Siempre se puede caer más. Si antes del 2 de junio la oposición en Tamaulipas lucía desdibujada y fragmentada, hoy enfrenta un escenario aún peor. Ninguno de sus liderazgos sale indemne de la debacle electoral que sufrieron el domingo, ni libre de responsabilidades, pero es claro que el que más pierde es quien tenía en las manos los hilos del poder panista.
El cabecismo recibió el domingo un golpe político demoledor. Todos sus candidatos perdieron de manera estrepitosa, pero los más cercanos al grupo texano-tamaulipeco, los de mayor confianza, fueron derrotados de manera casi humillante.
Es el caso de Luis René Cantú, alias “El Cachorro”, quien perdió por una diferencia de más de 60 mil votos contra un candidato multiseñalado por casos de corrupción, que casi se quedaba fuera de la boleta.
Pero acaso la derrota más dolorosa para el cabecismo sea la del Congreso de Tamaulipas, la caja fuerte que atesoraba la llave para abrir todos los candados que impuso a la administración pública estatal, para mantener su influencia en el estado, y de paso para protegerse de la acción de la justicia.
El triunfo apabullante en al menos 20 distritos, pone a Morena en la antesala de una mayoría calificada que le permitirá expulsar de la estructura pública a los operadores del pasado que habían quedado enquistados como herencia.
La bancada panista en la Legislatura 66 será meramente testimonial, lo que deja
en una situación de alta vulnerabilidad a Ismael García Cabeza de Vaca, tanto que incluso empieza a ponerse en duda si de verdad asumirá la diputación plurinominal, o preferirá quedarse refugiado en el lado americano.
La votación apabullante en contra de Acción Nacional también puso en riesgo la integración de Gerardo Peña al Poder Legislativo, pues su sexta posición en la lista de representación proporcional no se lo garantiza.
Pero además -si se confirman los resultados del PREP- el cabecismo también estaría perdiendo el acceso a los presupuestos municipales que lo hubieran mantenido con oxígeno en el contexto estatal. Desde luego no fue el único de los grupos panistas arrastrados por el tsunami guinda.
La derrota de Acción Nacional en Mante, y la pérdida de la diputación federal y las diputaciones locales de la región, es endosable a César “Truko” Verástegui, quien vio mermada su influencia política en la zona cañera.
Pese a eso, su inminente llegada a la Cámara de Diputados lo deja en una situación muy distinta a la del ex gobernador, a quien le pesará cada vez más su imposibilidad de pisar suelo mexicano.
Lo mismo ocurrirá con Jesús Nader quien, pese a los sorpresivos resultados en Tampico, puede presumir la medalla de haber sido el único diputado panista que ganó en la elección federal de Tamaulipas. Sobra decirlo: desde San Lázaro, Chucho y el “Truko” tienen la mesa puesta para repartirse el control del panismo local.




