11 enero, 2026

11 enero, 2026

Señor policía, usted trabaja para mí…

Personas empistoladas a bordo un vehículo que se creen superiores a los ciudadanos no son policías, son delincuentes 

CIUDAD VICTORIA, TAM.- Todo sucedió el domingo 4 de diciembre.
El Caminante, a bordo de su motocicleta, regresaba de comprar medicinas en una farmacia ubicada en la Avenida de la Unidad. Por precaución se fijó muy bien para ambos sentidos al cruzar y notó que a cien metros una patrulla de la Estatal estaba detenida en los carriles centrales.
Tras asegurarse que el camino estaba despejado, descendió colina abajo por la calle Laguna Madre, cuando advirtió que la patrulla 2230 lo seguía con la torreta encendida, así que se orilló y el vehículo oficial se detuvo a un costado del vago reportero. Un oficial le hizo una pregunta.
– Qué tal jefe, ¿qué lleva en la mochila? – preguntó el patrullero.
– Medicinas, vengo de la farmacia – respondió el Caminante. Acto seguido, otro oficial volvió a preguntar lo mismo.
– ¿Qué lleva en la mochila amigo?

El Caminante repitió la respuesta.
– Medicinas, Jefe, llevo medicinas. – un tercer policía bajó el vidrio posterior e hizo la misma pregunta.
– ¿Qué lleva en la mochila amigo? 
Fue entonces que el Caminante supo que los uniformados no tenían buenas intenciones. El vehículo se orilló y de él descendieron todos los agentes.

– Apague su moto por favor, vamos a pasar a hacerle una revisión a su mochila y a su persona – dijo el conductor de la unidad.
– Uy no jefe, no se va a poder – respondió muy confiado el Caminante.
– ¡Ah caray! ¿Y por qué no se va a poder? ¿Trae algo que lo comprometa?
– No, simplemente porque la ley dice que usted no puede registrar mi persona, ni mis pertenencias ni mis documentos si no hay presunción de un delito, o dígame ¿Qué delito cometí?

– Vimos que usted se quedó mirando insistentemente hacia nuestra unidad y eso nos pareció sospechoso.
– Claro que mire hacia ustedes, porque tenía que asegurarme que podía cruzar la avenida, no quiero que me atropellen.
– Pues si pero eso nos da motivos para revisarlo a usted, yo no sé si usted ‘anda mal’ ya ve que muchos delitos los cometen personas en motos.

– Usted puede sospechar lo que quiera oficial pero no puede asumir nada, por el principio se presunción de la inocencia, además si yo quiero, puedo ir a atestiguar lo que usted hace e incluso documentarlo en video si así lo decido.

– Ah no fíjese, ya se prohibió que graben a la policía, se cambió la ley hace poco.
– Para hacer eso se tendrían que derogar los artículos sexto y séptimo de la Constitución, por favor no mienta enfrente de sus compañeros.

– Mire no empiece a alterar el orden, lo que hacemos son labores preventivas.
– Muy bien, ándele, váyanse a prevenir los delitos.

– ¡Ah! ¿No está corriendo o qué? – dijo el policía ya malhumorado.
– Nada de eso oficial, pero su tarea es patrullar para evitar delitos, no andar registrando personas sin motivo.
– ¡Usted no me va a decir cuál es nuestro trabajo! – dijo el policía alzando la voz.

– Pues violar los derechos constitucionales del ciudadano tampoco es su trabajo – dijo el Caminante 
– Sí pero ustedes cómo ciudadanos están obligados a cooperar con nosotros.
– Discúlpeme oficial, pero yo no estoy obligado a cooperar en nada, tengo el derecho a guardar silencio si así lo elijo y a negarme a cualquier revisión si no está fundamentada por un juez o hay flagrante delito.

– Es que usted no entiende, yo le estoy dando una orden directa.
– Usted no me puede ordenar nada oficial, mientras yo no cometa ningún delito usted no tiene ninguna autoridad sobre mí.
– Se equivoca, yo soy la autoridad.

– Se equivoca usted oficial, la autoridad es un Ministerio público o un juez, y usted es solo un representante de la autoridad, es decir, usted solo sigue las instrucciones de un MP o un juez, además ni siquiera se ha identificado.
– Con el número de patrulla nos identifica.
– No oficial, la Ley General de Seguridad Pública en el artículo 42 dice que usted tiene que identificarse.
– ¿Y porqué?

– Porque usted, oficial, es un servidor público, o sea, usted trabaja para mí.
– ¡Yo no trabajo para usted! – gritó el policía.
– Muy bien – dijo el Caminante y empezó a grabar con su celular – me vas a sostener en video que tú no trabajas para mí entonces.
– ¿Sabes qué? No te voy a dar tu minuto de fama ¡Y ya no estés alterando el orden o te llevo! – dijo el agente evidentemente encabronado, y el Caminante optó por no seguir discutiendo – Así me gusta, que le bajen de huevos – dijo por último el estatal.
¿Hasta cuándo seguirá este comportamiento de la Guardia Estatal? ¿Porque ignorarán e incluso negarán que trabajan para nosotros? ¿Dejaremos algún día de sentir temor cuando veamos una patrulla en vez de sentirnos protegidos? Demasiada para de perro por esta semana.

POR JORGE ZAMORA 
EXPRESO – LA RAZÓN 

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