Yo digo y sostengo que la alianza maldita está en descomposición. Después de tanto escándalo se le cayó el llamado “consejo electoral ciudadano” (CEC por sus siglas en español), y lueguito Lilly Téllez anunció su retiro de la contienda por la candidatura presidencial y seguro otros(as) seguirán el mismo camino. Son tantos y tantas que parece tómbola de tianguis. Es el principio del fin dada la imposibilidad de mezclar intereses personales con un proyecto político serio, así provenga de la ultraderecha conservadora y mezquina.
Tanto lo presumieron las dirigencias del PRI, PAN y PRD que ahora no encuentran forma de justificar hechos que denotan rechazo, incluso de grupos adversarios de la 4T. De nada ha valido la enorme publicidad lograda en torno de presunta oposición “capaz de derrotar y sacar de palacio nacional a Morena”.
Ya nos damos cuenta que se trata de “una faramalla” con apariencia de incluyente, sin otro objetivo que imponer los criterios de siempre. En este caso ya no es secreto que Vicente Fox, Carlos Salinas de Gortari y Claudio X. González son los que mueven a los títeres lo cual significa que el neoliberalismo sigue utilizando los métodos del pasado en la intención de someter a la república.
Alejandro Moreno Cárdenas, Marko Cortés y Jesús Zambrano engañaron a los integrantes del consejo ciudadano, presunto árbitro del proceso selectivo. Sin embargo, al cambiar las reglas la simulación fue descubierta lo que motivó la desaparición del organismo, no sin antes sacarle el jugo mediático acostumbrado por la demoniaca alianza que ahora asegura rescatar la confianza popular o de “la sociedad civil” como la llaman. Lo más mejor de todo esto es que contradicciones y ambiciones corroen las entrañas de ese esperpento llamado “Va por México”. Y ni modo que sea invento.
Respecto de Lilly Téllez aceptemos que tuvo un gesto de inteligencia al optar por una graciosa huida, (como en la fiesta de toros), que exponerse a fatal embestida, aunque no deja de causar pena ajena la forma y manera en que ha sido utilizada para atacar, criticar y aun ofender a AMLO, actitud por la que se ganó el doble título de traidora y malagradecida después de que fue por Morena y su líder moral que logró llegar al senado.
El asunto es que el grupo minoritario que saqueó, destruyó y traicionó a la república no tiene futuro, así estén de su parte medios de comunicación y “anolistos” cómplices de la rapiña y entrega de los recursos naturales al capital privado. Es aquí donde el columnista lamenta la decisión de AMLO de no enjuiciar y encarcelar a los verdaderos autores de la tragedia nacional. Ya veremos si el próximo régimen cambia de opinión.
A propo, la oposición debió hacer tremendo berrinche tras enterarse que el INE rechazó que “las corcholatas” de Morena utilicen sus giras de proselitismo como anticipo de la campaña presidencial. Como que se empieza a sentir la ausencia de Lorenzo Córdova y mafia que lo acompañó desde los tiempos de Felipe Calderón para legitimar fraudes y engaños.
MORENISTAS NO PUEDEN
Estará de acuerdo en que el actual es un congreso fallido. Sobre todo, respecto de la “hegemonía” de Morena. Nota.- (En lugar de fallido quise escribir que la diputación de dicho partido ha sido un fraude y más que eso, obstáculo para el proceso de transformación de Tamaulipas). Son para decirlo pronto, una bola de mediocres que no están a la altura de los propósitos del gobierno dirigido por Américo Villarreal Anaya.
La presunta mayoría no da una, (ojalá el nuevo intento de destruir los privilegios del pasado reciente, desmienta al columnista). Mientras tanto las carcajadas provenientes de Texas sacuden el inmueble que a pesar de su lujo está convertido en garaje de lo inútil, sea de lo inservible y desperdicio de recursos en la manutención de aventureros y vagos muy alejados de la causa social defendida por AMLO y AVA.
En serio, la paisanada está harta de que le vean la cara. Ojo que, mediante la incapacidad manifiesta, Morena está en riesgo de perder lo que ganó con tanto esfuerzo. Y es que los panistas son adversarios de 24 horas y no de discursos ocasionales cuyas palabras se las lleva el viento.
SUCEDE QUE
Y eso que el enemigo nomás es uno.
Y hasta la próxima.
POR MAX ÁVILA




