Por Antonio H. Mandujano
EXPRESO – LA RAZÓN
TAMAULIPAS, MÉXICO.- La sequía extrema que mantiene al río Bravo prácticamente sin escurrimientos en su paso por Tamaulipas no obedece únicamente a la falta de lluvias, sino a un problema estructural que se origina aguas arriba, particularmente en el estado de Chihuahua.
De acuerdo con el secretario de Recursos Hidráulicos para el Desarrollo Social en Tamaulipas, Raúl Quiroga Álvarez, el deterioro del principal río fronterizo está directamente relacionado con la extracción ilegal de agua, conocida como aguachicoleo, lo que ha impedido que los volúmenes necesarios lleguen a la frontera tamaulipeca.
En entrevista con Expreso, el funcionario reconoció que esta práctica es una realidad documentada y que desde hace casi un año se detectaron múltiples irregularidades durante recorridos de supervisión realizados en distintas cuencas del país.
Señaló que la cuenca del río Bravo se encuentra en una situación crítica debido a la sobreexplotación del recurso en grandes dimensiones, principalmente en Chihuahua, la entidad más extensa del país.
“Es una situación que debe analizarse con mayor profundidad. Esto lo detectamos durante un recorrido que realizamos hace casi un año”, explicó, al recordar que en ese momento se identificaron alrededor de 80 casos de robo de agua únicamente en el río Guayalejo, lo que evidencia el impacto acumulativo de esta problemática.
Quiroga Álvarez detalló que, mientras en el sur de Tamaulipas algunos ríos aún presentan escurrimientos y el sistema lagunario se mantiene en niveles históricamente altos, el panorama en el norte del estado es completamente distinto.
“En el río Bravo no existen los escurrimientos que se requieren. Estamos en una situación complicada”, afirmó, al señalar que la falta de aportaciones ha reducido el cauce a mínimos históricos, afectando el abasto para uso agrícola, urbano y ambiental.
El titular de Recursos Hidráulicos fue enfático al señalar a Chihuahua como el principal punto de origen del problema.
“Es un hecho: es el principal aportador y ha dejado de aportar”, sostuvo, al confirmar que la extracción desmedida e ilegal ha frenado el flujo natural del río Bravo hacia Tamaulipas. Incluso, advirtió que esta sobreexplotación ya genera tensiones internas en ese estado.
“Ya no les alcanza ni para ellos, porque han crecido de tal manera que no hay suficiente agua para Chihuahua”, puntualizó.
Esta situación, añadió, ha complicado de forma significativa el cumplimiento de los compromisos internacionales de México para la entrega de agua a Estados Unidos, establecidos en el tratado binacional. No obstante, aseguró que el Gobierno Federal ha intensificado esfuerzos para mitigar el impacto mediante inversiones estratégicas en infraestructura hídrica.
En ese contexto, recordó que Tamaulipas fue beneficiado con una inversión superior a los 7 mil millones de pesos para la tecnificación y modernización de los distritos de riego del río Bravo, lo que permitirá reducir el consumo del recurso y mejorar su eficiencia.
“Con esto vamos a disminuir considerablemente la necesidad de agua y darle mayor viabilidad a las comunidades que dependen del río”, expresó.
Finalmente, Quiroga Álvarez subrayó que el futuro del río Bravo depende de un combate frontal al aguachicoleo y de una coordinación efectiva entre los estados y la Federación, al advertir que mientras continúe la extracción ilegal aguas arriba, Tamaulipas seguirá pagando el costo de un río que se seca antes de llegar a su territorio.




