Por. Dora de la Cruz
La forma en que se abordó el caso de las dos doctoras que denunciaron violencia sexual, exhibió a los medios de comunicación y las y los periodistas, una carencia de formación en periodismo con perspectiva de género; cuando los titulares deberían estar señalando la impunidad en el caso de la víctimas de agresión sexual, la noticia tomó otro rumbo, desviando el enfoque de la narrativa central.
La cobertura mediática del caso, dejó fuera del foco de la noticia a las víctimas, pero además, fueron revíctimizadas, por la agresión de que fueron objeto en las redes sociales, con comentarios de desacreditación, por atreverse a presentar una denuncia ante las autoridades de la Fiscalía General de Justicia del Estado, lo que sucede en casi la geralidad de los casos de abuso sexual; las víctimas pocas veces salen ilesas, por reclamar el castigo para sus victimarios y esto lo único que provoca es desalentar la denuncia.
Las y los periodistas deberían estar preguntando ¿qué pasó en ese hospital?, ¿dónde están los filtros de seguridad?, ¿quién falló para que las doctoras residentes fueran víctimas de este delito?, pero la narrativa fue otra y se desvió a un tema de presuntas fallas de las autoridades; de la Fiscalía, en la detención de un presunto responsable, que hoy está libre porque el juez, determinó que no se acreditaron las pruebas.
Este caso, ocurrido en un hospital de la capital, debe documentarse, porque se ha convertido en un emblema de la urgencia de incorporar la perspectiva de género en el ejercicio periodístico, pues precisamente las narrativas con herramientas adecuadas, dejan de justificar la violencia contra las mujeres y la visibilizan.
Por eso el papel de los medios de comunicación es fundamental, en el tratamiento de noticias sobre las víctimas de violencia de género, para generar titulares y contenidos sin sesgo; el periodismo bajo esta visión, precisamente sirve para contar la realidad completa, no la mitad; para nombrar las desigualdades; para explicar que la violencia contra las mujeres no es una nota más, sino el resultado de estructuras históricas de poder. Tenemos que cambiar el enfoque: deja de preguntar “¿qué hizo la víctima?” y empieza a preguntar ¿en qué falló la justicia, las autoridades del hospital?.
Pero además, el otro periodismo, como le decimos, es una herramienta para romper estereotipos, dejar de escribir historias de re victimización, pero sobre todo, para crear una cultura de derechos, de justicia y no de prejuicios; en contraparte, la falta de formación y protocolos en periodismo con perspectiva de género, contribuye a que muchas víctimas de violencia no denuncian, por miedo a ser re victimizadas, o a que sus casos sean desvirtuados, invisibilizados, o desacreditados en los procesos mediáticos e institucionales, como está sucediendo en el caso de las dos doctoras que fueron violentadas sexualmente.
Y así lo demuestran las estadísticas en México: hasta el 93 % de los casos de violencia sexual no llegan a denuncia, ni investigación, dejando a la mayoría de las mujeres sin justicia y muchas de ellas, revictimizadas por la falta de protocolos sensibles.
El caso de las doctoras del hospital infantil que fueron violadas y que las autoridades de la Fiscalía así lo confirmaron, es otro de impunidad, donde todos fallamos y hay dos víctimas reclamando justicia.




