En política, como en las playas, no todas las arenas son iguales. Con una reforma electoral en puerta, el Instituto Nacional Electoral (INE) reorganiza sus fuerzas de desembarco.
Se trata de cambios de adscripción de los vocales ejecutivos de las Juntas Locales en 17 entidades, entre ellas, Tamaulipas. Estos movimientos horizontales (mismo cargo, distinto lugar) son periódico y son autorizados por la Junta Ejecutiva del INE con el propósito de promover la evolución profesional del personal o por requerimiento directo de áreas técnicas, los cuales aplicarán a partir del próximo 1º de marzo.
En el caso de Tamaulipas, el árbitro cambia de arena y de arenas, Sergio Iván Ruiz Castellot deja las tierras tamaulipecas por la arena fina y la brisa caribeña de Quintana Roo. Un funcionario con amplia preparación profesional y dominio total de las funciones de su cargo; su gestión se caracterizó por la estabilidad operativa y una relación institucional cordial con las distintas fuerzas políticas. En un estado donde las elecciones, especialmente, las locales suelen disputarse con intensidad, supo mantener el equilibrio, cuidar las formas y sostener la autoridad electoral sin estridencias. Este mérito no es menor.
Al cargo de Sergio Iván llega su tocayo, el Mtro. Sergio Bernal Rojas, un funcionario de carrera con experiencia probada en juntas locales de alta complejidad como Nuevo León y Tabasco. Es Maestro en Procesos e Instituciones Electorales, Ingeniero en Computación y especialista en temas político-electorales. Su perfil técnico apunta a la continuidad institucional y al control operativo en un momento donde no hay margen para improvisaciones. La consigna permanente del INE es clara: que el árbitro no se convierta en protagonista.
Por lo pronto, al Dr. Sergio Iván Ruiz Castellot le deseamos éxito en la nueva encomienda que asume, y al Mtro. Sergio Bernal Rojas le damos la bienvenida a las arenas de Tamaulipas, donde la vara queda alta y el reto será sostenerla durante las próximas elecciones concurrentes, con la renovación de ayuntamientos y de la legislatura local.
Si bien los árbitros cambian de arenas, las contiendas electorales se rigen por los mismos principios rectores, aunque con reglas renovadas que deberán demostrar su eficacia en el próximo proceso. Al final, aun cuando el árbitro electoral cambia de arenas políticas y de playa, el reto en el Golfo y en el Caribe es el mismo: lograr que se respeten las reglas del juego para legitimar a las autoridades que emanen de las próximas elecciones.
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