Los feminismos son antipatriarcales por definición, no hay forma de estar a favor del patriarcado y ser feminista.
Lucha por el desmantelamiento del patriarcado no es estar en contra de los hombres; son acciones contra un sistema que oprime tanto a mujeres como a los hombres; un sistema que niega la diversidad humana dentro de cada uno de los géneros y obliga a asumir estereotipos y roles de género que violan los derechos humanos como el desarrollo libre de la personalidad.
Esto viene a colación porque, recientemente, la activista Saskia Niño de Rivera declaró “soy feminista pero no antipatriarcal”; expresión que apunta en sentido contrario a su labor en favor de los derechos de las mujeres. Al parecer, se trata del desconocimiento del concepto y de las teorías que ayuda a entender el origen del sistema de dominación llamado “patriarcado”, opresor de la humanidad.
Independientemente del feminismo con el que una persona se identifique, su postura siempre será antipatrial, ya que todos combaten el patriarcado.
Entre las razones que motiva esta lucha, se encuentra la desigualdad en la distribución del poder, lo que perpetúa estructuras que benefician a los hombres en detrimento de los derechos de las mujeres, de personas indígenas, pobres, migrantes, afrodescendientes, adultas mayores, con discapacidad y de personas de identidades de género no heteronormativas, entre otras; incluso, en detrimento de hombres heterosexuales y blancos, pero con una expresión de su masculinidad que no se apega a modelo machista dominante.
Además de perpetuar desigualdades, este sistema de organización de la sociedad, el patriarcado, no los hombres, también legitima la violencia contra las mujeres y las niñas. Violencias normalizadas que van desde bromas hirientes misóginas hasta el feminicidio, pasando por los celos, humillar en público, manosear, destruir artículos de la víctima, pellizcar, encerrar y amenazar de muerte.
Cotidianamente, vemos como la idea patriarcal de que los cuerpos y vidas de las mujeres son menos valiosos que las de los hombres. Una narrativa construida en el imaginario colectivo que “autoriza” a tocar sus cuerpos sin su consentimiento, por eso se sufre de acoso y abuso sexual callejero.
El patriarcado incentiva a controlar, explotar y, de ser “necesario”, eliminar a las mujeres, bajo la premisa de que “no importan tanto” y, por eso, no hay consecuencias proporcionales al daño.
Ser feminista y antipatriarcal son sinónimos, un binomio indisoluble que solo se puede comprender cuando se trabaja en el propio machismo, en la eliminación de las ideas que discriminan a las mujeres y niñas, que discriminan a toda persona que no es hombre, blanco, rico y heterosexual.
Mujeres y hombres tenemos el patriarcado y su machismo impregnado, nos formamos inmersos en una sociedad patriarcal, por lo que, la lucha contra este sistema opresor pasa por entrar en un proceso de estudio y deconstrucción que nos permita reconocer que ser feminista y antipatriarcal es un binomio indisoluble.
¿Usted qué opina?
POR NOHEMI ARGÜELLO SOSA