El Diccionario de la Real Academia Española contiene y define los siguientes conceptos:
Balacear, Tirotear.- Disparar repetidamente armas de fuego.
Apuñalar. Acuchillar o herir con cuchillo
Apalear. Dar golpes con un palo u otra cosa semejante.
Decapitar, Descabezar. Cortar la cabeza.
Desollar. Quitar la piel del cuerpo.
Mutilar. Cortar o cercenar una parte del cuerpo
Torturar, atormentar. Grave dolor físico o psicológico infligido a una persona
Asesinar. Matar a alguien intencionalmente.
Masacrar. Cometer una matanza humana o asesinato colectivo.
Asaltar. Acometer repentinamente y por sorpresa
Robar. Quitar o tomar con violencia o con fuerza lo ajeno.
Extorsionar. Presionar mediante amenazas para obtener dinero u otro beneficio.
Secuestrar. Retener indebidamente una persona para exigir dinero por su rescate.
Lesionar. Herir, lacerar, lastimar.
Violar. Tener acceso carnal con alguien contra su voluntad.
Cadáver. Cuerpo muerto, sin vida.
Desmembrar. Dividir y apartar los miembros del cuerpo.
Ahorcar. Colgar a una persona para darle muerte.
Estrangular. Ahogar a una persona oprimiéndole el cuello.
Castrar. Extirpar los órganos genitales.
Pistola. Arma de fuego corta que se puede disparar con una mano.
Rifle de asalto. Arma de fuego larga y de anima rayada, con alto poder de fuego.
Cártel. Organización ilícita vinculada al tráfico de drogas.
Mafia. Organización criminal clandestina
Desaparecido. Persona cuyo paradero se desconoce, sin que se sepa si vive.
Violencia. Acción agresiva contra el natural modo de proceder
Hace 20 años o más, el uso de esas palabras era excepcional, se utilizaban para redactar notas en los medios tradicionales, televisión, radio, prensa escrita, en donde se informaba de hechos o delitos que por su violencia y por ser poco frecuentes llamaban mucho la atención. Esas notas estaban confinadas a espacios específicos, la llamada sección o nota roja en los periódicos, algún tiempo corto en los noticieros de televisión y radio.
Hoy son palabras cuyo uso hemos normalizado en la conversaciones cotidianas, y lo más lamentable es escucharlas pronunciadas por niñas y niños pequeños de educación preescolar o primaria mientras platican del entrenamiento que han recibido de sus maestras para tirarse al piso lejos de las ventanas cuando se oyen disparos o se presenta alguna situación peligrosa, las instrucciones que les han enseñado que deben seguir para evacuar rápidamente un salón de clases y refugiarse a un lugar más seguro.
Son palabras utilizadas por amas de casa, padres de familia, empleados y clientes de negocios, pasajeros de un transporte publico, que huyen hacia los lugares más seguros cuando se presentan en cualquier parte en la calle, en algún comercio, en un restaurante, en el vestíbulo de un hotel, en una oficina. en donde todos tienen que ponerse a salvo para no perder la vida o ser víctimas de alguno de todos esas actos delictivos que se cometen en todas partes y a todas horas.
Esta escrito en el octavo párrafo del artículo 21 de la Constitución que “la seguridad pública es una función del Estado a cargo de la Federación, las entidades federativas y los Municipios, cuyos fines son salvaguardar la vida, las libertades, la integridad y el patrimonio de las personas, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 4o. de esta Constitución que garantiza los deberes reforzados de protección del Estado con las mujeres, adolescentes, niñas y niños; así como contribuir a la generación y preservación del orden público y la paz social, de conformidad con lo previsto en esta Constitución y las leyes en la materia.
Eso quiere decir que los mexicanos tenemos derecho a que se proteja nuestra vida, nuestras libertades, nuestra integridad, y nuestro patrimonio, tenemos derecho al orden público y a la paz social, y son responsables de garantizarnos esos derechos la Presidenta de la República, a través de las autoridades bajo su mando, los 32 gobernadores de las entidades federativas y los 2453 presidentes municipales de nuestro país y hasta ahora, salvo los frecuentes y detallados informes qué rinde la Presidenta de la República Claudia Sheinbaum, en donde conocemos con detalle los avances de su Estrategia para la Construcción de la Paz y la Seguridad, destacan por su ausencia casi total los gobernadores y los más de 2450 alcaldes del país.
Hace mucha falta que gobernadores y alcaldes comprendan que la estadística nacional es útil porque compila la información de todo el país y permite saber que el esfuerzo que realiza la Presidenta y las autoridades federales bajo su mando están dando resultados.
También es muy importante que los gobernadores y los presidentes municipales hagan conciencia de que cuando el balaceado, asaltado, torturado, secuestrado, amenazado, estrangulado, desaparecido, mutilado, lesionado, violado o robado, es tu papá o tu mamá, tu esposa, tu hijo, tu hermano, tu tío, tu sobrino, tu nieto, tu amigo o tu vecino, un solo delito, un solo caso, cualquiera de ellos es mucho y sus daños son irreparables. La única estadística que sirve es la de cada calle, cada manzana, cada colonia.
¿Hay alguien haciendo algo mas que redactar y balbucear malas explicaciones de porque vivimos mal? ¿Hay alguien preocupado de que sea normal que nuestras conversaciones cotidianas estén llenas de palabras que implican miedo, coraje, odio, intranquilidad y dolor? ¿hay alguien haciendo algo más que “administrar el problema”? ¿hay alguien ahí?




