Luego de tres semanas de viaje por Europa, particularmente por Italia, donde pasó Navidad y Año Nuevo, el senador de Morena, Gerardo Fernández Noroña, regresó a México para develar su retrato en la antigua sede del Senado, en su calidad de expresidente de ese órgano legislativo.
El expresidente del Senado apareció con abrigo y corbata, a diferencia de su vestimenta habitual: guayaberas, chamarras y su tradicional kufiya palestina, que usaba como estola cuando presidía las sesiones de la Cámara de Senadores.
El cambio de “look” obedeció a que asistió a la casona de la calle Xicoténcatl, antigua sede del Senado, para develar su retrato, en el que aparece con una guayabera blanca, el brazo izquierdo alzado y el dedo índice en alto.
En su discurso afirmó que, como líder senatorial, impulsó el debate parlamentario de altura, la imparcialidad en la conducción de las sesiones del Pleno y que no promovió trifulcas ni desencuentros con la oposición.
Mi responsabilidad era sacar adelante la sesión. Tuve que anteponer la patria a cualquier impulso personal”, dijo Fernández Noroña, al poner como ejemplo la conducción de la sesión plenaria en la que se aprobó la reforma judicial.
El exlegislador del Partido del Trabajo (PT) y ahora integrante de Morena se definió como “un hijo del pueblo que tuvo el honor de presidir la Cámara de Senadores”.
Aclaró que los viajes realizados a Europa fueron en periodos vacacionales y cubiertos con recursos propios.
Destacó que el retrato develado tuvo un costo aproximado de 32 mil pesos, cifra inferior a la de otros cuadros de expresidentes del Senado.
“Es absurdo pretender que viajar invalide un acto protocolario que marca la ley y la tradición”, remarcó al referirse al cuadro con el que pasará a la posteridad el senador Gerardo Fernández Noroña.
CON INFORMACIÓN DE EXCÉLSIOR




