17 enero, 2026

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El diecisiete

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El 17, cuyo nombre oficial es Avenida Francisco I. Madero, es un suelo generoso que desvió un brazo del río San Marcos y brindó agua corriente a los primeros pobladores de lo que fue la Villa de Aguayo, dando lugar a lo que fueron las acequias que alimentaron las huertas de la ciudad y, donde los abuelos de nuestros abuelos, se refrescaban y se divertían en nuestra ciudad.

El 17 es la calle en la que alguna vez se asentaron los poderes del estado, es el lugar en el que por mucho tiempo estuvo el palacio de gobierno de Tamaulipas, precisamente donde hoy se aloja la presidencia municipal.

La Alameda, como se le conoce por un mínimo cinco generaciones atrás, ha sido lugar de encuentro, de amores, de simpatías, de juegos de niños que crearon generaciones de victorenses, que ahí aprendieron a amar a victoria.

El Paseo empieza en la calle General Alberto Carrera Torres, señalada por el dedo índice izquierdo por la estatua, que alguna vez albergó los restos del General “Pedro José Méndez”, enmarcada por la obra monumental que legó el gobernador Marte R. Gómez, una réplica del estadio olímpico de Berlín, que celebró los juegos olímpicos de 1936.

Y en el otro extremo, se encuentra el parque del mismo nombre, lugar de disfrute y recreación, es un ícono histórico que hace recordar en los tamaulipecos, el patriotismo de los “niños héroes”, su concha acústica que impulsa la expresión de las tradiciones y la cultura local, el monumento a la madre que nos ejemplifica el amor maternal y, hace recordar las miles de anécdotas que los victorenses vivieron en ese lugar, el reconocimiento a la Mesa Redonda Panamericana, por su trabajo en el conocimiento y fraternidad de las naciones del continente, con su vecino “El pedregal”, que con sus albercas desde el siglo pasado, permite la convivencia familiar y, hoy, lo sigue haciendo. Al caminar por la Alameda, vemos el hermoso edificio que por décadas ha resguardado las luchas y los anhelos de los campesinos tamaulipecos, en La Casa del Campesino. Frente a esta, se encuentran las famosas raspas y gorditas de Julia, a las que muchos victorenses recurren, aún para revivir la nostalgia de los recuerdos de su infancia.

En el recorrido por la Alameda, somos bendecidos aún por los hermosos árboles que brindan sombra total y, por ello, son cuidados y resguardados por los vecinos, que aún habitan ahí, es la zona más hermosa de la ciudad, privilegiada con una temperatura más agradable, que el resto de la ciudad.

La Alameda, gracias a su vegetación arbolada, es un edén, mientras otros puntos de la ciudad son devastados por el asfalto y, esto hace a los ciudadanos, padecer temperaturas de hasta 40 grados, mientras que la Alameda es resguardada aún por la madre naturaleza, con una sombra que permitía a los victorenses convivir gratamente; es el recorrido de los carnavales que cada año se celebran y , los domingos del rol, que era la circulación en carro por toda la avenida y su época moderna disfrutar el libre 17.

En la siguiente cuadra, azotan los recuerdos de miles de automovilistas que usaban modernas mangueras en la época de los 80, que lanzaban un manguerazo con alta presión a los vehículos, donde por unas monedas podías tú mismo lavarlo y aspirarlo tú, en el Sapo Mojado.

Caminando por la Alameda, vemos hermosas obras de arquitectura de edificios de gran belleza y paredes de sillar, que guardan historias que pocos han de contar, de familias acomodadas del siglo XIX y XX, que con el tiempo, se mudaron o se extinguieron y que hoy, están en el abandono.

Al llegar a la calle Juárez, se percibe la emoción de miles de abuelos y bisabuelos que ahí se les desborda el corazón y los recuerdos, al ver lo que fue su Jardín de Niños Estefanía Castañeda y, en generaciones más remotas, a los victorenses les emociona hablar de la alberca donde aprendieron a nadar.

Caminamos media cuadra más y vemos un edificio que hoy posee a la burocracia estatal, que alguna vez vibró con la alegría del alma de cientos de niños de la escuela Leona Vicario y, con la luz de la justicia federal, que se asentó ahí por primera vez, en la historia de Tamaulipas.

Casi enfrente, está un edificio que alguna vez alojó a la Gran Logia de Tamaulipas y, que durante muchos años la secrecía masónica y la oposición religiosa, hacía crear todo tipo de historias fantásticas, místicas, tenebrosas y asombrosos de la milenaria y secreta institución. En la esquina se encuentra un hermoso edificio, que alguna vez fue el Hotel Palacio.

Cruzando la calle, llegamos a lo que alguna vez fue la Súper tienda Modelo, era un moderno supermercado y principal abastecedor de alimentos de la ciudad, antes de que existieran los grandes supermercados, a un costado se encuentra el Casino Victorense, escenario de las celebraciones y festejos de los victorenses.

La calle Hidalgo del 16 al 17, se cerró para el tránsito vehicular y dar prioridad al peatón, donde esta el famoso Estanquillo Ovaciones, que durante años fue uno de los principales abastecedores de literatura, revistas y periódicos, a los victorenses.

Entre Hidalgo y Morelos se encuentra el Palacio Municipal, que alguna vez fue el Gobierno del Estado y, donde hoy, está un estacionamiento que en la década de los ochenta, estaban los hoy renacidos helados Danesa 33. Al frente FOTO 17, negocio que en su tiempo tuvo la actividad de revelado e impresión de fotografía más solicitado, antes de la era digital. Una cuadra más adelante, está lo que fue la Papelería Victoria, un edificio que hoy podría tener mayor utilidad.

Caminamos unos pasos, vemos el hermoso edificio de BANRURAL, que hoy alberga la Secretaría de Salud y vemos el abandono del hermoso edificio, de lo que fue el Cine Avenida, propiedad de la familia del extinto José Sulaimán Chagnón y, cruzando la calle, llegas a la pastelería que por muchos años, ha deleitado a generaciones de victorenses, la Pastelería Olivia.

En la otra esquina se encuentra un edificio abandonado, pintarrajeado por vándalos que albergó una Farmacia Benavides, continuamos caminando donde vemos la agencia Nissan, que por muchos años ha sido una de las preferidas de los victorenses, el edificio del retiro para los trabajadores del gobierno del estado.

El 17 es una Avenida histórica, es el centro del primer cuadro, el corazón de la capital en el que se fundó la Villa de Aguayo en 1750, con sus primeras 15 familias, el 17 ha sido por muchos años, lugar de encuentro, convivencia y desarrollo de los victorenses, el 17 guarda en su calles, árboles que fueron plantados y cuidados con amor y cariño por las abuelas de los victorenses, el 17 no se niega a la modernidad, como no se negó en los años 40 a eliminar las acequias y dar paso al agua entubada, la remodelación del 17, originalmente tenía como propósito, generar inversiones locales y foráneas, para reactivar económicamente la zona.

Debería tener por objeto rehabilitar las propiedades de toda la Avenida, modernizar el sistema eléctrico y hacerlo subterráneo, lo cual vemos que no se ha hecho, vemos que se quitó un hermoso adoquín que tenía la Avenida, para dar paso a una masa de cemento estampado, han quitado espacios de estacionamiento y, no se han promovido adecuadas estancias vehiculares, que desde hace décadas padece la zona.

La ciudadanía está molesta porque han eliminado árboles que los residentes y vecinos del lugar, han plantado y cuidado durante generaciones, los victorenses no queremos una obra mal hecha como la que se está haciendo, sin propósito ni motivo sustentable.

Esta es la importancia del 17, en el 17 está nuestra historia, el jardín, Edén de Tamaulipas, espero esta remembranza haga escuchar las más de 500 voces, que no han sido escuchadas y las de miles de ciudadanos más, que queremos un gobierno consciente de la importancia de escuchar y coparticipar con la ciudadanía y con las organizaciones de la sociedad civil, sobre el proyecto de ciudad y patrimonio cultural que queremos. Creo que lo más sensato, es crear un consejo con los vecinos, con los colectivos, asociaciones y ciudadanos que los escuche y que le pida la ayuda e intervención del gobernador FRANCISCO GARCÍA CABEZA DE VACA, para que le devuelvan a Tamaulipas y a Victoria, la grandeza que merece el 17.

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