4 enero, 2026

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El peor año de la historia

ENROQUE / JOSE LUIS HERNÁNDEZ CHÁVEZ

Afirma el dicho común que el tiempo pasado fue mejor, sin embargo, la realidad y la experiencia, demuestran lo contrario.
Al menos no todos los años han sido mejores que los de la actualidad.
Las personas que, por ejemplo, vivieron en los países europeos, entre 1939 y 1945 y padecieron las penurias de la segunda guerra mundial, fue un periodo nefasto para todos. Igual pasó con aquellos que por desgracia les tocó vivir las épocas nefastas de la peste bubónica, la peste negra y otras calamidades que causaron la muerte de decenas de millones de seres humanos.
No obstante, las investigaciones indican que fue el 536 (D de C) el peor año de la historia.
Una erupción masiva de volcanes iniciada en Islandia oscurecíó el sol no solamente ese año sino a lo largo de 18 meses causando lo que los historiadores del fenómeno climático llaman un invierno global sin precedente que afectó a casi todo el mundo.
La temperatura promedio fue de 2 grados centígrados. A consecuencia de ello las cosechas colapsaron, la población sufrió una grave hambruna y los problemas de salud derivados de la desnutrición y ausencia prolongada del astro rey causaron la proliferación de enfermedades.
Las lluvias escasearon y caía nieve en el verano.
El historiador bizantino Procopio de Cesárea dejó como testimonio que la oscuridad era persistente, el sol lo mismo que la luna, parecían en un eclipse casi permanente y la carencia de luz era tal que había ausencia de sombras, el hambre, entre otros males, fueron generalizados, razón por la que ahora se reconoce como una catástrofe climática mundial.
Sin la alimentación adecuada el sistema inmunológico de la gente se debilitó y muchos de los padecimientos llevaron a la tumba a los enfermos. Las investigaciones estiman que como resultado de esa plaga murió entre el 25 por ciento y el 50 por ciento da la población de la época, alrededor de cincuenta millones.
Cuando el problema llegó a su fin, alrededor de 541 se desató la llamada plaga de Justiniano que, a decir del mencionado investigador, fue una peste devastadora, se inició el 541 y los últimos casos se registraron en el 767, lapso en el que murieron entre 45 y cincuenta millones de individuos.
Se ha documentado que era frecuente que una persona matara a otra por una pieza de pan, así como los actos de canibalismo, rebeliones sociales incontrolables y la caída de imperios, como la civilización maya, el bizantino y la dinastía China de Tang, que, aunados a rebeliones sociales y conflictos militares, que no pudieron resolver debido a la reducción de la base económica combinada con la expansión de otras naciones.
Comparado con estas desgracias, el encierro y la mortalidad originados por las emergencias sanitarias mundiales de la influenza española de 1918 y la del Covid 19 de 2020, fueron insignificantes.
El fenómeno, además, ha demostrado la vulnerabilidad humana ante las catástrofes causadas por la naturaleza, amenaza que sigue latente y tiene a la humanidad en un practico estado de indefensión, a pesar de los avances de la ciencia y la tecnología

POR JOSE LUIS HERNÁNDEZ CHÁVEZ
jlhbip2335@gmail.com

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