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Columnas: Llera... siempre es noticia

¿Qué pasa con Llera?

/ 07 de febrero, 2019 / Othón Villarreal

La región citrícola de Llera era la mejor en Tamaulipas allá por los años cincuenta del siglo pasado al grado que un grupo poderoso dentro del poder público logró con el respaldo del Ingeniero Marte R. Gómez Segura dar vida a la primera fábrica en su género en todo el país y de esta factoría salía hacia el mercado nacional y extranjero el aceite refinado y la cascarilla donde el primero era utilizado en la fabricación de alimentos en tanto que la cascarilla se usaba en la fabricación de papel.

Para esto fue necesario sembrar miles de hectáreas de terreno con la muy preciada planta de limón agrio pero así como se inició con la misma rapidez se acabó y Llera detuvo su progreso industrial sin que hasta el momento haya sido posible revivirlo.

De todo ese emporio industrial solo quedó la planta de cítricos, miles de hectáreas de terreno sin sembrar y gente sin trabajo.

Posteriormente se buscó darle vida al campo con la siembra de naranja y tuvo también su buena época pero de igual forma con los años se vino para abajo y hoy una buena cantidad de huertas naranjeras fácilmente se les puede ver prácticamente abandonadas y otras como decían antes solo por no dejar.

La banca oficial y privada tuvo su presencia y auge, la gente tenía un espacio seguro donde guardar su dinero e incluso invertirlo en las bien socorridas cuentas de ahorro pero también los bancos se fueron retirando hasta que llegó el día de cerrar sus puertas… hoy solo tenemos un cajero y bien protegido porque el anterior se lo robaron.    

El nopal fue otra de las plantas bastante aceptadas y comercializadas al grado que su siembra también llegó a ser prioridad pero también poco a poco se ha ido acabando como sucede con La Flor de Pita, comúnmente conocida como Las Chochas, pues la raza por no batallar se dieron a la tarea de meterle machecte.

Tenemos también un hermoso río que si no lo cuidamos podría pasar lo mismo con el, teníamos pitayos y también se acabaron, teníamos tunas, mezquites, guamúchil, peras y párele de contar.

También poco a poco se están terminando.

Por lo tanto reflexiono y me pregunto ¿Qué nos está pasando?
Ojalá alguien responda a esta pregunta y nos pueda enseñar a revivir el campo como la ciudad pero también a enderezar favorablemente la mentalidad de los llerenses.

Por supuesto que tres de las formas para lograrlo son la escuela, la misma sociedad y la autoridad civil.    

En fin y quiera dios el comentario no sea tirado al cesto de la basura porque entonces sería tanto como estar predicando en el desierto y este no ha sido la razón y motivo del mismo.

Mis paisanos tienen la palabra.

HASTA MAÑANA Y BUENA SUERTE