19 enero, 2026

19 enero, 2026

Arranque estratégico

UNA VEZ MÁS/ JORGE REYES CRUZ

Por. Jorge Reyes Cruz

Enero siempre llega con una mezcla curiosa para las PYMES: entusiasmo por empezar el año y, al mismo tiempo, una presión silenciosa por “hacerlo mejor que el anterior”. Nuevos propósitos, nuevas metas de ventas, nuevas campañas… pero muchas veces con las mismas decisiones de marketing de siempre. Y ahí es donde empieza el verdadero reto.

Después de trabajar durante años con empresas pequeñas y medianas, he confirmado algo incómodo pero muy real: el problema de marketing de la mayoría de las PYMES no es la falta de ideas, sino la falta de enfoque. Se invierte en redes sociales porque “todos están ahí”, se pauta porque “hay que mover ventas” y se cambian mensajes cada mes porque “hay que verse activos”. El resultado suele ser un desgaste constante sin una estrategia clara que sostenga el crecimiento.

Enero es un gran momento para hacer una pausa estratégica, aunque suene contradictorio. Antes de lanzar promociones, rediseñar el logo o contratar más pauta, vale la pena hacerse una pregunta sencilla pero poderosa: ¿qué parte de mi negocio realmente genera valor y qué parte solo genera ruido? Muchas PYMES confunden actividad con avance. Publicar más no siempre significa vender más. Estar en todas las plataformas no garantiza relevancia. El marketing efectivo no se trata de hacer mucho, sino de hacer lo correcto.

Uno de los errores más comunes es pensar el marketing como un gasto aislado y no como un sistema. Cuando el marketing no está conectado con ventas, con la experiencia del cliente y con la operación diaria, se vuelve frágil. Funciona un mes, falla al siguiente y termina cuestionándose su utilidad. En cambio, cuando se entiende como un proceso continuo —desde atraer al cliente correcto, darle una experiencia clara y acompañarlo hasta la recompra— el impacto se vuelve medible y sostenido.

También es importante dejar de pensar que todas las PYMES necesitan “lo último” en tendencias. No todas requieren influencers, ni campañas virales, ni producciones costosas. Muchas necesitan algo más básico pero mucho más poderoso: claridad. Claridad en su propuesta de valor, claridad en a quién le hablan y claridad en qué problema resuelven mejor que nadie. Sin eso, cualquier esfuerzo de marketing es solo decoración.

Arrancar enero con marketing estratégico no significa frenar el ritmo, sino dirigirlo mejor. Significa definir objetivos realistas, entender qué indicadores realmente importan y construir mensajes alineados al negocio, no solo a la creatividad. Las PYMES que crecen de forma constante no son las que hacen más ruido, sino las que toman mejores decisiones.

Si algo recomiendo para este inicio de año es cambiar la pregunta de “¿qué vamos a publicar?” por “¿qué queremos provocar en nuestro cliente?”. Esa diferencia, aunque parezca sutil, suele marcar el rumbo de todo el año.

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