11 enero, 2026

11 enero, 2026

Levantan un ‘cerco’ contra transgénicos

La autoridad puso en marcha una estrategia irreversible para erradicar cultivos transgénicos, cancelar permisos en más de 100 mil hectáreas y proteger cuatro variedades nativas de maíz

CIUDAD VICTORIA, TAM.- La estrategia de la autoridad para contener el avance de cultivos transgénicos en Tamaulipas, ha tenido un impacto fuerte en el modelo agrícola que se venía consolidando desde hace décadas.

El subsecretario de agricultura en el estado, Eliseo Camacho Nieto al ser entrevistado por Expreso, reconoce que desterrar la cultura de transgénicos no va a ser fácil entre agricultores que están apegados a una tradición de altos rendimientos, pero que menosprecia la salud.

Sin embargo, la estrategia que se encuentra en marcha para desalentar la siembra de transgénicos en el estado mantiene una propuesta que por una parte, privilegia la defensa de por lo menos cuatro variedades nativas de maíz, que constituyen cuatro ases en manos del gobierno para desterrar una agricultura que se encuentra en el banquillo de los acusados, sospechosa de estar vinculada al incremento de casos de padecimientos cancerígenos.

A la cabeza de la lista se encuentran las variedades puras, las Llera 2 y Llera 3, cuyo germoplasma se encuentra bajo custodia de la Facultad de Agronomía de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) y es resultado de la investigación del académico Ricardo Rodríguez.

Otra de las especies protegidas es el maíz olote Colorado, ampliamente preferida por agricultores del altiplano tamaulipeco por su reconocida resistencia a la sequía. Además de su rendimiento en granos, el forraje que se obtiene de esta variedad es altamente cotizado en la región, y se destina como forraje para el ganado.
La variedad ‘breve Padilla»es de alguna manera, consentida en municipios que conforman la región centro del estado, por eso, los agricultores y la autoridad agrícola le tienen confianza
Completa el grupo la variedad conocida como «olote cola de ratón», que en condiciones de temporal vence a cualquier transgénico.

DE IGNORADAS A CONSENTIDAS

Las medidas para proteger estas variedades nativas son contundentes: se cancelarán permisos para la siembra de líneas transgénicas en 100 mil hectáreas de terreno agrícola en el estado. 75,000 hectáreas que se riegan en el distrito 025 y 026, así como 36,000 hectáreas del distrito 036 donde quedan cancelados permisos para siembra de híbridos.

Para desalentar la siembra de transgénicos, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) está lista para romper acuerdos con productores que hasta ahora recibían suministro de agua para riego, cerrando compuertas en todas las presas tamaulipecas con la consigna de cortar el abasto a los híbridos acusados de multiplicar los casos de cáncer.

Entre las empresas afectadas se encuentra la poderosa transnacional Monsanto, que deberá acatar la prohibición de vender glifosato y sus semillas en los distritos agrícolas fronterizos 025, 026 y el 086 de Padilla, además de perder el derecho a utilizar instalaciones en los campos experimentales del estado.

La compañía había contado con autorizaciones para sembrar áreas experimentales con líneas transgénicas desde 1995 en esos mismos distritos hidráulicos, y gobiernos subsecuentes refrendaron dichos permisos, incluso poniendo a disposición instalaciones para evaluar el rendimiento de los híbridos que se promocionaron como «de alto rendimiento».
Las autoridades señalan que los gobiernos pasados no fueron más que cómplices o tibios ante la necesidad de desterrar el uso de transgénicos.

El distrito de riego 026, correspondiente al bajo río San Juan, cuenta con una superficie de 73,451 hectáreas abastecidas principalmente por la presa Marte R. Gómez, que acumula aguas de los ríos San Juan y Álamo. Este territorio se extiende parcialmente por los municipios de Mier, Miguel Alemán, Camargo, Díaz Ordaz, Reynosa y Río Bravo. Por su parte, el distrito 086 utiliza agua de la presa Vicente Guerrero y tiene una extensión agrícola disponible de 36,000 hectáreas.

MEDIDA NO TIENE REVERSA

La postura del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum se define por su irreversibilidad, tal como señalan las autoridades al compararla con los aviones: «no tiene reversa». En este tema agrícola, la mandataria nacional cuenta con un fuerte aliado en el gobernador Américo Villarreal Anaya, quien está dispuesto a romper la tradición de gobiernos que se mostraron cómplices de las transnacionales, insensibles ante los crecientes índices de morbilidad y mortalidad de los tamaulipecos, atribuidos al consumo de productos genéticamente modificados como granos y carne.

Los datos disponibles del primer semestre de 2022, proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), confirman la preocupación de las autoridades de salud. En ese periodo, Tamaulipas registró 1,369 muertes por tumores malignos, ubicándose esta causa en el tercer lugar entre las principales causas de muerte, después de las enfermedades del corazón y la diabetes mellitus. Además, en 2022 la tasa de mortalidad por cáncer en el estado fue de 71,9 por cada 100 mil habitantes, superior al promedio nacional de 69,6.

CUATRO ASES EN LA MANO

Ante este panorama, el gobernador Villarreal Anaya ha puesto sobre la mesa no solo la protección de las cuatro variedades nativas, sino también un portafolio completo de programas de respaldo a los pequeños productores que habitan las regiones temporaleras. Entre las medidas se incluye la distribución gratuita de semillas de alta calidad –tanto de maíz como de frijol– destinada exclusivamente a productores con superficies que no excedan las 5 hectáreas y media.

Con el objetivo de privilegiar la salud de los tamaulipecos, el gobierno estatal se alinea con las políticas federales para garantizar la entrega de fertilizante suficiente y necesario en municipios como San Carlos, San Nicolás Tula, Miquihuana, Jaumave, Palmilla y Bustamante, entre otros. El subsecretario de Agricultura, Eliseo Camacho Nieto, hace referencia a dos iniciativas específicas que buscan diversificar la producción agrícola del estado: un programa para fomentar el cultivo de cacahuate en Mante, y la promoción de la siembra de avena en las comunidades ejidales La Marcela y Valle Hermoso, ubicadas en el municipio de Miquihuana.

La apertura de terrenos para la siembra de avena reviste especial trascendencia, ya que Miquihuana es un municipio caracterizado por temperaturas que a veces alcanzan niveles congelantes, lo que limita la producción de otras especies. Esta medida busca no solo fortalecer la seguridad alimentaria local, sino también generar nuevas fuentes de ingreso para los ejidatarios y pequeños productores de la zona.

El proceso de transición desde un modelo agrícola dependiente de transgénicos hacia uno centrado en las variedades nativas representa un cambio estructural para Tamaulipas. Las autoridades enfatizan que el esfuerzo busca unir la protección de la salud pública con el desarrollo sostenible del campo, transformando a los productores que pasan de la condición de «ignorados» a «consentidos» del sistema de apoyo gubernamental.

Por Vicente Gonzalez M.
Expreso-La Razón

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