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Columnas: Polvo del Camino

¿Qué hacemos con los ricos?

/ 25 de mayo, 2020 / Max Ávila

Hace algunos días el dirigente de MORENA, Alfonso Ramírez Cuéllar, propuso que el INEGI midiera la riqueza extrema, (de igual modo como lo hace con la pobreza), bajo el objetivo de conocer el grado de desigualdad social que existe en nuestro país.

Lo anterior desató una tempestad de opiniones contrarias, suponiendo que es el primer paso para estatizar la propiedad privada, rumbo al comunismo.

En este sentido los conservadores y sus voceros, encontraron un motivo más para atacar al régimen de la 4T, a pesar de que AMLO declaró no estar de acuerdo en la iniciativa señalada.

Con ello dejó la responsabilidad a su partido y por supuesto a quien la emitió, es decir, a Ramírez Cuéllar quien al comparecer ante diversos medios de comunicación, sostuvo que no se pretende exhibir la fortuna de los ricos, sino de que sean solidarios con la república para terminar, justamente, con las diferencias socio-económicas creadas por el neoliberalismo.

Se trata en síntesis, de que paguen más impuestos aquellos que tienen ingresos super extraordinarios, tal cual sucede en los países donde la política fiscal no concede privilegios ni prerrogativas.
Sería opción para lograr el estado de bienestar en un clima de paz y armonía.

De otra forma, la violencia sería amenaza permanente y de consecuencias no previsibles.

Recordad que a los personajes que cuentan con recursos en mayor cantidad, solo los conocemos a través de la revista Forbes que es donde presumen, y no en las estadísticas oficiales que consideran como “intromisión” del gobierno en la privacidad de sus bienes.

Aquí aplica la máxima de los neo porfiristas, respecto de que si se trata de hacer dinero y negocios que no se meta el estado, pero cuando hay que rescatarlos de presuntas “quiebras”, entonces el gobierno debe intervenir “para mantener el equilibrio económico”.

Como sucedió con el mentado Fobaproa que dejó empeñado el futuro de varias generaciones y cuya deuda original de 600 mil millones de pesos, asciende ahora mismo, ¡a dos millones de millones!…y contando.

La iniciativa de MORENA no se fue al cesto de la basura, por el contrario, se fortalece y amplia, para presentarla formalmente en el momento oportuno en el congreso de la Unión.

Por su parte los adversarios, señalan que “el cuete” disparado por Ramírez Cuéllar fue para medir la reacción social y desde luego de los afectados, aunque aceptan que la medida tarde o temprano será aplicada.

De ahí que intensifiquen sus provocaciones y críticas sobre temas de alto impacto.

No cejan en su empeño, por ejemplo, de exhibir al subsecretario de Salud Hugo López-Gatell, como mentiroso al presuntamente faltar a la verdad, sobre la cantidad de víctimas del coronavirus; al acusar a Manuel Bartlett de influyentismo, “facilitando” negocios de su hijo con el gobierno, de igual manera a la secretaria del Trabajo Luisa María Alcalde, de “conseguir” empleo oficial a algunos familiares.

Aunque actualmente, los ataques están centrados en el decreto que ordena la revisión de contratos con empresas extranjeras productoras de energía eléctrica, donde existe opacidad, incluso sospechas de corrupción, al margen de que a dichas compañías nada importó violentar la ecología, es decir, atentar contra la naturaleza con tal de que el negocio fuera redondo.

Y como no, si los gobiernos neoliberales destruyeron la infraestructura de la CFE para comprar la energía a tales empresas, encareciendo el producto a tarifas impagables por la mayoría de la población.

Y ni modo que sea invento.

Ya no habrá más contratos, por ello se busca rescatar a la CFE y de este modo, bajar los costos…en eso está el supremo gobierno, que no se doblará ni por las intensas campañas en su contra, ni por los golpes patrocinados, incluso desde el exterior, como sucedió durante la expropiación petrolera y desde luego, cuando se nacionalizó la industria eléctrica.

Quedamos en que ahora a los ricos les toca ser solidarios con el país que les otorgó poder y bienes en exceso, sin que signifique entregar parte de su patrimonio privado, sino sencillamente pagar los impuestos correspondientes.

Creer que se trata de una medida comunista, demuestra completa ignorancia sobre el tema, cuando en los países capitalistas es práctica común que paguen más los que ganan más.

Y no tiene nada que ver con la clase media en sus diversas acepciones, mucho menos con los pobres que apenas tendrán para sobrevivir, sino con quienes bien aprovecharon los 36 años de corrupción e impunidad, para amasar fortunas incalculables a la sombra del poder.

Ahora deben pagar lo justo, nada más.

Como dice AMLO, es mejor que los ricos se vayan acostumbrando a que todo está cambiando, y que va en serio la transformación de la república.

Y según se ve, no tendrán más remedio, digo, porque si insisten, ellos podrían resultar los más perjudicados.

Así que cooperando y soltando el cuerpecito…pelaos estos.

VAN SOBRE EPN, ¿AHORA SÍ?

Pareciera que el gobierno de la 4T, ahora sí va sobre los huesos de Enrique Peña Nieto y pue-que hasta de los de “la gaviota”, Angélica Rivera.

Y es que se investigan las cuentas de ambos en unos 50 bancos nacionales y extranjeros.

Incluyen a los hijos del ex presidente: Paulina, Nicole, Alejandro y Diego.

El anuncio lo hicieron Eréndira Sandoval y Santiago Nieto, titulares respectivamente, de la secretaría de la Función Pública y de la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda.

Dicho anuncio coincidió con amplio reportaje televisivo sobre corrupción durante el anterior sexenio, realizado con materiales proporcionados por el supremo gobierno, donde se destaca la presunta compra de la “casa blanca” de las Lomas de Chapultepec, por parte de “la gaviota”, operación que incluye la participación de notables políticos y empresarios beneficiados por el neoliberalismo.

Algunos de ellos muy agradecidos y por lo tanto, obligados a corresponder con la misma generosidad.

El reportaje mencionado, toma algunas investigaciones aparecidas en el libro: “La casa blanca de Peña Nieto, la historia que cimbró un gobierno”, de varios autores, entre ellos Daniel Lizárraga, con prólogo de Carmen Aristegui.

Así como de la revista Proceso.

El reportaje en cuestión revive aquella desafortunada aparición “a cuadro” de “la gaviota”, defendiendo la propiedad del inmueble, como producto de su trabajo de 25 años en Televisa.

Entonces dijo algo así como no estar dispuesta a permitir dudas y sospechas sobre la honorabilidad de su familia y su matrimonio. Un día después, durante un acto oficial, EPN secundó con palabras similares a su entonces esposa.

El destino de “la casa blanca” es un misterio. Lo cierto, es que se encuentra abandonada y va camino a la ruina

A esta telenovela todavía le faltan algunos capítulos, y es probable que sea concluida por la fiscalía General de la Nación.

Así sea.