Por Arturo Rosas H
Desde hace años, la logística y la infraestructura de los retenes militares en Tamaulipas parecen congeladas en el tiempo, repitiendo prácticas, carencias y demoras que forman parte del paisaje cotidiano.
La reflexión surge tras la sesión ordinaria de ayer, cuando la diputada de Movimiento Ciudadano, Mayra Benavides, planteó un punto de acuerdo para exigir a la SEDENA un informe puntual.
La propuesta no invade competencias y resulta incluso necesaria, pues abre la posibilidad de que el Ejército Mexicano exponga resultados concretos de 2025, logros que rara vez se comunican públicamente.
Sin embargo, la pregunta es inevitable: ¿cuántas detenciones o aseguramientos de alto impacto se han conocido en meses recientes, o incluso en años, derivados directamente de esos puntos de revisión?
Lo que sí persiste es la lentitud operativa, visible en sitios como el retén de La Coma, en San Fernando, donde filas interminables de tráileres y vehículos colapsan la circulación.
Las condiciones evidencian rezagos: ausencia de tecnología avanzada, falta de escáneres, cámaras o sistemas ágiles, y una revisión basada casi exclusivamente en el contacto directo entre soldados y conductores.
Este escenario contrasta con el poder y responsabilidades otorgadas al Ejército desde 2006, sin que se refleje inversión suficiente para dignificar retenes ni mejorar condiciones de la tropa.
Si la presión internacional exige mayor eficacia, la modernización debe empezar en campo: más recursos, infraestructura y tecnología, pero también mejores condiciones para quienes diariamente enfrentan la primera línea.
Ingenieros del caos al descubierto
Al cierre del mensaje de Honores a la Bandera en el Congreso local, Américo Villarreal llamó a los tres Poderes a sostener unidad, diálogo y cercanía como base del servicio público.
El gobernador pidió visibilizar resultados y avances medibles para evitar distorsiones interesadas que niegan mejoras en seguridad, infraestructura carretera y portuaria, además de indicadores oficiales sobre reducción de pobreza.
También lanzó un mensaje directo a quienes se incomodan con el progreso, advirtiendo sobre páginas pagadas que manipulan emociones mediante mentiras, calumnias y narrativas diseñadas por ingenieros del caos.
La advertencia cobra sentido cuando, tras difundirse cifras federales de seguridad, se activan campañas digitales para desacreditar avances, ignorando que los datos duros sostienen credibilidad frente al ruido.




