencia el abstencionismo, son fenómenos que frenan el desarrollo de la democracia pues consienten la instauración de poderes minoritarios, lo que ha permitido reproducir los vicios de antaño.
Y por eso deben evitarse.
El voto en manos consientes significa un freno al autoritarismo. Y es un excelente instrumento de lucha para construir una vida mejor, donde el pueblo mande y las autoridades obedezcan la determinación popular.
Pero ordenada.
Aquí radica la importancia de ejercer libremente el voto en beneficio de los candidatos y partidos de su preferencia.
Por lo mismo es conveniente fortalecer nuestra cultura cívica, donde nadie quede sin emitir su voto para tener derecho de exigir cumplimiento puntual del proyecto por el que opta.
No desestime que nuestra Carta Magna le garantiza a usted –como ciudadano–, el derecho a participar (con su voto), en todos los procesos electorales, sin condición alguna.
Así que vote por quien quiera.
Pero hágalo, para que este ejercicio democrático cuente con la real participación de la sociedad.
No sólo de las estructuras políticas.
De abstenerse podría convertirse en cómplice de la ilegalidad. Y, en consecuencia, aceptar que el futuro mandatario de la nación, tanto como los legisladores federales, hagan cuanto les venga en gana; y aquí, en el caso doméstico, los alcaldes reproduzcan ése comportamiento.
¿Le gustaría?
Obviamente, no.
¡Ah!, y si alguien lo cuestiona por querer participar, pregunta a favor de quien cruzará la boleta o trata de inducir su voto, al menos, ¡miéntele la madre!
Recuerde: el voto es libre, secreto, directo e intransferible.
Otra recomendación: si alguien le ofrece dinero por ir a las casillas, agárrelo, pero en la urna cruce la boleta como se lo dicte su conciencia.
Al fin y al cabo nadie se dará cuenta; más en cambio usted abonará al avance de la democracia si en realidad sufraga por quien considere el candidato más idóneo para ocupar el cargo en disputa.
Oportunidad histórica
El Instituto Nacional Electoral (INE) ha ofrecido que mantendrá firme su compromiso de que la justa comicial se desarrolle transparentemente.
Y con respeto total al mandamiento ciudadano.
Por ello es preciso que los partidos políticos participantes alcancen un acuerdo de civilidad. Y, hasta eso, por voluntad propia, a fin de que el proceso resulte el más aseado de los que se tenga memoria.
Aclarado lo anterior: ¿Qué caso tiene dar de brincos, cuando el piso luce tan parejo?
El consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova Vianello, asegura que ese organismo se encuentra listo para desarrollar ‘en paz’ la jornada comicial concurrente. No sólo por su nivel histórico, sino ante el reclamo social.
En cuanto a la seguridad de los votantes, sostiene que esta tarea es facultad de las autoridades gubernamentales. Y por lo que respecta a su responsabilidad, comenta que el material, mobiliario y equipo también se encuentran listos. Igual el personal de las casillas distribuidas en los 300 distritos distribuidos en el mosaico nacional.
De más a menos
Recuero bien que en los procesos electorales federales del 2000, 2006 y 2012, no hubo tantas agresiones entre los candidatos presidenciales, los abanderados al Congreso de la Unión ni (localmente) entre quienes iban tras las gubernaturas, alcaldías y curules locales, entonces en juego.
Y de eso sacaron raja los abanderados más rebeldes, pa’ echarse a la güeva –es decir no hicieron campaña, como ahora–, por saber que de antemano el voto de castigo, en contra de los priistas, les ‘aseguraría’ un espacio en el esquema del poder.
Acudo al hecho porque en esta contienda son, precisamente un mar de aventureros, también, los que sin haber hecho campaña intensa (y de cara a la sociedad), suponen que el voto de castigo los favorecería.
¡Bah
Ojalá yerren en sus pronósticos, lo que significaría que irían de más a menos en la repartición del pastel, porque al arrancar la contienda, en su evidente ‘chaqueteo, iniciaron fuerte y poco a poco se desmoronaron. E incluso ahora ni figuran en las primeras posiciones.
El escenario
En los cuatro días previos a la elección, los nueve partidos políticos con movilizaciones callejeras apenas fortalecieron la promoción del voto.
Sin embargo mantengo firme la sospecha de que el abstencionismo les ganaría la partida, por lo que habría victorias que resultasen más que cuestionadas.
Y es que la promoción del voto debieron iniciarla desde el momento mismo de su postulación –una tarea que puntualmente tampoco atendió el INE pese a ser el encargado de la organización comicial–, para frenar el espectro abstencionista, aunque ése riesgo fue advertido mediante las encuestas, sondeos de opinión y algunos análisis.
Pero algunos partidos, al darse cuenta de su bajo posicionamiento, le apostaron inicialmente al abstencionismo como una forma de no ver exhibida su debilidad, en tanto el INE se distrajo aplicando multas sin ton ni son en plena contienda, descuidando su tarea principal, lo que llevó a crecer a los enanos.
En el plano doméstico los partidos tampoco prendieron en campaña ni el grueso de sus faroleros candidatos aprendieron a hacer una política de altura.
Y por lo que respecta a los membretes, sé que los comités estatales no se movieron sin la línea centralista mientras sus abanderados todavía ignoran de qué lado masca la iguana.
Tan es así que durante los tres meses de campaña a los candidatos al Congreso de la Unión fue difícil verlos.
Y apenas se notaron algunas cuadrillas repartiendo su propaganda en los últimos días.
A eso obedece que en los más recientes fines de semana salieran a la calle contados simpatizantes de los aspirantes al Senado y la Cámara baja, en busca del apoyo ciudadano, que, por cierto, durante 90 días –la etapa de campañas–, tanto soslayaron.
Hartados de spots
En los cortes de la programación estelar que ofreció la televisión privada a lo largo de la última semana, se transmitió cualquier cantidad de spots, promocionando el voto.
Ahí sí aparecieron a cuadro los candidatos al Congreso de la Unión. Y, por supuesto, los aspirantes a las alcaldías más disputadas (siete) del estado, aunque más que animar la participación ciudadana, se alentaron el abstencionismo y la apatía merced a la demagogia de sus contenidos.
Y es que la mayoría de los políticos (que juegan en esta contienda), adolecen de credibilidad.
Esto en un principio diplomático, pues, igual, debe considerarse el hartazgo que entre los ciudadanos provocó su danza de promocionales televisivos que rebasaron toda cursilería.
Usted seguramente lo comprobó al encender el televisor, porque los ademanes de los aludidos equivalían más a un concurso declamatorio y, en lugar de prender a la audiencia, daban lástima.
Sobre todo cuando se ofrecieron como la panacea para aliviar todos los males padecen México y Tamaulipas.
Sin embargo alcanzaron un mismo objetivo: cansar al electorado.
Tanto como incrementar la estadística de los indecisos.
Primeros ganadores
En esta comedia lo que menos interesó a Televicia, Aztecaca ni al grupo Miltiendo, fue divulgar el llamado al voto, pues cada uno de antemano se dio a la tarea de desacreditar al favorito de la contienda, por considerarlo ‘un peligro para México’, aunque de quince días a la fecha modificaron la crítica dando por hecho la alternancia presidencial.
Y si acaso esos tres consorcios algo ‘se jugaron’, fue, precisamente, la supremacía monopolizadora, al tratar de quedar bien ‘con quien usted ya sabe’.
Impedimento
La veda electoral que inició el pasado jueves 28 de junio, justo a las cero horas y hasta el último minuto hoy, le prohibió desplegar a los dirigentes partidistas y candidatos, acciones proselitistas (por cualquier medio).
Y, además, abstenerse de llamar al voto, en favor o en contra de los actores involucrados.
Ello, sin embargo, no impidió la cobertura informativa, ni la crítica de los ciudadanos por disposición del Instituto Nacional Electoral (INE), que así dijo garantizar la libre expresión para evitar manipulaciones.
Fue un buen principio en la apertura democrática en la búsqueda de frenar maniobras turbias.
Pero no impidieron la compra encubierta de voluntades, al través de prebendas, que los políticos suelen practicar días previos a toda jornada comicial.
Este cáncer ha sido múltiplemente denunciado desde hace décadas y, hasta la fecha, según sospecho, se mantendría impune, por carecer la autoridad electoral de elementos irrebatibles para desplegar operativos a fin de evitarla, pese a que en todas las organizaciones las estructuras ya recibieron el pago por sus servicios o están a punto de cobrarlo (obvio al salir de las urnas), según denuncias que circulan en la internet.
Ninguno de los nueve partidos con registro oficial, por cierto, estaría ajeno a esta vil acción, donde el llamado al voto y la manipulación de los electores, violarían, aunque encubiertamente, la reglamentación oficial.
Y ahí sí habría delito qué perseguir.
Pero, como de costumbre, el INE desvía hacerle caso a la prensa.
Incluso, hasta corre profusamente la versión de que la manipulación del voto obligaría a los cuadros ‘más comprometidos’ de cada organismo a sufragar por quienes ordenen sus dirigentes exigiéndoles al ‘aceitarlos’ que demuestren, con selfies (autofotos) tomadas con teléfonos celulares en las casillas, el cumplimiento de su componenda.
Lo mismo, aunque más grave, se da con miles de empleados de los tres órdenes de Gobierno, por temor a que les quiten el empleo.
De antemano, ese probable hecho fue denunciado ante el INE, pero el cuerpo colegiado se reusó a prohibir que los ciudadanos entraran a la urna sin teléfono celular, así que no hay forma de evitar que a través del miedo o la complicidad, se emitan quizá millones de votos.
Lo cierto es que, aun con la disposición del INE de la veda electoral, los partidos siguieron promocionando el voto a su favor.
Basta visitar cualquier demarcación del país y dialogar con su gente acerca del ofrecimiento económico, o en especie, que les hicieron y aún hacen los partidos, a cambio de su voto, para confirmar que la veda sólo existió en teoría, pues en la práctica el proselitismo se mantuvo al día.
En fin, cumpliendo cabalmente con la disposición del INE, evito citar nombres, aunque ello no me impide invitarlo a que vote libremente.
Por quien usted quiera.
Pero acuda a ejercer su derecho y obligación cívica, porque en caso contrario se la mentará si acaso la minoría decide por usted.
E-m@il
jusam_gg@hotmail.com




