La menor fue llevada a un hospital infantil en Phoenix, donde relató a la policía y al personal médico que los castigos eran frecuentes. El hospital notificó al Departamento de Seguridad Infantil de Arizona (DCS, por sus siglas en inglés), como lo marca el protocolo.
Sin embargo, tras la investigación, las autoridades determinaron que no había elementos suficientes para proceder penalmente y Rebekah fue devuelta al cuidado de su
padre y su
madrastra.
Programan juicio contra presuntos asesinos de Rebekah en junio del 2026
Nueve meses después, el 27 de julio, la niña fue encontrada inconsciente en una carretera de la localidad de Holbrook. Fue trasladada de emergencia a un hospital, donde falleció tres días más tarde.
Las autoridades determinaron que su muerte fue consecuencia de lesiones provocadas intencionalmente.
Tras el fallecimiento, el padre de la menor, Richard Baptiste, de 32 años, y su pareja, Anicia Woods, de 29, fueron arrestados y acusados de asesinato en primer grado, abuso infantil y otros cargos graves.
Ambos permanecen bajo custodia y enfrentan un proceso judicial que ha puesto el foco en la actuación de las instituciones encargadas de proteger a menores en riesgo.
Documentos oficiales revelan que, desde 2015, existían al menos 12 reportes relacionados con la seguridad y el bienestar de Rebekah. Además, familiares de la niña, incluido un tío, aseguran haber alertado en repetidas ocasiones a las autoridades sobre la situación que vivía la menor, sin que se tomaran medidas definitivas.
En declaraciones a medios locales, el tío de Rebekah afirmó que la familia había advertido sobre posibles abusos y que, pese a ello, el caso no recibió la atención necesaria. “El sistema le falló”, señaló, al lamentar que las señales de alerta no fueran atendidas a tiempo.
Por su parte, el Departamento de Seguridad Infantil de Arizona emitió un comunicado tras la muerte de la niña, en el que reconoció que Rebekah era conocida por la agencia.
En el texto, la institución expresó su pesar por el caso y afirmó que, aunque existen mecanismos para proteger a los menores, en ocasiones estos no logran evitar tragedias.
El juicio contra Baptiste y Woods está programado para junio del próximo año, mientras que organizaciones civiles y defensores de la infancia han exigido una revisión a fondo de los protocolos de actuación para evitar que situaciones similares se repitan.
El caso de Rebekah Baptiste se ha convertido en un símbolo doloroso de lo que ocurre cuando las alertas no se traducen en acciones efectivas, y ha reavivado el debate sobre la responsabilidad de las autoridades frente a la protección de los niños más vulnerables.
CON INFORMACIÓN DE EL HERALDO DE MÉXICO.