20 enero, 2026

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Búsqueda submarina comenzó en la presa

El trabajo que buzos especialistas realizaron en la presa Vicente Guerrero para encontrar a personas desaparecidas sirve de referencia para que se replique en otros cuerpos de agua del país

CIUDAD VICTORIA, TAMAULIPAS.- La desaparición de personas en el país rebasó en décadas recientes la capacidad de respuesta de las autoridades para localizar y recuperar a las víctimas, vivas o muertas, por lo que la presión de familiares y colectivos civiles obligó a que se recurriera a técnicas tradicionales de la arqueología con la esperanza de mejores resultados.

Este nuevo tipo de búsqueda ya se aplicó en la presa Vicente Guerrero, en el municipio de Padilla, aquí en Tamaulipas, lo que marcó un antes y un después frente a este fenómeno delictivo y la demanda de justicia de las familias afectadas.

El informe Búsqueda de desaparecidos en ambientes sumergidos: el caso de la presa Vicente Guerrero, Tamaulipas, detalla el trabajo que se hizo con el propósito de localizar y rescatar restos óseos que permitieran localizar al desaparecido Gabriel Aguilera Castañón.

Sus autores Pamela Lara Tufiño, Salvador Estrada Apátiga y Roberto Junco Lara, son expertos en arqueología y buceo y encabezaron la búsqueda en la que también colaboraron Alberto Soto, Eduardo Cruz y Josué Guzmán.

En junio de 2019, María Concepción Meza Martínez, Fiscal Especial en la Investigación de Delitos de Desaparición Forzada de Personas, de la Procuraduría General de Justicia de Tamaulipas, solicitó al Centro Tamaulipas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) un buzo para buscar a Aguilera Castañón, en la presa Vicente Guerrero.

Su solicitud fue reenviada a la Subdirección de Arqueología Subacuática del INAH y luego hubo reuniones con los colectivos de búsqueda locales Buscando tus Huellas con Fe y Esperanza; Red de Búsqueda de Desaparecidos en Tamaulipas A.C. y Karla Quintana, titular de la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas.

Ahí “se conoció el caso de Gabriel, y los esfuerzos de su padre Raymundo Aguilera Gallardo por encontrarlo”, cita la publicación.

Instancias del gobierno federal, estatal y municipal ya habían realizado búsquedas en la presa, con una cámara de pozo profundo que registró probables restos óseos y encendió una luz de esperanza.

Fue delimitada la zona en la desembocadura del río Purificación previo a la incursión subacuática. Como el “INAH no tiene atribuciones para realizar este tipo de trabajos, se decidió realizar el servicio social durante el tiempo libre de los investigadores y en calidad de voluntarios”.

El 7, 8 y 9 de octubre de 2019, un equipo de la Subdirección de Arqueología Subacuática se trasladó a la presa para iniciar las prospecciones en el cuerpo de agua, las que se realizaron en 12 buceos organizados en equipos de 3 buzos y distribuidos en 3 días.

No se obtuvo alguna evidencia forense que contribuyera al caso. Los posibles restos óseos grabados en la cámara eran un efecto óptico producido por las partículas y materia orgánica en suspensión.

El reporte destaca las dificultades que enfrentaron los buzos como partículas de limo y arcillas en suspensión, gravas, arenas y materia orgánica que provocan una oscuridad total, por lo que la visibilidad es nula.

La investigación de estas desapariciones y la localización de las víctimas “resulta cada vez más compleja debido a los nuevos contextos de violencia, situación que exige la participación de diferentes actores sociales y la implementación de diversas técnicas de búsqueda, revisar áreas delimitadas y localizar indicios o restos forenses”, subraya el texto.

Y urge a sumar acciones “que puedan contribuir a otorgar cierta tranquilidad a las familias de las víctimas”.

La investigación concluye que la información recabada “en un futuro podría ser el punto de partida para nuevas búsquedas en la presa”.

Por Magdiel Hernández
EXPRESO-LA RAZÓN

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