El regreso de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos ha demostrado que el próximo presidente de nuestro vecino del norte trae consigo un enfoque proteccionista para la economía, lo cual es un enfoque que repite desde su primer mandato.
Aún no ha iniciado su periodo, y el nuevo presidente ya ha reiterado su intención de imponer aranceles significativos a las importaciones, particularmente de China y otros países estratégicos.
Esta medida no solo tiene implicaciones importantes para la economía global, sino que también plantea riesgos directos para los hogares mexicanos, que podrían enfrentar repercusiones en sus finanzas personales y en los precios de algunos bienes esenciales.
Pero, antes de entender el impacto en el bolsillo, es importante saber que los aranceles han sido una herramienta recurrente en la política comercial de Trump durante su primer mandato. Dichos impuestos a las importaciones son utilizados para “proteger” a las industrias estadounidenses, bajo el argumento de que el comercio desleal afecta negativamente la producción local y los empleos.
Si bien las declaraciones respecto a este tema están dirigidas hacia productos provenientes de China, México también ha quedado envuelto en este discurso. Esto se debe a que en más de una ocasión diversas figuras políticas aseguran que nuestro país es el “patio trasero” de las exportaciones chinas hacia Estados Unidos.
Dicha situación indica que la retórica proteccionista del próximo presidente estadounidense amenaza, también, a productos mexicanos. Y, en dado caso de aplicarse todo aquello que es mencionado en medios de comunicación, significa que habría un aumento en los costos de producción y, eventualmente, los precios para consumidores.
Esto significa que los hogares mexicanos estarían expuesto al aumento de precio de bienes importados, como algunos alimentos procesados, combustibles y tecnología, lo que probablemente mostrarían un aumento en este tipo de productos.
Otro efecto de dichos aranceles, sería el aumento de inflación, ya que las presiones que se ejercerían en el mercado de consumo nacional estarían bajo presión de factores externos, como los costos adicionales de traslado.
Así que algunos sectores de la economía mostrarían un aumento de precio, como puede ser aquellos productos de la industria automotriz.
Si bien los aranceles son promovidos dentro de la economía estadounidense con la intención de “proteger” a las industrias, su impacto real puede ser más perjudicial que benéfico. Para México, la amenaza de nuevos aranceles presenta un dilema, debido a la proximidad geográfica y la integración económica que tiene nuestra economía con el país del norte.
Lo que es un hecho es que los bolsillos de los hogares mexicanos se verían afectados, puesto que el aumento de precio en diversos productos sería inminente. En ese sentido, es un buen momento para los consumidores en México recurrir al consumo consciente, planificar las finanzas del hogar y estar preparado para posibles cambios en el precio de productos que solemos consumir.




