15 enero, 2026

15 enero, 2026

Como en las películas, resultó que el Sheriff era el malo

Trópico de Cáncer/ Jesús Collado Martínez

Concluyó el año 2025 con el anuncio oficial de que Estados Unidos será, a toda costa, la potencia hegemónica en el hemisferio occidental y para lograrlo hará uso de todo su poder político, económico y militar. Así lo ha publicado su presidente, desde el pasado noviembre en la Estrategia de Seguridad Nacional (National Security Strategy).
 
Amanece apenas el 2026, y el 3 de enero la noticia se esparce en segundos por todo el mundo: el Presidente Nicolás Maduro y su esposa Celia capturados y sacados de Venezuela por fuerzas armadas de Estados Unidos bajo las órdenes directas del Comandante en Jefe Donald Trump. La razón esgrimida durante meses ha sido la presunta participación del Jefe de Estado venezolano en la dirección del Cártel de Los Soles, poderosa organización criminal, de la que nadie ha oído hablar, que trasiega fentanilo hacia los Estados Unidos.
 
El asunto es grave, porque el tema del consumo de drogas en los Estados Unidos no es cosa menor como lo refleja la Encuesta Nacional sobre el Uso de Drogas y Salud hecha en 2024 por la Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias del Gobierno de los Estados Unidos, que nos permite saber cuántas personas entre los 12 y los 64 años, hicieron uso de drogas ilícitas en ese año. 64 millones de habitantes de ese país usaron marihuana, 10.4 millones alucinógenos, 7.8 millones hicieron uso indebido de heroína y opiáceos, y 816 mil personas abusaron de fentanilo recetado o consumieron fentanilo de fabricación ilegal.
 
Por ello parece un tanto absurdo el afán del Presidente Trump de tratar de resolver esa crisis de alto consumo de drogas persiguiendo a sus productores, desde los jefes de los cárteles como el Chapo Guzmán y el Mayo Zambada hasta jefes de estado como Nicolás Maduro, sin resolver antes, o al mismo tiempo, el asunto de la demanda de drogas que le da vida al mercado de las sustancias, desde la marihuana hasta el fentanilo, pasando por la metanfetamina, la cocaína, la morfina, la heroína y toda clase de alucinógenos.
 
Los carteles de las drogas de México, Centro y Sudamérica se las venden por toneladas en millones de dólares a los jefes mafiosos de Estados Unidos, que los multiplican a través de sus redes de cientos de miles de delincuentes norteamericanos, vendiéndoselas en dosis de unos gramos a millones de estadounidenses que las usan, según sus propios datos, en todos los rincones de la vasta geografía de ese país, por lo que queda claro, que mientras siga habiendo demanda de drogas, se seguirán produciendo y vendiendo drogas, porque siempre habrá un nuevo “Chapo” para hacerse cargo de ese millonario negocio, como lo informó recientemente el diario El País.
 
Sin embargo, con el paso de los días la situación se va aclarando, el propio Presidente Trump aporta la información necesaria para entender mejor. Después de la captura del Presidente Maduro, Estados Unidos permite que en Venezuela se lleve a cabo el proceso de sustitución por la Vicepresidenta Delcy Rodríguez e informa que el nuevo gobierno venezolano proveerá a su país de 50 millones de barriles de petróleo de alta densidad y suspenderá los envíos a Cuba y a China.
 
Mientras en México, la oposición de la derecha rupestre se desgañita en elogios y aplausos a Trump y muchos se quitan la máscara y le piden cínicamente que repita la dosis en nuestro país, es decir que las fuerzas armadas de Estados Unidos intervengan ilegalmente en nuestro territorio, sus afines, los Demócratas americanos, opositores a Trump, lo reprueban porque violó el Estado de Derecho, los derechos soberanos de Venezuela, la Carta de la Organización de las Naciones Unidas y la Constitución de los Estados Unidos.
 
Pero, hay que mantener la calma porque aunque nuestra derecha obtusa y fascista no lo vea, ya va quedando claro que la prioridad de Trump no es el combate al tráfico de drogas, como lo demuestra el indulto que le otorgó en los primeros días de diciembre de 2025 a Juan Orlando Hernández, ex Presidente de Honduras, acusado y sentenciado a 45 años de prisión por meter más de 400 toneladas de cocaína a Estados Unidos.
 
Lo que verdaderamente busca el gobierno de Trump es la hegemonía del hemisferio occidental y la consolidación de un bloque de países en América y Europa, que por las buenas o las malas, sigan sus dictados como líder del mundo libre o el nuevo Sheriff de la ciudad, como les dijo JD Vance a los miembros de la OTAN, Trump requiere jefes de estado y países seguidores para enfrentar la expansión del poderío de la China comunista y sus aliados, y para ello el Sheriff en aras de proteger su Seguridad Nacional, sigue amenazando la soberanía territorial de Groenlandia, amagando a México y azuzando el fuego en Irán. América para los americanos reza su interpretación de la vieja Doctrina Monroe del Siglo XIX.
 
Pero no todo está perdido, ante esa volátil situación que mantiene al mundo entero conteniendo la respiración, la solución parece empezar a tomar forma en el interior de los Estados Unidos, y es la democracia la herramienta que se opone a los mandatos arbitrarios del nuevo Sheriff. Cuando Trump autoriza operativos de persecución masiva de migrantes y el despliegue de la guardia nacional en Los Ángeles, Washington DC, y Minneapolis, los ciudadanos de New York, la ciudad con más habitantes en Estados Unidos, responden eligiendo como Alcalde a Zohar Mamdani, un migrante demócrata, nacido en Uganda, hijo de padres Indios, musulmán y socialista.
 
En noviembre de este mismo año los ciudadanos de Estados Unidos elegirán a la totalidad de los integrantes de la Cámara de Representes (diputados federales) y la tercera parte de los senadores, actualmente Trump cuenta con la mayoría calificada de las dos cámaras, la pregunta es ¿mantendrá el Sheriff el control del Congreso? La moneda está en el aire y los ciudadanos de Estados Unidos tienen la última palabra. Por lo pronto las expresiones contrarias a Trump y su gobierno siguen creciendo.

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