Al reiniciarse ayer las actividades oficiales en la administración pública estatal, el gobernador Américo Villarreal Anaya afirmó que, durante este año, está garantizada la continuidad de los programas sociales que sustentan al gobierno estatal.
El gobernador encabezó la ceremonia cívica de honores a la bandera en el patio central del Palacio de Gobierno y aprovechó la oportunidad para reiterar que en 2026 se mantendrán los esquemas asistenciales que buscan seguir reduciendo los niveles de pobreza de la población, además de estrechar la colaboración con instancias federales para lograr mejores resultados en la inversión de recursos públicos en proyectos de infraestructura.
A reiterar este compromiso, el mandatario refleja la importancia de 2026 como un año clave en la consolidación de la política humanista que caracteriza a la actual administración desde que asumió el poder en octubre de 2023.
Aunque pareciera innecesario reafirmar que se hará lo necesario para garantizar la continuidad de esos programas, en realidad resulta favorable decirlo porque ante un entorno macroeconómico en el que se vislumbran posibles contratiempos derivados de la dinámica externa, hay que decir muy claro que Tamaulipas tiene una estabilidad financiera que le permitirá asegurar que seguirá la política social humanista.
Además, como lo dijo ayer Américo, al estado le alcanza la fortaleza de sus finanzas para impulsar en lo que le corresponde el Plan México, puesto en marca por la presidenta Claudia Sheinbaum hace unos pocos meses y que requiere de mucho apoyo para conseguir sus objetivos a través de los Polos de Desarrollo, uno de los cuales se ubica en Altamira.
Como se dijo ayer, Tamaulipas entró con más fuerza a la etapa de profundización del proceso de transformación que se inició hace tres años y por eso, continuar con los programas sociales que buscan elevar el nivel de bienestar de las familias es una prioridad para los siguientes meses.
En los primeros tres años de la actual administración, la dinámica ha sido esa: Impulsar un cambio de fondo que hoy se nota en la renovación del Poder Judicial, en una relación bastante cordial con el Poder Legislativo y una cercanía que se refleja en el respaldo que recibe del gobierno federal, el cual se ve en proyectos de infraestructura carretera, hidráulica, de energía, de salud y de desarrollo.
Buena parte del objetivo planteado por Américo para garantizar la continuidad de los programas sociales tiene que ver con la solidez de sus finanzas públicas, pues de acuerdo con cifras de la propia administración estatal, el estado terminó el ejercicio anterior con la ventaja de haber reducido sustancialmente su deuda pública, aumentado su calificación crediticia y cuenta con un presupuesto de más de 80 mil millones de pesos que pretende destinar a acciones en los rubros de salud, bienestar, vivienda social, infraestructura y seguridad.
Obviamente, para tener la seguridad de que puede mantenerse el ritmo que se lleva, Américo ha instruido a sus colaboradores, especialmente al secretario de Finanzas, Carlos Irán Ramírez González, para que se conserve la vigilancia en el uso eficiente de los recursos y para encontrar la manera de elevar el nivel de recaudación sin tener que recurrir a un incremento en los impuestos.
A la luz de lo que se ve, de acuerdo con el propio funcionario responsable de las finanzas estatales, para este año Tamaulipas prevé lograr un ingreso superior a los 81 mil millones de pesos, lo que representa un aumento del 5 por ciento en comparación con lo obtenido en 2025.
Con ese contexto, es bueno saber que el año pasado la entidad incrementó en 5 por ciento el monto del presupuesto para los programas sociales del bienestar, que llegó a mil 146 millones de pesos, además de que Tamaulipas no contrató deuda por primera vez en siete años, para cumplir con los compromisos de corto plazo.
Con todo eso, es claro que están dadas las condiciones para que 2026 se convierta en un año clave para los programas sociales en el estado y que se tenga garantizada su continuidad de la política social a través de todos los esquemas asistenciales disponibles.
Se trata del resultado de la previsión, de un uso eficiente de recursos y de tener una idea clara de cómo deben invertirse los recursos públicos para lograr los resultados propuestos desde el inicio de la actual administración.
Por eso resulta importante destacar el compromiso de Américo, porque cuando inicia cada año, las expectativas son altas, pero también surgen dudas. En este caso, reiterar el compromiso de mantener los programas representa un gesto de tranquilidad para los miles de familias que reciben este beneficio en la entidad.
ANDRÉS MANUEL Y SU DEFENSA DE MADURO
El compañero Andrés Manuel salió de nuevo a la escena pública a través de una publicación en su cuenta de la red social X, defendiendo a Nicolás Maduro, el presidente venezolano capturado por el gobierno de Estados Unidos el fin de semana. En los hechos fue una defensa clara del venezolano y una diferencia con la decisión del gobierno estadounidense.
Como ya se sabe, Maduro está acusado de ser el líder del Cártel de los Soles, una organización criminal que tiene negocios con otros grupos que trasiegan droga al vecino país del norte. Meses antes, la administración del presidente Trump había construido una narrativa que sustentó la acción que se realizó en año nuevo, en pleno corazón de Caracas.
Es aquí en donde es comprensible que López Obrador haya salido en defensa de Maduro, porque ambos comparten la misma ideología y coinciden en su estilo rudo cuando se trata de relacionarse con la oposición. Incluso, hasta en sus bravatas contra lo que llaman “el imperialismo”.
Esta es la segunda ocasión en dos meses que el compañero Andrés Manuel aparece en el escenario público con evidente objetivo político. La primera fue cuando presentó virtualmente su nuevo libro y aprovechó para advertir que, si alguien atacaba la soberanía, saldría a defenderla.
Ahora, con esta defensa de Nicolás Maduro -un líder criminal, para los estadounidenses-, López Obrador se coloca en una posición en la que quiere ser visto como un líder con más poder del que tiene entre sus millones de simpatizantes que son, hay que recordarlo, principalmente los beneficiarios de los programas sociales implementados en su administración.
Por lo demás, su cuestionamiento de la captura de Maduro y la defensa que ha hecho de él, lo ponen como un político que parece seguir sin comprender qué es la geopolítica. Ya no va a aprender.
Por. Tomás Briones
abarloventotam@gmail.com




