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Columnas: Confesionario

Sin edecanes, ni lujos…

/ 11 de septiembre, 2018 / Melitón García de la Rosa

Esdras Romero Vega, Yahleel Abdala, Paloma Guillén, Miguel González Salum, Pedro Luis Coronado y Baltazar Hinojosa fueron de los últimos tamaulipecos que disfrutaron a cuerpo de rey a cambio de dejarse llamar diputados federales y convertirse en una casta a la que se le daba trato de magnates y potentados a costillas del pueblo.

Así es mis queridos boes, cuando uno hurga en las cosas buenas que ha traído la transición al país, es buen fácil encontrar las enormes diferencias entre lo que nos costaban esos ‘cortesanos’ con fuero por tres años, con lo que la nueva legislatura pretende ahorrarse.

Y es que a ‘sus señorías’, los que ya no son, gozaban de prestaciones millonarias, como: un seguro de gastos médicos mayores, dieta, asesores y demás. 

Cada diputado federal nos costó en sueldos 1 millón 264 mil 536 pesos más prestaciones por 678 mil 375 pesos, solo en un año.

En las prestaciones se incluían: vales de gasolina, vuelos de avión, tarjetas de peaje, celulares y algunos hasta nos facturaban sus caprichos en tiendas departamentales. 

Además les dábamos de aguinaldo 140 mil 504 pesos y una ayuda para despensa de 33 mil 360 pesos.

Los senadores, una clase aún mayor y más exclusiva que la de los diputados federales no nos costaba menos, porque además a éstos los teníamos que mantener como reyes no por tres años, sino por seis. 

Esto nos costaban: percibían al año 1 millón 884 mil 312 pesos netos, distribuidos en: 157 mil pesos mensuales, prestaciones que suman los 677 mil 767 pesos. 

Miren las prestaciones que se reventaban pagadas con nuestros impuestos: aguinaldo 234 mil 330 pesos, seguro de vida institucional por 57 mil 194 pesos y otro de gastos médicos mayores por 21 mil 557 pesos.

Hoy no sabemos exactamente cuánto van a ganar los diputados y senadores, pero ha quedado claro que se acabaron los insultantes lujos, porque por lo pronto desde el arranque de la actual legislatura ya no vamos a gastar en los seguros de gastos médicos mayores, ni el institucional.

Se acabaron los vuelos patrocinados por nuestros bolsillos, los viajes al extranjero, ayer se cancelaron dos al otro lado del mundo que ya estaban agendados para algunos legisladores.

Igual se terminó el séquito de edecanes que daba servicio a los señores diputados; siempre atendidos a cuerpo de rey.

También se cancelaron los banquetes que se servían a veces en la misma cámara y bancada o diputado que quiera remodelar sus oficinas tendrá que gastar o los recursos del partido o el de sus sueldos.

Igual se han cancelado casi dos mil empleados que ‘realizaban’ tareas de asesores de los diputados y que costaban una millonada.

Para no hacerla tan cardiaca, solo de septiembre a diciembre, en San Lázaro con todos los recortes que señalaba se van a ahorrar 409 millones de pesos.

Es decir que para el próximo año esos 409 millones pueden convertirse en 1 mil 200 millones de pesos solo en gastos superfluos que hacíamos a chaleco en los diputados.

Eso además de que se disminuyó a la mitad de las comisiones, lo que implicará también una millonada que nos ahorraremos en su operación.

No se cómo les haya caído la noticia a Mario Ramos, Olga Sosa, Erasmo González, Américo Villarreal o Ismael García y el resto de los legisladores pro Tamaulipas, porque estamos hablando de que percibirán creo la mitad de lo que ganaban sus antecesores, si incluimos las prestaciones que tenían.

Lo que sí espero y todos tenemos que esperar y exigir, es que con la baja en sus prestaciones no vaya a venir una baja en la productividad de las cámaras, porque en eso si estábamos muy pobres.

Aquí mismo dije que ayer los diputados y senadores se comprometieron con el gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca a trabajar por y para Tamaulipas más allá de cualquier otro interés, insisto que el bajón en prestaciones no los vaya a desanimar y cuando se les acabe el fuero mucho menos.

Cabeza y los texanos…
Ayer el gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca dio un paso más en la ya de por sí estrecha colaboración que su gobierno tiene con las autoridades de Estados Unidos en materia de seguridad.

Flanqueado por autoridades gringas, dijo ayer en Laredo: “Lo que es bueno para México es bueno para Estados Unidos”. Tras haberse presentado el programa Se Busca.

Claro que no hay forma de no comparar esta relación con la de sus antecesores en el gobierno local, dos de ellos perseguidos por Estados Unidos y el otro ni se asoma por allá.

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