17 enero, 2026

17 enero, 2026

Cuentas alegres

Café Expreso

Cada vez que se analizan los resultados del último proceso electoral para adivinar lo que espera a los tamaulipecos, se obtiene una conclusión casi generalizada: en el futuro inmediato y aún en el largo plazo solamente se visualiza un escenario político dominado por Morena y por el Partido Acción Nacional.

Hay, sin embargo, una serie de circunstancias que deben tomarse en cuenta para concluir si más allá de estas dos organizaciones no hay otros partidos o personajes que puedan disputarles la hegemonía política sobre los tamaulipecos.

Los análisis más sensatos aconsejan que todavía no hay que hacer cuentas alegres. Lo prudente, afirman, es esperar para ver cómo se organiza y se mueve el nuevo Gobierno Federal y saber entonces si funcionarán sus planes para convertir a Morena en lo que fue el PRI en los setentas y los ochentas, cuando Octavio Paz lo denominó el Ogro Filantrópico y Mario Vargas Llosa levantó ámpula al bautizarlo en tono lapidario como la “dictadura perfecta”.

Por lo pronto sospechamos que ninguno de los tamaulipecos que ahora forman parte de la élite morenista tiene grandes alcances y difícilmente volverán a ver tantos votos en su favor como los que obtuvieron en la pasada jornada.

Los que vimos en la campaña como candidatos son figuras menores, oportunistas que se colaron en un momento caótico, trepadores de ocasión y si ganaron fue simplemente porque se beneficiaron del tsunami electoral que significó la candidatura de López Obrador.

El ahora senador Américo Villarreal Anaya, por ejemplo, es lo más representativo de esos personajes mediocres e irrelevantes que ni siquiera hicieron campaña y campechanamente se sentaron a esperar los beneficios del efecto AMLO.

Hay otros cuya presencia sólo se explica si su ascenso se debe a una estrategia política mayor, como el caso de José Ramón Gómez Leal, a quien se perfila como Coordinador del Gobierno Federal en Tamaulipas, una figura similar a los procónsules romanos o a los virreyes españoles que pretende crear López Obrador para disputarle el control a la autoridad local.

Américo y José Ramón son las cartas mayores del morenismo en Tamaulipas y afortunadamente para los tamaulipecos, sus alcances son limitados porque ambos son personajes tóxicos para la vida pública y no hay en su historial nada que garantice que cumplirán de manera decorosa con la responsabilidad que les fue entregada de botepronto.

Lo demás es morralla vil. Hombres y mujeres que llegaron a las diputaciones federales o a las presidencias municipales porque fueron reclutados y ungidos candidatos sin evaluar orígenes ni trayectorias, con tal de armarle la plantilla al ahora Presidente Electo.

Repetir la hazaña electoral de julio será una tarea ardua y compleja para Morena con figuras tan mediocres y desconocidas, y sin el nombre de Andrés Manuel López Obrador en la boleta.

En resumen, puede afirmarse que se trata de cuadros políticos improvisados e inexpertos, convencidos que en poco tiempo se enriquecerán y tendrán poder para hacer y deshacer. Otros que arrastran una reputación de lo peor, auténticas lacras, y algunos que inclusive tienen cuentas pendientes con la justicia local.

La única opción que tiene Morena para reafirmarse como una fuerza real, en Tamaulipas por lo menos, es apalancarse en el poder del Estado y generar una estructura que imponga su voluntad más allá de lo que decidan los electores, lo cual sería una preocupante señal de autoritarismo.

Se ve difícil pero tal vez Morena pudiera encender una luz de esperanza si opta por reclutar en el futuro a líderes ciudadanos, profesionistas o empresarios destacados que no tengan cola que les pisen y que estén decididos a servir a su comunidad.

Pero esta historia apenas empieza a escribirse en el ámbito nacional y el nuevo gobierno ya empieza a mandar señales de lo que quiere hacer para instalarse por un largo rato en la cúpula del poder.

Facebook
Twitter
WhatsApp

DESTACADAS