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Columnas: Polvo del Camino

Juicio contra el neoliberalismo

/ 13 de enero, 2020 / Max Ávila

Para ubicar a los últimos tres ex presidentes de México habrá que recurrir al escándalo que por mediático no deja de ser grotesco.

En el caso de Enrique Peña Nieto, buscar en las revistas del corazón que llevará a conocer el estado sentimental de quien ha hecho de la frivolidad, una práctica acorde a su mediocridad de estadista.

Desde luego no extraña que Tania Ruiz, su compañera en turno, atraiga reflectores y fama, a la sombra de quien alguna vez fue amo y señor de las instituciones republicanas al cual mantiene sometido al atractivo que por supuesto no será solo visual, sino de hartazgo físico, digo yo. (Y que san Juditas me perdone).

Una dama respetable en todos los sentidos, que no escapa a la tentación de ser importante a costa de una figura pública que como sus antecesores, dejó fuerte olor a azufre a su paso por Los Pinos. Inmueble exorcizado o bendecido mejor dicho, por la cotidiana excursión e incursión de sus auténticos dueños, sean los mexicas que disfrutan a cabal relax de sus jardines, exposiciones y espectáculos varios, en el espacio que desde los días de don Lázaro, fue área privadísima del poder al que, con raras excepciones, lo menos que importó fue cumplir con la tarea demandada por el voto popular.

Para colmo, a su llegada, la 4T encontró que los Peña-Rivera cargaron hasta con el perico mediante el acostumbrado operativo de cobrarse a lo chino el presunto sacrificio a favor de la patria.

O como decían los viejos políticos, ”hay que llevarnos todo porque dicen que los que vienen son bien ladrones”…cuestión de enfoque.

Mientras tanto, no es ocurrencia de los nuevos tiempos, la evidencia histórica de que el neoliberalismo fue utilizado contra las mayorías, ahora sorprendidas por la Cuarta Transformación, cuyo objetivo fundamental es precisamente, retribuir la justicia negada por los negociantes de la política y sus aliados. Nota.- en lugar de “aliados” quise escribir “compinches”, pero la verdad suena muy idem.

El asunto es que EPN permanece envuelto en los pecados de la carne, aturdido e ignorante de que un día de estos la ley puede exigirle cuentas de los enormes recursos de que dispuso, sin más impedimento que su conciencia de la que al parecer carece, considerando que es noticia pública de que se dejó caer con singular alegría sobre el público patrimonio en forma directa, o por medio de sus cuates incrustados en el gabinete.

Ahora el supremo gobierno anda sobre los huesos de algunos “juídos” o refugiados en el paraíso de la clandestinidad.

Al parecer esto último no aplicará en el caso de César Duarte Jáquez, el ex gobernador de Chihuahua del PRI, a quien acusan de peculado, mismo que está en un tris de ser extraditado de EUA, según aseguró AMLO durante su última reunión en ciudad Juárez, ante el regocijo de Javier Corral Jurado, el panista mandamás de aquel estado.
De manera que el juicio sumario contra lo más destacado del neoliberalismo mexica, parece no inquietar a Peña Nieto, quien alentado por el cariño de su amada disfruta de profundo sueño alejado por ahora, del largo brazo de la justicia. “Que no ha de ser por mucho tiempo”, dicen los que confían que al final de cuentas AMLO habrá de dar el cerrojazo al combate a la corrupción, colocando tras las rejas a lo más distinguidito de aquellos encaprichados en desmantelar al país….poquito les faltó, de no haber sido por la pacífica rebelión que produjo los benditos 30 millones de votos a favor del actual gobierno.

Para localizar a los ex presidentes hay que recurrir al escándalo, digo.

Mister Fox no sabe a qué santo rezar para solventar la penosa sospecha de lavado de dinero que recae sobre su adorada Marta. Y todo por su relación espiritual con Marcial Maciel quien hizo de Los legionarios de Cristo su propio patíbulo.

La historia entre la Secretaría de Hacienda, la Fiscalía general de la nación y Marta Sahagún apenas inicia, aunque los capítulos que siguen ya se escriben.

Al igual que sucede con Felipe Calderón y sus fallidos intentos de desligarse de Genaro García Luna, su ex secretario de Seguridad, el de más confianza, según consta en evidencias balconeadas por diversos medios de comunicación.