TAMAULIPAS.- Desde marzo de 2021 inició un proceso continuo del crecimiento de los precios en México, principalmente presionado por la lenta reactivación de las cadenas internacionales y el crecimiento de los precios en los energéticos, lo que ha provocado, en principio, que la política del Banco Central sea la de impulsar las tasas de interés; sin embargo, estas medidas han sido insuficientes, debido a que la inflación ha continuado en ascenso hasta alcanzar niveles no observados en dos décadas cercanas al 7.7 por ciento.
Si bien, el incremento en el petróleo fue el factor que presionó las gasolinas y de ahí se generó un efecto que permeó a prácticamente todos los productos y servicios de la economía, provocándose un severo daño a la población más vulnerable, pero este no es el único factor que detonó esta situación, sino que también es producto de un sistema productivo desarticulado con una baja capacidad productiva y dependiente de los mercados externos. En materia alimentaria se importa una gran proporción de lo que se consume en el país, lo mismo sucede con los productos nos alimentarios finales y bienes de capital, lo que significa que somos un país altamente dependiente del extranjero.
Esta situación no debería ser así, debido a que contamos con una gran cantidad de recursos naturales y humanos para producir prácticamente todo lo que demanda la población en nuestro país, desde una fruta hasta un vehículo. Desafortunadamente han sido administrados de forma incorrecta estos recursos, y lo malo es que continúan siéndolo, debido a que no existe una política del gobierno federal que se oriente principalmente en el fortalecimiento de las cadenas productivas en el país, y mucho menos existe algún programa que apoye el desarrollo de sectores estratégicos.
Hace dos años, precisamente cuando iniciaba la pandemia señalaba a la economía mexicana como una “economía polvorón”, haciendo referencia a una economía extremadamente vulnerable a choques externos. En ese momento, lo que se esperaba de un plan de gobierno era un fortalecimiento de empresas micros y pequeñas, principalmente aquellas empresas que son caracterizadas como motor de la economía, para generar un efecto cascada y con ello fortalecer el sistema productivo del país. Pero para lograrlo se requería un plan y recursos para estimular dicha mecánica, recursos que no necesariamente tenían que provenir del gobierno federal, había la posibilidad de recurrir al sistema financiero con tasas preferenciales. Sin embargo, nada de esto se tomó en cuenta, y el plan de rescate se enfocó principalmente en programas sociales, los cuales son buenos en el corto plazo, pero no generan ninguna solución en el corto ni largo plazo.
Lo que hoy enfrentamos en materia económica resulta complejo de que se solucione en el corto plazo, debido a que no es fácil reactivar la producción, por el contrario, se pueden generar distorsiones en el mercado, como la creación de mercados negros para los productos de la canasta básica, esto dependerá de la oferta y demanda de cada uno de los productos, de suceder, el efecto de precios será mayor.
Nunca es tarde para retomar el camino hacia una economía próspera, pero se requiere un plan integral que promueva el desarrollo de los sectores estratégicos favoreciendo a las micros y pequeñas empresas, esto hará menos vulnerable a la economía del exterior. Usted ¿qué piensa?




