TAMAULIPAS, MÉXICO.- Paolah Pineda es madre de Ismael Pineda, un niño con hidrocefalia severa y con higromas subdurales que ya no es candidato a cirugía. Su condición provocó la pérdida total de la vista, el habla y la capacidad de caminar. Ismael se alimenta por sonda y padece crisis epilépticas constantes. Su vida depende, en su totalidad, del cuidado permanente de su madre.
Desde esta realidad, Paolah dirige un llamado urgente a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, para visibilizar la situación que enfrentan miles de madres y padres cuidadores primarios en el país, quienes sostienen vidas todos los días sin apoyos suficientes y con un desgaste que pocas veces se reconoce.
“Cuidar no es un acto ocasional, es una responsabilidad permanente”, afirma. El cuidado implica atención médica continua, rehabilitación, gestión de terapias, trámites interminables y un esfuerzo constante por integrar a niñas y niños con discapacidad a una sociedad que no fue diseñada para ellos.
La falta de atención médica adecuada, el desabasto de medicamentos, el alto costo de las terapias y la ausencia de apoyos económicos provocan un desgaste físico, emocional y financiero profundo en las familias cuidadoras. Muchos padres y madres enfrentan esta carga en silencio, ya sea por miedo, vergüenza o temor a ser juzgados.
“Cuidar también es trabajo, y el amor no paga consultas, medicamentos, terapias ni aparatos ortopédicos”, sostiene Paolah. Por ello, aclara que no pide caridad, sino políticas públicas reales y sostenidas.
Entre sus principales exigencias se encuentran el reconocimiento legal del cuidador primario, apoyos económicos dignos, acceso efectivo a servicios de salud y rehabilitación, así como programas de respiro y acompañamiento emocional para quienes dedican su vida al cuidado.
Paolah advierte que cuando un cuidador cae, cae toda una vida que depende de él. “Invertir en cuidadores no es un gasto, es una deuda social”, subraya. “Hoy somos nosotros, mañana puede ser cualquiera”.
El llamado es claro: que las autoridades vean, escuchen y actúen. Por Ismael. Por quienes cuidan. Por un país más humano.
Por Raúl López García
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