15 enero, 2026

15 enero, 2026

PAN, “estas ruinas que veis…”

POLVO DEL CAMINO / MAX ÁVILA

La oposición está desesperada. Se le acaba el tiempo y no encuentra forma de recobrar el poder que con toda impunidad disfrutó desde Miguel de la Madrid hasta Enrique Peña Nieto. Es razón para que algunos(as) de los más ambiciosos(as) decidan quitarse las máscaras y aparecer como lo que han sido, es decir, cómplices y partícipes de la corrupción y el saqueo de los bienes públicos.

No extraña entonces que aparezcan “hermanados” bajo presunta “alianza ciudadana” en una mezcla de hipocresía, nostalgia y enfermiza obsesión de derrotar a Morena, objetivo difícil de conseguir cuando la mayoría sabe, entiende y está informada que PAN, PRD y PRI son causantes de la desgracia que significó haberlos padecido durante 36 años. Sea que ya los tiene clasificados como “tóxicos” y ladrones altamente peligrosos porque se apropian del patrimonio social para fines personales y de grupo. Y ni modo que sea invento cuando algunos ex presidentes y diversos ex funcionarios prefieren poner tierra y mar de por medio para evadir el largo brazo de la justicia.

El asunto es que este lunes un grupo de tales nostálgicos se reunieron definiendo la primera tanda de aspirantes a suceder a AMLO entre los que se cuentan a Claudia Ruiz Massieu, Beatriz Paredes, Lilly Téllez, Silvano Aureoles, Miguel Ángel Mancera, Enrique de la Madrid, José Ángel Gurría, Santiago Creel y Gustavo de Hoyos. Cada cual con su propia y terrorífica historia de entreguismo y traición a la patria.

Hablan de democracia y sale espuma de sus bocas. Condenan supuesto autoritarismo olvidando que su condición de lacayos(as) les valió ascender en la escala política del neoliberalismo. Ni como negar que dependieron del estado de ánimo del gobernante en turno. ¿Acaso tuvieron valor para oponerse a decisiones presidenciales que definieron la crisis que produjo pobreza y abandono de más de la mitad de la población?

Olvidan que la lucha de 30 años encabezada por AMLO fue precisamente contra la oligarquía que sin escrúpulos entregó el país al capital privado. Ignoran o así lo aparentan, que el rescate de México apenas inicia y que resulta imposible detener la transformación que incluye revolucionar las conciencias y crear al nuevo ciudadano solidario, sea con auténtico sentido humanista.

Uno de los fines de dicha “hermandad” partidista es crear un gobierno de coalición, como si no supiéramos que siempre fueron sometidos a cambio de beneficios materiales. Se rindieron a Salinas cuando privatizó el ejido y entregó empresas estatales a amigos como Carlos Slim; aplaudieron a Zedillo que sin rubor regaló los ferrocarriles a extranjeros que después lo adoptaron como empleado, a Fox que daría la espalda al proyecto democrático al operar el fraude a favor de Felipe Calderón Hinojosa y éste los puso de rodillas ante “las maravillas” inventadas por Genaro García Luna para “combatir” a la delincuencia que no fueron otra cosa que la protección a uno de los cárteles por lo que ahora el ex funcionario “estrella” permanece en prisión. También aplaudieron cuando concesionó las dos terceras partes del subsuelo para explotación foránea.

Y qué tal Enrique Peña Nieto quien sabedor de las debilidades del PRI, PAN y PRD los hizo firmar el tristemente célebre “Pacto por México” que legitimó la destrucción de la CFE, de PEMEX y el ataque absurdo y estúpido a la educación popular y la salud pública, entre otras barbaridades. Pues estos y estas, como integrantes de dichos partidos, ahora salen con que quieren derrotar a Morena creyendo que es fácil volver al pasado. ¡Jijos!.

RENCOR Y SOBERBIA AZUL
La bancada panista del congreso local ratificó su inmadurez e irresponsabilidad al ausentarse de reciente evento promocionado por el senado de la república tendiente a mejorar la tarea de la representación popular. Los y las legisladoras en cuestión anteponen rencor al hecho consumado de que son minoría, cuando debieran dignificar su papel por medio de iniciativas y propuestas en busca de mejoramiento de la sociedad a la que deben el cargo y no dejarse llevar por berrinches de adolescentes frustrados. No buscan respeto sino alimentar la soberbia heredada por quien, aun a la distancia, sigue siendo su jefe.

Pero bueno no se puede esperar más de quienes suponían que tenían el poder escriturado a su nombre y resulta que la mayoría los volvió a una realidad que los compromete, precisamente por los abusos y arbitrariedades con la que condujeron al estado. Olvidaron que nada es para siempre, por lo tanto, lo que empieza termina. Entonces fue que oportunamente los tamaulipecos dijeron ¡basta!

Lo cierto es que el panismo muestra una vez más que está hecho para violentar las instituciones no para comportarse con civilidad. Sigue siendo grosero e intolerante como si los contribuyentes pagaron por ello y no para que se cumpla un deber.

SUCEDE QUE
La pandilla regresó al barrio y pa’ todos tiene.

Y hasta la próxima

POR MAX ÁVILA

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