Por. Cynthia Gallardo
La Razón
TAMPICO, TAMAULIPAS.- Con 84 años de edad y 56 dedicados al aseo de calzado, Raymundo González Ortiz, mejor conocido como “El Cocas”, es uno de los últimos testigos vivos de una tradición que se resiste a desaparecer en el Centro Histórico de Tampico.
Todos los días, entre las 5:30 y 6:00 de la mañana, apoyado en muletas, aborda un carro de ruta desde la colonia Morelos para llegar puntualmente a la calle Benito Juárez casi esquina con Francisco I. Madero, en la Plaza de la Libertad, donde tiene su silla y herramientas de trabajo.
Ahí, sin faltar, espera a sus clientes.
Recuerda que cuando inició, en la década de los setenta, cobraba apenas 10 centavos por bolear zapatos; hoy el servicio cuesta 30 pesos.
“Treinta pesos… cuando yo cobraba 10 centavos en aquel tiempo, de 1970 a esta fecha. Me gusta bolear… ¿no le ha dicho mejor dedíquese a otra cosa?… no, mejor aquí. La gente, platico con ella”
Su memoria guarda anécdotas de personajes que forman parte de la historia porteña, como José Calderón Torres, mejor conocido como “Pepito El Terrestre”, cuya estatura superaba los dos metros.
“Calzaba del número 28, grandotes, medía dos metros 35 centímetros… media hora, tres cuartos de hora tardaba en bolearle los zapatos. Él venía como a la una, una y media ya se iba a comer al mercado. Antes de morir vendía cachitos de lotería”
También recuerda al actor y comediante tampiqueño Mauricio Garcés, quien acudía con regularidad a bolear sus zapatos.
“Era regular zapatos blancos. Vivía aquí a dos cuadras… era muy tratable, muy platicador, muy elegante, artista. Venía solo… platicaba de su familia”
Aunque reconoce que la costumbre del aseo de calzado ha disminuido desplazada por el uso de tenis, Raymundo se mantiene firme.
“Ya no se bolean como antes, ahora puro tenis… me llevo dos, tres, cuatro boleadas diarias… pero no pierdo la fe”
Gracias a este oficio sacó adelante a sus hijos, hoy adultos y profesionistas.
“Tengo dos hijos, no quieren que trabaje ya. Me quieren tener encerrado, el más grande se lleva las muletas, se lleva los zapatos pa’ que no me salga a trabajar. Me salieron buenos hijos: uno es enfermero y el otro es cocinero del Seguro Social”
Nacido en Cárdenas, San Luis Potosí, en 1942, Raymundo González Ortiz llegó a Tampico a los siete años y desde entonces hizo del trabajo su forma de vida.
A sus 84 años no se detiene, porque como él mismo reconoce no sabe estar sin hacer nada.
En tiempos de prisas y oficios olvidados, “El Cocas” sigue ahí, boleando zapatos y dando lecciones silenciosas de constancia, dignidad y disciplina.




