25 mayo, 2026

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¡Avienten papeles!

CRÓNICAS DE LA CALLE / RIGOBERTO HERNÁNDEZ GUEVARA
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¡Avienten papeles! gritábamos los niños cuando veíamos un avión surcar el cielo de ciudad Victoria. Era común que los circos y otros espectáculos que acudían a la ciudad se promovieran de esa manera. Entonces del avión comenzaban a desprenderse pequeños papeles con los anuncios del qué, cuándo y dónde se establecería el circo con su elefante y todo. 

Era un orgullo conseguir un papel de esa manera. Se anunciaban también desde arriba otros productos como los cigarros Ralehig y los Fiesta que a veces brindaban paseos aéreos en helicóptero desde un cuadro marcado con cal del estadio, donde hoy está la canchita Enrique Borja. 

Cómo pasa el tiempo. El papel servía para todo y quién pensaría que al pasar el tiempo sería una especie en extinción. Había papel de baño, papel en las paredes, pegotes en los postes y en muchos libros y cuadernos de las inmensas mochilas. 

Hoy el papel es sustituido por un dígito virtual, por una tecla o por la inteligencia artificial que sin papel de por medio arroja datos a la memoria, a la conciencia y a las uniformadas masas que luego se borran y nadie sabe donde son guardados. 

Pareciera que si no se imprime en papel, todo es superficial y efímero , pero ocurre la vida y pasa encima de una ligera pantalla, de una imagen desprevenida. 

Pero antes había papel y papeles, en las escaleras, abajo del tiempo, pautado de fe, de noticias extrañas, lejano papel avioncito, barco mojado en un delgado arroyito, tarjetitas de ajedrez, naipes al revés.

Aún hay tiras de papel, ovillos, cerpentinas, papeles en la basura, papeles Legales, papeles estelares, papeles que uno hace pedazos, ceniza que borra un pasado de la dramaturgia humana. 

Papel de envoltura, estraza caída, extraída de un árbol, papel desgajado, horadado, metido en aceite quemado, presagio de lumbre, ceniza, espíritu de humo en la frente, donde quede, donde apaciente, donde se deje.

Hay papel para llevar, tramo por correr, para leer y esconder, de recado sumido en el amor, reventado, pintado, papel rayado en esquinas, membretado. Papel azul, rojo, verde para una bola de engrudo, para periódico, para soltar en el aire, papalote vuelto ave, ciclo de ida y vuelta, reciclable,

Papel para un drama mal leído, incomprendido, derrotado, transvasado, papel de hormiga en los lomos de la vida, papel de tiza, de libro escrito a mano.

Todavía hay maché, escorbuto de cartón, peregrino papel en el aire. Papel de escriba, garabateado sin firma, anónimo papel recorriendo las calles a pie.

Pedazo de papel, roto, cuadriculado, circulado en alambre, detallado con nombres, con textos, con saliva, papalotes en tropel, con ojos, labios, risas, llantos.

Papel perdido, encajado en otro papel, esclavo de carpetas ilustres, papel que torcido enciende antorchas, papel hecho nube, albanene, flor de loto, de crepé, de amatista remoto.

Papel de beber, cono, vasija, estrella derretida, sombra, carpeta, sombrero de bicicleta, tos, pañuelo, sanitario, cuaderno engargolado, servilleta. Rollo gigante, lámina plegada, escombro.

Papel de estrecha delgadez, filo de alfiler, metáfora de metal, de lámina galvanizada, de techo infiltrado.

Calcio de piñatas, madera ultimada, hoyo de polillas, agorero de aves, películas de dibujos, plasmado, ensimismado, papel estraza, papel oscilante cobija, envoltura de regalo.

Inofensivo papel crudo, cocido a mano, transparente parche agujereado, dinero prestado, billete falso, colilla de cigarro.

Papel cascarón, piedra  y tijera, tortilla, orilla, documento, copia, inservible papel. De pronto agujero, minúsculo papiro, papiroflexia de la vida que se va como todo lo que pasa y no volverá.

HASTA PRONTO.
POR RIGOBERTO HERNÁNDEZ GUEVARA

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