17 enero, 2026

17 enero, 2026

Cárceles, Espacios del terror

Las autoridades buscan que las nuevas generaciones descubran a través de la cultura y el arte las consecuencias que implican el cometer un delito

CIUDAD VICTORIA, Tamaulipas.- “Veinticinco años de cárcel, no los aguanta cualquiera, yo tuve que soportarlos por mi maldita pobreza y hoy doy gracias al cielo ya terminó mi condena”, así reza uno de los párrafos del corrido que interpreta Rigoberto Rosales y que precisamente el penal de “La Loma “ de Nuevo Laredo fue inspiración para atrapar esta cultura.

En ese mismo reclusorio fundado en 1954 se realizó una corrida de toros en 1979, y albergó a crueles y sanguinarios homicidas, violadores y secuestradores, además de que se organizaban bailes y grandes festejos amenizados por grupos musicales.

Ahora queremos que esas cárceles cerradas sean museos, bibliotecas y lugares turísticos y esparcimiento para las familias, dijo un funcionario del Gobierno Municipal de Nuevo Laredo.

Que los espacios sean ocupados por libros, salas de proyecciones, recreativas y de esparcimiento para que desde la niñez lleven una conducta y una disciplina de trabajo y estudio, pero sobre todo para que en un futuro enfrenten los retos que la misma vida impone.

POR INOPERANTES CLAUSURAN 5 PRISIONES LEGENDARIAS
En la década de los 60, 70, 80 la vida de la mayor parte de los internos transcurría entre la droga, el sexo y el alcohol, muy pocos salían rehabilitados y otros contaminados por eso el mote de “Universidad del Crimen”.

Por no reunir las condiciones de infraestructura para seguir funcionando como Centros de Readaptación Social ahora Centros de Ejecución de Sanciones (Cedes) fueron clausurados en los últimos 12 años, 5 de las legendarias prisiones de Tamaulipas para muchos considerados como “Museos del Miedo”.

Hasta este momento se han clausurado los Cedes de Andonegui de Tampico fundado en 1922, el de Mante de los años 70, Miguel Alemán, la Loma en Nuevo Laredo y el Centro Femenil de Madero fundado en 1946.

Luego del cierre de estas prisiones en cuyas paredes y patios guardan un cúmulo de historias de terror, las autoridades tanto estatales como municipales han optado por convertirlas en museos para que estudiantes de todos los niveles y público en general los visite y descubran las consecuencias que implica el cometer un delito.

El famoso penal de Andonegui  en Tampico fue uno de los lugares más tenebrosos donde los calabozos similares a los de San Juan de Ulúa de Veracruz o Lecumberri de México eran utilizados para mantener cautivos a los más peligrosos delincuentes.

Además fue protagonista de una serie de espectaculares fugas entre las que destacan allá por los años 40 la del reo Felipe Reyes Quezada conocido como “El Capitán Fantasma”, quien también repitió la misma hazaña en el penal estatal de Victoria oculto en muebles de madera que él mismo fabricaba o bien saltaba por las bardas.

También la masiva evasión a sangre y fuego que protagonizaron en los años 90 alrededor de 25 reclusos encabezados por los hermanos Roque Ronquillo.

Pero también algunas de las cárceles inspiraron a cineastas y a compositores para la grabación de películas y corridos como el caso de Rigoberto Rosales, así como en 1987 en el penal estatal de Victoria donde se rodó la película “Perseguido por la Ley”, protagonizada por Fernando Almada, Flaco Ibañez, Antonio Noriega y otros.

En el reclusorio de Miguel Alemán el grupo “El Duelo”, grabó un video clip, en Reynosa parte del rodaje de una película protagonizada por Steven Seagal, titulada el precio del poder, entre otros.

En fin, los penales no solo son escenarios de motines, riñas, entrenamientos, también existen acciones positivas, como salud, educación, deporte, trabajo, incluso hay personas privadas de su libertad que cursan una carrera profesional en el interior.

DATOS

Para los expertos, la prisión no es un castigo o una venganza, son lugares de rehabilitación
Escalofriantes historias guardan sus calabozos

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