17 enero, 2026

17 enero, 2026

El reto de los gobernadores

Café Expreso

En consonancia con su comportamiento tras haber obtenido la victoria el 1 de julio, las fotografías y las crónicas oficiales del primer encuentro de Andrés Manuel López Obrador con los gobernadores del país muestran pura cordialidad.

Ya no sorprenden las sonrisas, apretones de manos y abrazos entre quienes apenas hace unas cuantas semanas se recetaban durísimos adjetivos.

El acuerdo de trabajar en equipo era lo menos que se podía esperar de quienes tienen las riendas del país.

Pero la reconstrucción de lo que ocurrió en la reunión privada permite confirmar que a los gobernadores les preocupa la eliminación de las delegaciones federales, con las que históricamente han trabajado más o menos de la mano.

Pero su principal inquietud es la creación de 32 coordinaciones generales que modifican de forma radical la estructura del poder en las entidades.

Entienden bien que la apuesta de López Obrador es más política que de gobierno, sobre todo si se revisan los perfiles de quienes ocuparán las dichosas coordinaciones. Basta ver los nombramientos en Tamaulipas y el Estado de México, para entender las verdaderas intenciones de quien ocupará Palacio Nacional a partir del 1 de diciembre.

Lo que viene es una prueba de fuego para todos.

En el 2000 cuando se consumó la salida del PRI del poder, los gobernadores asumieron un férreo control político de sus parcelas.

Mientras más se debilitó la figura presidencial, más se incrementó la influencia política de los mandatarios estatales.

AMLO quiere cambiar las cosas. Con el Congreso en el bolsillo y una votación histórica para el Ejecutivo, el “Peje” sabe que puede aspirar a más que sus antecesores y está decidido a conseguirlo.

Si así lo dispone, la figura del coordinador general puede ser un dolor de cabeza para cualquier gobernador porque éste tendrá tanto poder como cualquier Secretario de Estado: le responderá directamente al presidente.

De ese tamaño será el juego de vencidas en algunas entidades del país.

La pregunta es qué van a hacer los gobernadores para no perder su influencia política, sin confrontarse con quien ahora detenta el poder en el país.

Ayer, algunos enviaron mensajes claros contra la creación de las coordinaciones, como el gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, un perredista que apoyó a José Antonio Meade.

En su cuenta de Twitter pidió evitar “la creación de figuras que compitan con las facultades constitucionales de los poderes locales”.

Aunque no lo dijeron abiertamente, ese fue el tema principal de la reunión de ayer. Y lo seguirá siendo porque es mucho lo que está en juego. Ya lo veremos.

Una miserable curul…
El PRI tendrá su ¿premio? de consolación con la llegada de Mariana Rodríguez Mier y Terán, a San Lázaro como candidata plurinominal.

Fue para lo único que le alcanzó al Revolucionario Institucional en Tamaulipas, que de esta manera quedan prácticamente borrados del mapa del poder.

Al partido que apenas hace poco más de años aún saboreaba las mieles del poder, no le queda otra más que enfrentar su realidad y buscar la manera de sobrevivir, aunque eso signifique hacer a un lado la poca dignidad que les quede para convertirse en rémora de los partidos que ahora tienen el sartén por el mango.

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