La intención era más que clara: la refinería Madero iba a ser declarada obsoleta por los tecnócratas que manejaron a su antojo a Petróleos Mexicanos (Pemex) durante los últimos años.
Con un sindicato que nunca metió las manos para impedir ese plan dictado desde la Torre Ejecutiva de la ‘empresa productiva del Estado’ en la Ciudad de México, el desmantelamiento del centro refinador se encontraba ‘viento en popa’. Era cuestión de tiempo.
En los proyectos de la ex paraestatal no estaba la canalización de recursos para reconfigurar la refinería Madero en el corto plazo, si bien, eso dicen, le dieron mantenimiento con trabajos que se prolongaron por muchos meses. Sin embargo, una reconfiguración a fondo no estaba contemplada.
David Ruelas, director corporativo de finanzas de Pemex, confirmó esa intención en una entrevista concedida a la revista Forbes. El funcionario dijo que no todas las refinerías necesitan mantenimiento y, en ese sentido, sólo serían reconfiguradas (de acuerdo a los lentos planes del sexenio peñanietista) las refinerías de Tula (en proceso), Salamanca y Salina Cruz.
El tal Ruelas comentó que el mantenimiento de los complejos refinadores se ha realizado de acuerdo con la disponibilidad de los recursos… visiblemente escamoteados con la franca intención de provocar la caída en la producción y, tarde o temprano, la quiebra económica y el cierre de operaciones.
Según la información oficial, Petróleos Mexicanos destinó en recientes labores de mantenimiento una cantidad de 3 mil millones de pesos en la refinería Madero… 3 mil millones de pesos que no se han reflejado hasta el momento en la productividad del complejo refinador, que sufre un evidente y notorio abandono.
Se supone que luego de esa millonaria inversión, la refinería Madero debería producir 190 mil barriles diarios de diversos hidrocarburos. Esa era la proyección. ¿Proyección fallida?
Por lo visto, se trata de una más de las inversiones que caracterizaron el sexenio que está por terminar: dinero público en elevadísimas cantidades que beneficia a una empresa ligada o asociada -‘por debajo del agua’- a altos directivos de Pemex.
La misma historia de siempre (ya sea con tecnócratas peñanietistas o con populistas estilo lopezportillista: Petróleos Mexicanos, el negocio de unos cuantos.
LOS PROYECTOS DE OSEGUERA
El alcalde electo de Ciudad Madero, Adrián Oseguera Kernion, tiene bastante claro lo que quiere que su gestión alcance en el corto y mediano plazo: la reactivación de la zona centro, la llegada de inversión privada productiva y la atención directa a los ciudadanos en territorio.
Estos proyectos van de la mano de otro objetivo trazado por la futura administración del morenista: el incremento del presupuesto municipal.
La posibilidad de manejar más recursos económicos en materia de obra pública y bienestar social giran en torno a la gestión que se logre con el próximo gobierno federal, presidido por Andrés Manuel López Obrador.
En el tema de la inversión privada, existen planes de que se instale un nuevo hotel en la Playa de Miramar, un aspecto relevante y de sumo interés para estimular la derrama económica y la generación de empleos.
Además. Adrian Oseguera quiere hacer región y, por tanto, trabajará en coordinación con los alcaldes de Tampico y Altamira, Chucho Nader y Alma Laura Amparán, respectivamente, en las tareas que correspondan a la zona metropolitana.
LA CONSTRUCCIÓN DE UNA ALTAMIRA MODERNA
Alma Laura Amparán, reelecta como alcaldesa de Altamira, con una mayoría indiscutible en las urnas durante la jornada electoral del primero de julio, cerrará a tambor batiente la primera etapa de su administración municipal.
Eso está a la vista con la serie de acciones realizadas en días recientes: la presidenta municipal lo mismo supervisa la construcción de drenes pluviales, que los avances en la ampliación de la infraestructura educativa e inaugura la rehabilitación de calles en la zona centro.
En otras palabras, Alma Laura Amparán mantiene un paso rápido y constante que se traduce en resultados en la construcción de una ciudad que aspira a la modernidad, con servicios públicos y obras de calidad.
Escuchar el segundo informe de la alcaldesa altamirense será sumamente interesante no sólo por las metas alcanzadas en su primera gestión (2016-2018), sino en el contexto político de su reelección, un examen que aprobó con buena calificación.
Y PARA CERRAR…
Jesús Nader Nasrallah, alcalde electo de Tampico, está metido de lleno en el análisis de los perfiles que ocuparán las direcciones de su gabinete. Esta etapa, que se ejecuta en escritorio, es determinante para lo que se quiere lograr en una administración pública.
Chucho Nader lo sabe y, por esa razón, configura su futuro equipo de trabajo.




